El texto lírico o poético (1)

El texto lírico o poético (1)

«Jamás en la vida encontrarás ternura mejor, más profunda, más desinteresada y verdadera que la de tu madre». Honoré de Balzac (novelista francés).

Elementos del texto poético

El texto poético se escribe, generalmente, en versos y, a veces, en prosa. Pertenece al género lírico. Se diferencia de los otros géneros, como el narrativo o el dramático, en que su intencionalidad fundamental es expresar sentimientos y en que posee ritmo o musicalidad. En este número estudiaremos los elementos que constituyen el estilo lírico y en el próximo nos enfocaremos en cómo analizarlo.

El hablante lírico o yo poético

En poesía no debemos creer que el autor «fulano» está sintiendo «tal» emoción, sino que un yo poético, que es una construcción discursiva imaginaria creada por el autor para expresar ideas o sentimientos, es el que se está manifestando. Sin embargo, a veces, el autor real puede tener semejanzas con el yo poético, pero sigue siendo una creación ficticia.

Lenguaje figurado

El poeta emplea en cada texto lírico un lenguaje connotativo. Las metáforas, comparaciones, los símbolos configuran el sentido de lo que quiere transmitir.

Unidades poéticas

Verso: es cada línea del poema.

Estrofa: es el conjunto de versos.

La métrica y la rima

La métrica es la repetición de un número de sílabas en los versos del poema.

La rima es la repetición (recurrencia) de sonidos al final de cada verso del poema.

Rima consonante: si riman vocales y consonantes desde la última vocal acentuada.

Rima asonante: si solo riman las vocales desde la última vocal acentuada.

Si no hay rima ni estructuración métrica, decimos que los versos son libres. Los versos se pueden dividir según su medida en:

De arte menor: cuando tienen menos de 8 sílabas. De arte mayor: cuando tienen más de 8 sílabas.

La lengua española es una lengua paroxítona (llana o grave); por esa razón, abundan las palabras llanas y eso es lo que la métrica considera como base para determinar el siguiente procedimiento:

Si termina en palabra aguda, el verso se le suma una sílaba (así terminaría en llana).

Ejemplo: Todo lo que por ti vi 7 sílabas + 1 = 8 Octosílabo de arte menor. Tenemos que recordar que los monosílabos siempre son palabras agudas.

Si un verso termina con palabra esdrújula, le restamos una sílaba.

De sentencias, de libros, de dictámenes 12 – 1 = 11 Endecasílabo. Sin embargo, si la palabra final de un verso ya es llana, no se le resta ni suma. Ejemplo: Durmiendo en brazos de la noche fría = 11 Endecasílabo.

Actividades de prelectura

Uno de los poetas que se inspiró en su madre para escribir hermosos poemas es el cubano Julián del Casal. Conozcamos un poquito de su vida. Julián del Casal nació en La Habana, el 7 de noviembre de 1863 y falleció el 21 de octubre de 1893.

Perteneció a una brillante generación de poetas con mala suerte: José Martí, Manuel Gutiérrez Nájera, José Asunción Silva.

Todos ellos murieron demasiado jóvenes y quedaron, para muchos, como los «precursores» del modernismo en la literatura hispánica. Fue huérfano de madre al nacer y perdió a su padre a los 22 años. Convaleciente de una prematura enfermedad, asistió a un banquete en su honor en la casa de un amigo; durante la sobremesa, alguien hizo un chiste y Casal lanzó una carcajada. Sus pulmones, delicados, no soportaron la dicha de un segundo y el poeta murió ahogado en su propia sangre, por la rotura de una arteria. Fuente Recuperado de: http://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/octubre_05/20102005_02.htm Actividad de lectura A mi madre No fuiste una mujer, sino una santa Que murió de dar vida a un desdichado, Pues salí de tu seno delicado Como sale una espina de una planta. Hoy, que tu dulce imagen se levanta Del fondo de mi lóbrego pasado, El llanto está a mis ojos asomado, Los sollozos comprimen mi garganta. Y aunque yazgas trocada en polvo yerto, Sin ofrecerme bienhechor arrimo, Como quiera que estés siempre te adoro. Porque me dice el corazón que has muerto Por no oírme gemir, como ahora gimo, Por no verme llorar, como ahora lloro. Julián del Casal

Texto y contexto

Texto y contexto

Presentación o desafío intelectual
Leer requiere necesariamente de un lector y lectora atentos que puedan ir imaginando lo que sucederá y que formulen, a su vez, una interpretación del texto leído.

