Las desigualdades de género en el país se disparan a los 10 años
Perú tiene las brechas de género más amplias de la región en salud y supervivencia, según el Foro Económico Mundial.
BRECHAS. Niñas de zonas rurales se ven obligadas a dejar la escuela y truncan su proyecto de vida.
(MarioZapata/Perú21)
En su último informe sobre brechas de género, el Foro Económico Mundial advirtió que los países no están avanzando en el tema, sino, por el contrario, retroceden. Cerrar las diferencias entre hombres y mujeres está costando mucho y al ritmo actual ya no tomará los 83 años previstos, sino 100, aunque en el tema de oportunidades económicas llevaría hasta 217 años.
Aunque el Perú está entre los países de América Latina que mejoraron su índice global, pues entre 2016 y 2017 subió 32 posiciones en el ranking mundial y ahora ocupa el puesto 48, entre 144 naciones evaluadas, la ubicación es principalmente por la mejora de las mujeres en la economía.
Sin embargo, preocupa que el informe consigne que el Perú tiene una de las brechas de género más amplias de la región en temas de salud y supervivencia de las mujeres. Elena Zúñiga, representante del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), señaló que en el último año el Perú mejoró los indicadores de la niñez, en materia de educación básica para niños de primaria, asistencia escolar y nutrición, donde las desigualdades de género prácticamente han desaparecido e incluso las mujeres están un poco mejor. No obstante, se ha notado que a partir de los 10 años se empiezan a marcar profundas brechas de género porque las niñas, al llegar a la pubertad, hallan muchas barreras que les impiden el ejercicio de sus derechos.
“Esta edad es crucial en el desarrollo de las personas. Entre los 10 y los 25 años ocurren cambios muy importantes que hacen transitar a las mujeres a la vida adulta, pero se ha notado que en muchos casos las niñas se vuelven adultas más temprano porque asumen la maternidad, toman la carga del trabajo doméstico de su casa, abandonan la escuela o se incorporan al mercado de trabajo sin tener las capacidades necesarias”, manifestó.
Zúñiga enfatizó que la adolescencia y la juventud son etapas para prepararse para la vida adulta, madurar y desarrollar capacidades, pero en Perú este proceso se está truncando para las mujeres, sobre todo en las zonas rurales y de la Amazonía y en las poblaciones con ingresos más bajos.
SIN OPORTUNIDADES
Las cifras respaldan esa afirmación, pues, según la Encuesta Demográfica y de Salud Familiar (Endes 2017), el porcentaje de mujeres entre 15 y 19 años que tuvieron que asumir una maternidad y transitar a la vida adulta es de 14%, y en las zonas rurales la tasa se eleva al 24%. Solo en 2017 se reportaron 58,582 adolescentes madres. Empero, cada vez es mayor el porcentaje de mujeres que hubiera querido postergar su maternidad, pero no lo hizo por falta de información, pues una de cada dos no tiene acceso a métodos anticonceptivos.
Zúñiga subrayó que un embarazo precoz lleva a la mujer a abandonar los estudios y por lo tanto tendrá menores posibilidades de empleo, pero además esta es también una de las razones por las cuales se acentúan los problemas de salud y el aumento de la mortalidad materna, que el año pasado dejó 375 mujeres fallecidas, a diferencia de 2016 que se registraron 322 decesos.
“Si las mujeres cuentan con sistemas de protección y habilidades necesarias para transitar a la vida adulta postergando la unión y el matrimonio, así como el embarazo, y sobre todo el abandono de la escuela, el futuro de esa niña será diferente y su posibilidad de participar en el desarrollo del país con éxito y en las mismas condiciones que los varones será mucho mayor”, sostuvo la representante del UNFPA.
CRECE LA VIOLENCIA
Pero las mujeres enfrentan más dificultades. Eliana Revollar, adjunta para los Derechos de la Mujer de la Defensoría del Pueblo, dijo que, aunque la participación de la mujer en la economía ha mejorado, pues hay un 57% de población femenina que trabaja, la mayoría está subempleada, es decir que no trabaja en lo que debe. Además, las mujeres ganan el 30% menos que los varones, un 59% se dedica al trabajo del hogar no remunerado y no son consideradas entre la población económicamente activa (PEA).