Pero esta interpretación (o lectura) no solo se produce a partir del conocimiento de los lectores, sino que está condicionada por el contexto en el que cada uno de ellos vive. Y por contexto debemos entender al conjunto de circunstancias sociales, culturales, políticas, etc. que afectan el pensamiento de cualquier individuo en una sociedad.

De este modo, el texto y el contexto son dos conceptos que se relacionan entre sí a la hora de la lectura y la escritura. Ahora aprenderás más sobre estas importantes nociones.

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Distinción de conceptos
Se denomina texto al conjunto de oraciones que constituye un discurso que posee autonomía de significado, coherencia y cohesión. Por ejemplo, un texto es una obra literaria, una noticia periodística, un discurso público, etc., pero no así una frase suelta carente de sentido.

El contexto, como mencionamos antes, es el entorno físico y social, ya sea cultural, político, histórico, etc., en el que se considera un hecho.

En este sentido, se escribe un texto en un contexto determinado, y este último influencia siempre de alguna manera al texto, ya sea en la temática que aborda, en su estilo, etc. Esto significa que cualquier obra está marcada por el tiempo en el que fue escrita, por la cultura del autor, por la situación social que este vivía, por su formación, entre otros factores

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Tipos de contexto
Cuando consideramos el acto de la lectura, se pueden diferenciar dos tipos de contexto: uno relativo al contexto de producción de la obra (de quien la escribe) y otro relativo al contexto de recepción de la obra (de quien la lee).

Esto quiere decir que el autor escribe su obra desde un contexto particular (contexto de producción), y el lector, posteriormente, decodifica esa obra desde otro contexto para construir su sentido (contexto de recepción).

contexto de producción de la obra:

El autor escribe en un contexto de producción determinado que involucra todas las costumbres, reglas sociales, sistema económico, estructura política y social en la que está inserto, e interpreta esa realidad según su perspectiva personal.

Por esto, la obra literaria se ve influida por los factores propios de la época en la que fue escrita, de acuerdo a la forma de vida y al tipo de corriente literaria que predominó en ese momento. Así, una obra escrita en la Roma de hace dos mil años es muy distinta a una obra latinoamericana del siglo XX.

Asimismo, el autor, cuando escribe, proyecta en el texto todas las lecturas que ha realizado en el transcurso de su vida. De manera que este nunca escribe desde cero.

Cómo identificar el contexto de producción

Para identificar el contexto de producción de una obra, se pueden seguir los siguientes pasos:

1) Investigar los aspectos sociales y culturales más relevantes: fecha de publicación del libro, qué acontecimientos sociales, políticos y económicos fueron decisivos en la época de escritura de la obra.

2) Investigar la biografía del autor: edad, formación, situación social, y algún hecho que haya afectado profundamente su vida.

3) Averiguar qué corrientes estéticas predominaban en el momento de escritura de la obra.

4) Reconocer cómo el propósito del texto se relaciona con el factor social, cultural o político que vivía el autor.

5) Identificar los elementos propios del texto: el lenguaje del texto, el estilo, qué tipos de palabras se usan.

Contexto de producción: un ejemplo

Lee el siguiente texto junto con la explicación de su contexto de producción.

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B. El contexto de recepción
Quien lee también está influenciado por su propio contexto, por eso, una lectura particular sobre una obra nunca es igual a otra. Por ejemplo, las diversas y numerosas lecturas que ha tenido la Biblia se deben a que los lectores se han acercado a esta obra en distintas situaciones políticas, culturales, sociales, históricas, etc. Esto también nos demuestra que una obra nunca tiene una sola lectura, sino que las lecturas se modifican en el tiempo. Y a la vez nos señala que existen ciertas lecturas que tienen más peso que otras.

Específicamente, debemos entender por contexto de recepción la situación política, histórica, cultural que vive el lector, la corriente literaria de mayor prestigio en su época, su situación social personal, sus estudios, etc.

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Recuerda que…
Texto y contexto son dos conceptos que se relacionan mutuamente, ya que un texto siempre se escribe en un contexto y es leído también en un contexto. Desde este punto de vista, es posible observar que existen dos tipos de contexto: el de producción, en el cual está inserto el escritor de una obra, y el de recepción de la obra, que indica el contexto del lector o la lectora.

Es fundamental manejar estos conceptos, para así concebir a la escritura y a la lectura de una obra como acciones sujetas a un lugar, a una cultura, y a un tiempo determinado.

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Cómo escribir un ensayo de causa y efecto

Cómo escribir un ensayo de causa y efecto

Un ensayo de causa y efecto requiere que examines una situación o un acontecimiento en particular y que determines una relación causal. Empieza escogiendo un tema determinado. Luego, realiza la investigación preliminar y toma notas para que puedas incorporarlas al ensayo. Cuando termines de investigar, crea un esquema basado en la declaración de la tesis y escribe un borrador inicial. Edita el borrador cuidadosamente y pide a otra persona que lo revise.

1. Prepararse para escribir


Toma nota de los detalles de la asignación.
 Escribe cuidadosamente cualquier requisito de la asignación que haya provisto el profesor. Si tienes una hoja de asignación asegúrate de repasarla con mucho cuidado y de anotar cualquier pregunta que tengas. Por lo menos, debes conocer la fecha de entrega, la extensión de la asignación, los requisitos de formato y el mensaje de apertura.

  • Si escribes los detalles por tu cuenta, asegúrate de mantener este pedazo de papel en una ubicación segura, ya que tendrás que revisarlo durante el proceso de redacción.
  1. Entiende el objetivo de la asignación. Los ensayos de causa y efecto no siempre cubren ambos elementos. Averigua si se requiere que el ensayo se centre en las causas, en los efectos o en un poco de ambos. También tendrás que determinar si se requiere que explores el tema asignado o que elabores uno por tu cuenta.[2]
    • Por ejemplo, se te puede pedir que escribas acerca de las causas de la Revolución Americana, lo que quiere decir que tendrás que hablar de las protestas tributarias y otros factores que contribuyeron. Además, se te puede pedir que escribas acerca de los efectos de la Revolución Americana, lo que quiere decir que tendrás que hablar de la construcción de la nación y otros efectos a corto y a largo plazo. Un ensayo combinado de causa y efecto incluirá ambos ángulos.
  2. 3Acorta (o amplía) el tema. Si necesitas escoger tu propio tema, es una buena idea empezar a hacer una lluvia de ideas. Anota todos los temas que pasen por tu mente. Escoge los cinco temas que te interesen más. Considera cuánta información puedes incluir razonablemente tomando en cuenta la extensión prevista del documento. Trata de dividir un tema potencial en varias partes y escoge una.[3]
    • Considera escribir acerca de momentos con los que estés familiarizado, como acontecimientos que hayan impactado tu vida. Por ejemplo, puedes hablar de un periodo de la guerra que hayas vivido. También puedes escoger un tema controversial, como los efectos comprobados de comer comida chatarra frecuentemente. Adoptar un ángulo histórico para contemplar acontecimientos como la Revolución Americana es otro método posible.
    • Sé flexible al ajustar la amplitud o la profundidad del tema a medida que trabajes en el ensayo. En cualquier punto del proceso, es probable que necesites añadir o eliminar discusiones particulares para cumplir con los requisitos. Por ejemplo, si escribes sobre las acciones de George Washington durante la Revolución Americana, es probable que debas acortar tu enfoque y discutir únicamente una decisión en particular que tomó.
  3. 4Lee cualquier texto asignado. Si el profesor te asignó artículos o libros para la realización del ensayo, es una buena idea empezar a leerlos lo más pronto que puedas. Es probable que te ayuden a acortar o a entender el tema que se te ha asignado. También puedes usar tus notas de texto como evidencia cuando empieces a escribir el ensayo.
  4. 5Realiza una investigación de fondo. Revisa las fuentes (libros, artículos, etc.) que exploren el tema desde una variedad de perspectivas. Inicialmente, elabora una amplia red leyendo todo lo que puedas. Acorta la búsqueda a medida que encuentres información útil. Asegúrate de tomar notas cuidadosamente mientras investigas para que puedas citar de manera apropiada y evitar los plagios.[4]
    • Si escribes acerca de un tema reciente, como los efectos de la producción de comida chatarra, quizás puedas usar información de primera mano, que también se conoce como fuentes primarias, en tu trabajo.
  5. 6Haz preguntas al profesor. Si tienes preguntas en cualquier etapa del proceso, debes escribir un correo electrónico al profesor (si es posible) o hablar con él después de la clase. Es una buena idea escribir las preguntas de antemano. También puedes hablar con estudiantes que hayan trabajado con este profesor antes para ver si pueden ayudarte a entender bien la asignación.[5]
    • Una buena pregunta puede ser “¿Hay alguna cantidad mínima de fuentes para esta asignación?”. Solo asegúrate de que la pregunta que hagas no esté respondida en la hoja de la asignación.