“Pese a que más del 70% de ese trabajo en casa lo asume la mujer, no hay reglas paritarias para que esa responsabilidad del hogar sea compartida”, anotó Revollar. Pero eso no es todo. Aunque el Perú ha avanzado en la equidad salarial –con la aprobación de la Ley N° 30709 que prohíbe la discriminación remunerativa entre varones y mujeres– y tiene una de las tasas más altas de América Latina en participación femenina en el trabajo, eso está acercando a las mujeres a su autonomía económica, pero no las está protegiendo de la violencia de género.
Walter Mendoza, oficial de Población y Desarrollo del UNFPA, señaló que, de acuerdo con las cifras del INEI, cada minuto una mujer es víctima de violencia física por parte de su pareja y cada cuatro minutos una mujer es víctima de violencia sexual por su esposo, conviviente o compañero.
Además, muchos de los casos de embarazo infantil o adolescente son también el resultado de una violación. “Eso expresa una enorme desigualdad entre hombres y mujeres en el ámbito de la familia”, mencionó.
NI UNA MENOS
PLANTEAN ALTERNATIVAS
Al respecto, Revollar señaló que en el país las actividades que realiza el Estado para reducir la violencia y las brechas de género son inconexas y desarticuladas y, aunque hay avances en materia legislativa, no son suficientes, pues hace falta que se establezcan políticas igualitarias y que se adopten acciones para hacer que estas se cumplan.
Liz Meléndez, directora de Flora Tristán, coincidió con esta afirmación y enfatizó que el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables solo asigna el 0.01% del presupuesto nacional a la reducción de las brechas de género. “El Estado no invierte aún lo suficiente y por ello no hay resultados. Tenemos políticas y planes contra el embarazo adolescente, la violencia de género y otras problemáticas, pero el desafío es hacer que estas políticas funcionen”, manifestó.
Elena Zúñiga mencionó que para avanzar en la problemática se necesita una educación integral en temas de sexualidad y, asimismo, mejorar el acceso a la justicia con enfoque de género para romper con los roles tradicionales y evitar que la violencia se normalice y se reproduzca.
Eliana Revollar subrayó que además se necesita el compromiso de la sociedad para que desde la niñez se eduquen mujeres fuertes que defiendan sus derechos y se erradique el pensamiento machista.
TENGA EN CUENTA
* Perú ha logrado avanzar en algunos temas relacionados a las brechas de género, como el parto institucional, que alcanza al 92% de las mujeres.
* Sin embargo, las mujeres aún tienen poco acceso a los cargos directivos y ocurre lo mismo en el ámbito político donde solo hay un 3% de municipalidades que tienen como alcaldesa a una mujer.
* Hace 10 años solo 20% de mujeres peruanas eran jefes de hogar. Hoy en día la cifra ha aumentado a 28%.
Juegos Panamericanos Lima 2019: Todos los deportistas peruanos que ganaron medallas oro
En los últimosJuegos Panamericanos Lima 2019, los representantes peruanos lograronobtener 39 medallas, de ese total 11 fueron de oro.
«La mejor de toda su historia», así fue calificada la participación de Perú en la XVIII Edición de los Juegos Panamericanos Lima 2019, luego de haber obtenido 39 medallas, ubicándose en el noveno lugar del cuadro medallero general de la competencia.
El esfuerzo de los atletas peruanos que ganaron en las diferentes competencias será premiado con una vivienda en la denominada Villa Panamericana y Parapanamericana, ubicada en Villa Salvador. A los medallistas de oro se les entregará un departamento de 75.83 m2 a cada uno, a los que obtuvieron la de plata será de 73.83 m2 y a los de bronce de 70.87m2.
Pero ¿quiénes son estos peruanos que dejaron en alto el nombre de nuestra patria? A continuación, te damos a conocer a los medallistas de oro.
• Gladys Tejeda (Maratón)
La atleta nació en el distrito de Junín, región del mismo nombre, el 30 de setiembre de 1985. Es una atleta olímpica peruana (modalidad fondo) y docente de primaria graduada en la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM).
El 27 de julio ganó la medalla de oro en la Maratón Femenina de los Juegos Panamericanos de 2019, con un tiempo de 2:30:55 horas, batiendo el récord nacional de 2:32:32 horas, que había conseguido ella misma y el récord panamericano en dicha modalidad.