Parte2Elaborar el ensayo inicial

  1. 1Desarrolla una declaración de tesis. Después de que hayas repasado tus notas, tendrás que elaborar una declaración de tesis o un argumento para orientar el ensayo. Esto es lo que tratarás de probar a lo largo del ensayo. La tesis debe ser discutible y debe estar respaldada por los hechos que hayas descubierto durante la investigación.[6]
    • Una declaración de tesis puede consistir en una sola oración o varias, dependiendo de qué necesites incluir. No puede ser una cita, una declaración básica del hecho, ni una pregunta.
    • A medida que trates de elaborar tu declaración de tesis, puede ser útil considerar qué indica la evidencia que has recabado acerca del tema. ¿Qué causas y efectos están ilustrados claramente en tus fuentes? Por ejemplo, si una buena cantidad de tus fuentes hablan de los problemas de la bolsa de valores como una causa de la Gran Depresión, entonces puedes argumentar que “En parte, la inestabilidad de la bolsa de valores condujo a la Gran Depresión”.
  2. 2Crea un esquema. Identifica al menos tres temas o ideal generales que puedan respaldar tu tesis principal. Estos temas se convertirán en secciones independientes del cuerpo del trabajo. Luego, colocarás ideas o conceptos más pequeños o más detallados debajo de estas ideas “paraguas” mayores. Al final, cada pieza de la organización debe contribuir con la tesis de alguna manera.[7]
    • Sé muy flexible con el esquema inicial, ya que encontrarás áreas que tendrás que expandir o cortar cuando empieces con la redacción.
    • Puede parecer fácil al principio, pero nunca debes limitarte al formato de ensayo de cinco párrafos, a menos que el profesor te pida expresamente eso. De lo contrario, siéntete libre de añadir párrafos adicionales, hasta el límite de páginas, para crear un argumento más fuerte.[8]
  3. 3Elabora una introducción sólida. La introducción es el primer párrafo del ensayo y es de mucha importancia. Debe captar la atención del lector, debe mostrarle el tema general y debe presentarle la declaración de tesis, generalmente en la última oración (o en las dos últimas). En el caso de un ensayo de causa y efecto, debes tratar de aclarar si planeas incluir ambas áreas o solo una.[9]
    • Puedes hacer que el lector se interese en el tema incluyendo inicialmente una cita precisa, una fuente interesante o una anécdota breve. Solo mantén breve esta parte. La introducción debe ser un párrafo muy corto en comparación a los del cuerpo.
  4. 4Escribe los párrafos del cuerpo. Esta parte es en donde desarrollas el esquema. Cada párrafo debe incluir un elemento particular del argumento. En la porción de la causa del ensayo, tendrás que explicar el acontecimiento en cuestión y hacer conexiones iniciales para la porción del efecto que está a continuación. En la porción del efecto, tendrás que explicar al lector cómo llegas del punto A (la causa) al punto B (el efecto).
    • No olvides añadir al menos un párrafo que explique al lector la razón por la que las conexiones son importantes para él a nivel individual o grupal. Puedes usar este párrafo como una oportunidad para hacer una declaración educada acerca de cuáles serán las implicaciones de este ciclo de causa y efecto. Esencialmente, ¿cuál es la importancia?[10]
  5. 5Enfatiza en el marco temporal de la causa y efecto. A medida que avances en los párrafos del cuerpo, asegúrate de enfatizar en el hecho de que la causa que abordas ocurrió antes del efecto. Además, a medida que escribas acerca del efecto, asegúrate de poder probar qué ocurrió después de la causa particular. Debes evitar una situación en la que las causas y los efectos estén tan entrelazados que no tengan una relación causal.[11]
    • Por ejemplo, si argumentas que la Gran Depresión causó una subida del desempleo tendrás que tener estadísticas para respaldar esta perspectiva. Después de todo, el desempleo existió antes y después del acontecimiento en cuestión, así que la relación causal es lo que se debe clarificar.
  6. 6Reconoce o descarta otras explicaciones. Debes convencer a los lectores de que eres consciente de los argumentos o de los enfoques alternativos. No exageres a medida que describas la relación de la causa y el efecto. En cambio, usa la evidencia para demostrar que, aunque existan otras causas o efectos, la relación causal más importante son las que encontraste en tu trabajo.
    • Por ejemplo, si escribes acerca de las causas de la Gran Depresión tendrás que hablar de la bolsa de valores, pero también del vacío de ingresos. Si decides concentrarte solamente en la relación entre la Gran Depresión y la bolsa de valores, entonces en alguna parte del ensayo tendrás que reconocer las otras causas posibles e indicar simultáneamente que escogiste este enfoque particular.
  7. 7Elabora una conclusión sólida. Usa el párrafo concluyente para resumir la tesis y los puntos principales de respaldo. Sin embargo, hazlo brevemente, ya que este párrafo debe ser casi de la misma extensión que la introducción. También puedes hacer alguna indicación acerca de cómo pueden cambiar tus descubrimientos en el futuro si las condiciones o las interpretaciones se alteran de alguna manera.[12]
  8. 8Intercala los detalles específicos y las declaraciones generales. A lo largo de los párrafos del cuerpo tendrás que desarrollar y presentar combinaciones naturales de evidencia detallada y resúmenes generales u observaciones interpretativas. Sin los detalles el ensayo será demasiado vago. Sin los comentarios interpretativos, el lector verá una lista de hechos sin ningún análisis.

Parte3Pulir el borrador final

  1. 1Hazlo a un lado. Cuando hayas terminado el primer borrador del ensayo, hazlo a un lado por un tiempo breve. Esperar para revisarlo un día o dos es ideal, aunque quizás no sea posible si tienes un plazo de entrega. Distraerte del ensayo es beneficioso porque te permite volver a él con una perspectiva fresca. Verás errores y áreas de expansión que no habías considerado antes.[13]
    • Esta es otra razón por la que es mejor no postergar la redacción de un ensayo de este tipo. Necesitarás tiempo suficiente para completar el proceso de una forma paciente para crear tu mejor trabajo posible.
  2. 2Pide a un amigo que lo lea. Tan pronto como sepas que tendrás que escribir un ensayo, es una buena idea acudir a un amigo o a un compañero de clase para pedirle que invierta un poco de tiempo en la revisión del borrador. Antes de darle el borrador es una buena idea hacerle saber si hay algún “área problemática” en particular en la que te gustaría que se concentre.[14]
    • Puedes decirle “Por favor, concéntrate en la selección de palabras, ya que esta es una de mis debilidades”.
  3. 3Lee y revisa el trabajo una vez más. Después de alejarte un poco del trabajo y de hacer que otra persona lo revise, tendrás que empezar el proceso de la revisión personal. Busca un lugar tranquilo en el que puedas sentarte y leer el ensayo palabra por palabra. Trata de identificar los problemas grandes y pequeños, y realiza estos cambios.[15]
    • Para algunas persona es útil imprimir el ensayo en este punto y hacer las revisiones en una copia física. Esta acción también puede protegerte en el caso de que experimentes algún problema con la computadora.
  4. 4Presta atención a las transiciones. Cuando escribas un ensayo con un tema “dividido” (como uno que contenga la comparación y el contraste, o la causa y el efecto) es especialmente importante hacer que las transiciones sean claras y obvias para el lector. Esto hará entender al lector que estás cambiando de un área a otra. Las palabras para las buenas transiciones incluyen “por tanto”, “consecuentemente”, “así” y muchas otras.[16]

Consejos

  • Algunas veces, es útil leer el ensayo en voz alta mientras se edita. Esta acción te permitirá encontrar errores que puedas haber pasado por alto.
  • Si el profesor está dispuesto a revisar el primer borrador, debes pedirle que lo haga.