Gladys Tejeda ha participado en los Juegos Bolivarianos, donde obtuvo una medalla de oro, en campeonatos sudamericanos, donde consiguió dos medallas de plata, en los Juegos Panamericanos y en dos ediciones de los Juegos Olímpicos.
“El valor de la verdad”: Gladys Tejeda será la nueva invitada de Beto Ortiz. (Foto: GEC)
• Christian Pacheco (Maratón)
Christian Pacheco nació en Huancayo, en la región Junín, el 26 de mayo de 1992. Es un atleta olímpico peruano (modalidad fondo).
El 27 de julio se coronó campeón de la maratón masculina 42K en los Juegos Panamericanos Lima 2019 y estableció un nuevo récord con 2 horas 9 minutos y 31 segundos.
El atleta nacional impone su propio récord, superando al que hizo hace 36 años en los Juegos Panamericanos Caracas 1983 el puertoriqueño Jorge González
christian pacheco
• Diego Elías (Squash)
Diego Elías Chehab nació el 19 de noviembre de 1996 en Lima. Llegó a lo más alto de su carrera en Squash al ocupar el puesto 8 en el ranking mundial en mayo 2019.
El 27 de julio obtuvo la medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Lima 2019, una edición antes de este evento deportivo, desarrollado en Toronto el 2015, obtuvo la medalla de plata.
Este joven de 22 años le debe su éxito a su padre José Manuel Elías, quien practicó este deporte de manera semiprofesional y potenció las habilidades de su hijo para cumplir sus metas. Diego Elías llegó a ser bicampeón mundial juvenil (2014 y 2015).
Diego Elías ganó la tercera medalla de oro en squash. (Foto: Andina)
• Natalia Cuglievan (Esquí acuático)
Natalia Cuglievan desde muy pequeña practicó el esquí acuático, pero se decidió por la modalidad de figuras, porque no le gustaba la velocidad. Decisión que fue apoyada por su familia.
Con apenas 14 años, compitió en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 y quedó en cuarto lugar. Alcanzó el tercer lugar en el Mundial Junior de Australia en 2013.
Obtuvo la medalla de oro en Lima 2019, repitiendo la gesta que alcanzó en Toronto 2015 cuando tenía solo 16 años.
Natalia Cuglievan ganó el oro en esquí acuático. (Foto: Comité Olímpico Peruano)
• Benoit Clemente (Surf-longboard)
Benoit ‘Piccolo’ Clemente Rothfuss, nació el 26 de mayo de 1982. Es un surfista profesional peruano, tricampeón mundial de longboard en los años 2013, 2015 y 2019.
En los Juegos Panamericanos 2019 obtuvo una medalla de oro al hacer unas cabalgadas insuperables.
El deportista dijo que es más conocido como ‘Piccolo’ no por el personaje de Dragon Ball, sino porque en Huanchaco su papá tenía un restaurante con ese nombre’, que en italiano significa el pequeño o el chico.
Benoit Clemente,más conocido como ‘Piccolo’ obtuvo otra medalla de oro para Perú. (Foto: AFP)
• Daniela Rosas (Surf open femenino)
La surfista profesional Daniella Rosas nació en Lima el 26 de mayo de 2002. Obtuvo la medalla de oro en los Juegos Panamericanos Lima 2019 al vencer a su contrincante ecuatoriana. Con este logro, la surfista de solo 17 años clasificó a los Juegos Olímpicos Tokio 2020.
Ella fue formada por la campeona mundial Sofía Mulanovich y se alzó con el triunfo en una dramática final que se definió en la última ola.
El año 2017 quedó en novena posición durante el campeonato mundial ISA. Asimismo, fue campeona del circuito nacional de tabla 2019 (Perú).
Daniela Rosas, a sus 17 años, obtuvo una medalla de oro. (Foto: Lima 2019)
• Lucca Mesinas (Surf open masculino)
El deportista ganó una medalla de oro en Surf. Nació en Lima, pero a los pocos días fue llevado a Máncora donde creció.
Desde que era pequeño, a la edad de 7 años, corre olas, pues sus padres le inculcaron este deporte.
Lucca Mesinas, de 23 años, señala que casi todos los días se va al mar para seguir practicando y traer más lauros a nuestro país.
Lucca Mesinas obtuvo el oro en surf open masculino. (Foto: GEC)
• John Trebejo, Oliver Del Castillo y Carlos Lam (Karate-kata)
Los peruanos Carlos Lam, Oliver Del Castillo y John Trebejo se fundieron en un conmovedor abrazo tras ganar la medalla de oro en Karate, modalidad Kata.
Tras obtener esta presea, sus nombres ya están en lo más alto de los Juegos Panamericanos y de la historia del Perú. Ahora tienen que prepararse para lo que será su participación en los Juegos Olímpicos Tokio 2020.
John Trebejo, Oliver Del Castillo y Carlos Lam lloraron de emoción al obtener su medalla de oro. (Foto: GEC)
• Claudia Suárez (Paleta frontón femenino)
La peruana Claudia Suárez, de 51 años, obtuvo la medalla de oro en frontón. Su amor por este deporte fue incentivado por su padre, quien primero la motivó a practicar tenis cuando tenía 13 años.
A los 14 decide alternar con el squash y el frontón. Es con este último que logra consagrarse como la mejor con ayuda de su estratega Miguel Quiroz.
Durante 20 años consecutivos, Suárez se llevó 20 títulos nacionales. Además, en la anterior edición de los Juegos Panamericanos también ganó una presea dorada.
Claudia Suárez es una campeona. Ganó 20 títulos nacionales consecutivos. (Foto: GEC)
• Kevin Martínez (Paleta frontón masculino)
El deportista Kevin Martín es campeón nacional de paleta frontón de forma consecutiva durante los últimos 7 años. Obtuvo la medalla de oro en los Juegos Panamericanos Lima 2019, al vencer a su rival argentino.
Desde los 9 años practica este deporte gracias a su padre y abuelo, quienes le inculcaron la perseverancia.
A sus 27 años, la experiencia, los éxitos y su inquebrantable determinación lo han llenado de confianza.
Kevin Martínez ganó una medalla de oro en paleta frontón masculino. (Foto: Andina)
• Alexandra Grande (Karate femenino)
Alexandra Vanessa Grande Risco nació el 5 de febrero de 1990. Ganó la medalla de oro en Lima 2019 y Toronto 2015; es decir, es bicampeona en este deporte.
La karateca peruana ha mantenido una regularidad en los últimos campeonatos en donde ha participado. Estuvo presente en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011 donde ganó la medalla de plata.
Alexandra Grande fue la última deportista peruana en ganar una medalla de oro. (Foto: GEC)
Los cuentos de ciencia ficción son aquellos basados en los posibles avances científicos o técnicos que se podrían lograr en un futuro. Difiere del género de literatura fantástica en el que todo lo acaecido es fruto de la imaginación del autor. En la ciencia ficción están fundamentados los posibles avances tecnológicos y tienen una base científica.
También se le conoce como literatura de anticipación, ya que algunos autores anticiparon el surgimiento de inventos, como fue el caso de Julio Verne con sus submarinos y naves espaciales.
Aunque este género se base en avances tecnológicos, puede desarrollarse en cualquier época pasada, presente o futura, o incluso en universos y tiempos paralelos. Asimismo, los personajes varían dentro del abanico de humanos hasta llegar a formas humanoides a base de robots o incluso criaturas no antropomórficas.
De igual manera, los escenarios de estos cuentos suelen variar entre viajes interestelares o hecatombes que provocan mutaciones genéticas en los humanos, e incluso, la evolución de los robots que se apoderan del mundo.
Juego electrificante
Érase una vez un niño llamado Daniel, que era muy fanático a los video juegos.
Al salir de la escuela fue corriendo a la tienda donde podía jugarlos, pero cuando llegó, solo quedaban dos máquinas disponibles y una de ellas estaba con un letrero de «fuera de servicio».
Corrió hacia la que estaba operativa, pero un chico le ganó la carrera, y Daniel, en lugar de irse a casa, empezó a curiosear una máquina averiada de realidad virtual.
No supo qué tocó pero lo siguiente que vió fue un rayo de luz azul y en unos segundos estaba en un lugar totalmente distinto.
Todo a su alrededor era de colores vivos y comenzaron a aparecer figuras cuadriculadas que formaban torres y caminos. Además, justo enfrente de Daniel apareció un enorme pasillo que le hizo recordar las autopistas.