Advertencias

  • Ten mucho cuidado de no plagiar o de cumplir con cualquier tipo de ética académica. Elabora tu propio trabajo y pide ayuda al profesor, si la necesitas.[17]
  • Asegúrate de guardar el trabajo a medida que avances. Los problemas con la computadora suceden y no deseas perder el trabajo como resultado.

¿Cómo interpretar datos de una tabla?

¿Cómo interpretar datos de una tabla?

Si bien la interpretación de datos de una tabla puede ser algo difusa si no se ha podido interpretar con anterioridad algún tipo de tabla básica. Sin embargo existen diferentes tips para poder comprender los datos plasmados en una tabla. En el presente artículo te entregaremos simples consejos para que puedas aplicarlos a la hora de entender y comprender tablas, estas son muy importantes en las pruebas ICFES, las encontrarás en casi todas las materias. Ejemplo esta pregunta de la prueba de biología liberada por el ICFES para el estudio de los estudiantes.

Ejemplo pregunta ICFES biología

Consejos para leer una tabla

1er Punto: Niveles en la lectura:

Muchas de las tablas que se pueden ver hoy combinan diferentes tipos de información numérica, esto supone entender razones, porcentajes y frecuencias. Por otro lado, un grafico se considera un objeto completo en el que se pueden identificar estructuras y niveles.

2do Punto: Comprender e interpretar datos en una tabla:

Para poder leer e incluso interpretar las tablas, se necesita conocer elementos y convenios relacionados al mismo. Algunos autores analizaron las habilidades en la lectura y compresión de gráficos, teniendo como resultados los siguientes consejos:

  • “Leer entre los datos”. Esto quiere decir que se debe poder leer tanto la base de la explicación otorgada por datos certeros como así también el porque de esos resultados, porcentajes y demás.
  • “Leer dentro de los datos”. Esto quiere decir que se requiere comparar los datos obtenidos en la tabla con los obtenidos por vosotros mismos. Es decir, tanto los resultados abstractos como el mismo texto tiene que ser analizado y comparado con lo plasmado en la tabla.

Determina las causas y los efectos

Determina las causas y los efectos

El texto expositivo explica cómo las cosas se influyen mutuamente. Puede comenzar introduciendo un cierto hecho y después enumerar y analizar las causas que condujeron a ese estado de cosas.  

Otras características

– Exposición de hechos comprobables y reales de manera objetiva.

– Carecen de opiniones, emociones e ideas personales, por lo tanto se escriben en tercera persona.

– Son claros, precisos e informativos.

– Presentan usos de conectores y de herramientas literarias como las definiciones, enumeraciones, analogías, comparaciones, entre otras.

– Uso de un lenguaje sencillo y de fácil comprensión.

Con la tinta aún húmeda

Con la tinta aún húmeda

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Cocinero en su tinta es la cuarta novela del escritor peruano Gustavo Rodríguez (nacido en 1968). La editorial Planeta anuncia que su protagonista de nombre estrafalario, Rembrandt Bedoya, es un chef peruano que debe preparar un plato digno del boom gastronómico que vive el Perú en el evento Madrid Fusión. Dice que la novela ha sido escrita, además, siguiendo los «consejos culinarios» del chef Pedro Miguel Schiaffino y aparecen mencionados otros chefs auténticos, como el español Ferrán Adriá o el peruano Gastón Acurio. El blurb del libro cita con orgullo: «Se trata de la primera novela sobre la gastronomía peruana».

Keith Gessen, editor de la revista literaria N+1, declaró que harían falta 50 años, por lo menos, para que apareciese la primera gran novela sobre el 11S. Claro está, eso no ha detenido a los escritores norteamericanos, que se han volcado a escribir sobre el tema golosamente. Pero no solo el 11S sino que también la crisis financiera internacional ha empezado a asomar en las contratapas de las nuevas novelas norteamericanas. ¿Quién puede resistirse al momento?