Al caminar por ese pasillo vio una galleta flotando y tuvo la intuición de que debía tomarla. La agarró y se la comió.
Al hacerlo, escuchó un sonido: «clin». De repente empezó a ver en su parte superior derecha unos números que comenzaron a cambiar (una cuenta que crecía).
Le pareció extraño, pero siguió avanzando. Vio otra galleta, repitió la operación y obtuvo el mismo resultado: un clin y la cuenta volvió a aumentar.
Entonces entendió que se trataba de una especie de reto, como los que acostumbraba a ver en los videojuegos. Eso lo emocionó y empezó a buscar en todos los recovecos las galletas para así sumar puntos. La cuenta aumentaba.
También notó que en el lado izquierdo superior del pasillo, había tres círculos verdes. En su recorrido, encontró algo que no había visto hasta ahora: una planta en un maceta enorme.
Parecía normal, pero estaba algo fuera de lugar. Se acercó, la tocó, la planta pareció tomar vida y se le lanzó encima. Solo pudo ver unos enormes dientes afilados y al segundo siguiente: oscuridad.
Se despertó justo en el inicio del pasillo donde estaba la planta. La vio de nuevo pero esta vez no la tocó. Notó que ya solo quedaban dos círculos verdes en la parte superior izquierda.
Avanzó entonces y volvió a ver varias macetas como la primera, pero las ignoró y esquivó a todas.
De repente encontró una puerta distinta a las anteriores. La abrió y el ambiente cambió; las paredes ya no eran azules, sino de un verde centellante y el piso ya no era sólido, sino más bien era una especie de red que formaba un puente colgante.
Se trataba de un puente muy estrecho donde solo podía caminar con un pie frente al otro.
Al intentar atravesarlo, empezaron a salir desde abajo unas especie de dardos que amenazaban con derribarlo. Uno lo logró.
Volvió a despertar frente a la puerta singular. La abrió y de nuevo el puente. Subió la mirada y ya solo quedaba un círculo verde en el lado izquierdo.
Respiró profundo y se preparó para cruzar. Logró llegar hasta el otro extremo y allí había otra puerta.
La abrió y se encontró con unos pedazos de metal flotando como nubes suspendidas. Esos pedazos de metal formaban un camino.
Para atravesar ese espacio, debía saltar de un peldaño a otro. Así lo hizo, y a mitad de camino empezó a notar que ahora caían dardos desde distintas direcciones.
Pero Daniel se concentró, saltó y saltó hasta que logró la meta. Otra puerta. Al abrir esta puerta vio una luz muy brillante que no puedo resistir. Tuvo que cerrar los ojos.
Cuando volvió a abrirlos, estaba en el suelo viendo el techo de la tienda. Había mucha gente a su alrededor examinándolo.
Daniel había recibido una descarga eléctrica cuando curioseaba la máquina averiada.
Todos creían que había sido una experiencia dolorosa, pero Daniel sentía que esa había sido la aventura de su vida. ¿A qué videojuego había jugado?
Carlos y el viaje a Astúnduru
Esta es la historia de un piloto de cohetes, Carlos, que amaba su trabajo. Le encantaba salir al espacio exterior y pasar horas observando la tierra y las estrellas.
Uno de esos días de viaje, su visión fue interrumpida por una mano verduzca y un rostro largo con enormes ojos oscuros.
Carlos saltó del susto y sus copilotos le preguntaron qué había pasado. A Carlos le vergüenza confesar lo que había visto. Ni siquiera estaba seguro de qué era lo que había visto, así que no dijo nada más.
Pasado un rato se armó de valor y volvió a asomarse a la ventana. No vio nada.
Siguió con sus tareas rutinarias dentro de la nave, hasta que se olvidó de lo ocurrido y de nuevo volvió a su tarea favorita: contemplar el paisaje por la ventanilla.
Mientras observaba el espacio, vio de nuevo a la figura, pero esta vez no sintió tanto temor, sino curiosidad.
Observó con atención los largos dedos de la criatura, que más bien era pequeña, y que usaba una especie de traje ajustado de color verde que le cubría desde los pies a la cabeza.
Tenía una cara pálida y estaba descubierta, por lo que sus grandes ojos negros destacaban aun más. En el torso llevaba una especie de cadena muy larga que lo sujetaba a lo que parecía ser su nave.