Uno de los primeros libros que se escribió sobre el 11S -ocurrido en el 2001- no salió de manos de un norteamericano sino de un francés. Se trata del sensiblero Window of The World de Fréderic Beigbeder, publicada en el 2003. No debe ser casual que Beigbeder llegase a la literatura desde la publicidad, al igual que Gustavo Rodríguez, uno de los mejores y más reconocidos publicistas del país. Es cuestión de olfato o, mejor aún, de timing. Como aquel chiste del alcalde analfabeto obligado a ser jurado de un concurso de matemáticas en un colegio de su región. Ante la pregunta: «¿Cuánto es 100 + 300?» un niño levanta rápido la mano y grita «600». El alcalde lo felicita y le da la medalla. Tras él, un segundo niño corrige: «Pero si suma 400». El alcalde, incapaz de aceptar el ridículo, anuncia: «En este pueblo gana el primero que habla».

En literatura, desde luego, no es el primero que habla el que gana (si acaso hay algo que ganar) aunque los editores -y algunos autores- se precien de ser los primeros que escribieron sobre la fontanería en las zonas urbano marginales o que introdujeron la técnica del monólogo interior en segunda persona. Lo cierto es que logros tan paupérrimos como esos han solventado carreras literarias bastantes largas en el Perú y en América Latina. No he leído aun la novela de Gustavo Rodríguez, que acaba de aparecer, pero sin duda, de dejar una huella en la literatura peruana, no será por ser la primera en hablar del «boom» gastronómico peruano sino por méritos que, espero, puedan sostener una trama tan coyuntural e incluso frívola.

Hablando de coyunturas, confieso que el motivo de este post, más que literario, es una pataleta, porque soy de esos pocos peruanos que detestan la burbuja de aire que llaman el boom de la gastronomía peruana y que no consideran que nuestra comida es la mejor de Latinoamérica y quizá -para no caer en falsas modestias- del Mundo. Soy un pésimo anfitrión: no conozco restaurantes, huariques ni chiringuitos donde preparan el mejor cebiche o el ají de gallina con la receta de la abuela (mi abuela, por cierto, no cocinaba). No pretendo obligar a ningún turista a beber Inka Kola («la bebida del sabor nacional» en un país donde el concepto «nación» es una incógnita), ni a deglutir los dulces más empalagosos que he comido jamás (bajo nombres estrafalarios como Supiro Limeño), y menos aún hago proselitismo a favor del pisco peruano en contra del pisco chileno. Mis restaurantes favoritos son de los de pasta y creo, honestamente, que la comida peruana es indigesta y poco saludable. Casi sin excepción se trata de un petardo de carbohidratos al cubo, una mezcla inexplicable de ingredientes (muchos de ellos deliciosos en sí mismos, hay que decirlo, pues los insumos son de primera calidad) que cualquier nutricionista calificado debería prohibir. Cada vez que alguien habla de la fama de la comida peruana en el mundo, pienso en las carencias de un país necesitado del reconocimiento extranjero para sentir respeto por sí mismo. Me imagino que el día en que en una película de Woody Allen, en vez de pedir comida china pidan comida peruana de un delivery de Manhattan, por fin podremos sentirnos parte de un país con marca registrada.

Pero volviendo a lo literario, queda claro que tenemos temas para tratar más allá de la agenda de PromPerú (en cuyos comerciales nunca aparece, ni por asomo, algún integrante de la cultura peruana que no sea un cocinero o un cantante popular). La literatura de la violencia política peruana, por ejemplo, aunque podría decirse -como lo muestran diversas antologías sobre el tema- que empezó casi al mismo tiempo que las primeras bombas, no fue sino hasta muchos años después, en la primera década del 2,000, en que dio frutos interesantes. Una vez que se logró superar la apología ideológica o el retrato costumbrista y se volvió vehículo de conocimiento, de memoria y reconciliación, se originaron libros fundamentales como La hora azul de Alonso Cueto o Retablo de Julián Pérez. Y probablemente sea solo el inicio de una literatura que profundizará sobre un hecho tan trascendente como son los años del terrorismo peruano.

No sé nada de cocina, así que ignoro en qué condición debe prepararse un calamar para que sea considerado «en su tinta». Pero sin duda, para que una obra sea un logro artístico y humano la tinta tiene que estar bien seca.