Pero a Carlos le llamaba la atención la expresión de sorpresa curiosa que podía distinguir en el rostro del ser, que para su sorpresa le hizo señas con sus manos. Señas que no entendió.
Sin embargo, sin que nadie más lo notara, se las ingenió para salir de la nave y ver de cerca a ese personaje.
Cuando estuvo frente a él le saludó con un lentísimo:
-Hoooo-la.
A lo que el personaje respondió con una sorpresiva naturalidad:
– Hola, ¿qué tal? Soy Eirika Spinklin. Llevo tiempo observándote y me gustaría que fuéramos amigos.
– ¿Cómo es que entiendes mi lengua y la hablas? – preguntó un sorprendido Carlos.
– Larga historia que se resume en: he tenido muchos amigos humanos. ¿Quieres ver algo asombroso? He notado que admiras el espacio exterior.
– ¡Claro! – respondió Carlos sin dudar, aunque enseguida notó que no tenía ni idea de lo que eso podía significar.
Erika lo tomó de un brazo y lo llevó hasta lo que parecía ser una nave espacial. No tenía propulsores ni nada. Era como si flotara y se deslizara en el éter, al mismo tiempo.
En el interior de la nave, había mucha luz y un espacio tan amplio que era imposible pensar que estaban dentro de una nave. De hecho, no había cables, botones o palancas a la vista.
Erika le indicó que podía sentarse y solo cuando lo hizo, pudo notar que la realidad frente a él cambiaba. De la nada, surgió una especie de gran pantalla con un mapa con símbolos e imágenes que nunca había visto.
De forma automática salió un cinturón de energía que lo obligó a sentarse derecho y que se sellaba en su cintura.
– No te asustes. – se apresuró a decir Eirika al ver la reacción de Carlos- Nuestros sistemas de seguridad con humanos son muy similares a los que los humanos usan. En unos segundos estaremos en la estrella K2G56.
– ¿Segundos? – alcanzó a decir Carlos antes de sentir un fuerte vértigo y notar un leve movimiento en la nave.
En ese momento se desactivó el cinturón y Eirika lo condujo de nuevo a la puerta, pero al abrirla, no podía creer lo que veía.
Era todo luz. Frente a él, se levantaban enormes torres de luz incandescente y flotaban burbujas dentro de las cuales parecía haber criaturas diminutas que lo observaban.
– Bienvenido a K2G56 – le explicó Eirika-. Es una estrella que sirve de estación de recarga de energía para nuestras naves y para muchos organismos del universo. La cascada del fondo es excelente para aliviar las tensiones de un viaje turbulento. ¿Quieres comer algo?
– ¿Coméis?
– Claro, ¿cómo crees que obtenemos energía? Espero que hayan perfeccionado las pizzas. Mi último amigo humano, sugirió algunos cambios en la salsa. Esperemos que te guste.
Carlos no lo podía creer; otros astronautas antes que él, habían visto esto y nadie lo sabía. Estaba en una especie de estación de servicio espacial universal y, de paso, comería pizza.
Después de comer vorazmente la mejor pizza napolitana que había probado, le escuchó decir a Erika: astúnduru.
– ¿Astúnduru? – Preguntó Carlos.
– Son las palabras mágicas de nuestro sistema. La usamos para honrar a quien ha cumplido su función y nos ha beneficiado al hacerlo.
– ¡Ah ya! Es como decir: gracias.
– Sí, es como el gracias de los humanos. Hablando de humanos, creo que debemos regresar antes de que noten tu ausencia.
– ¿Notar mi ausencia? Claro que lo hicieron. Ya hace mucho que salí de mi nave.
Y no había terminado la frase cuando se vio otra vez frente a la ventanilla de su nave. Sintió un leve dolor de cabeza y tuvo que enderezarse porque se había liberado del cinturón.
Al hacerlo, notó que tenía un papel en su mano y escuchó que al fondo el teniente Rush le increpaba:
– Carlos ya has visto suficiente esa ventana. Vente que necesitamos que hagas algo.
Al responder que ya iría observó el papel. Era una nota que decía: ¡Astúnduru!
Eco el marciano
Eco era un marciano que tenía dos siglos de edad. En su mundo, dos siglos era muy poco tiempo, así que todavía era un niño.
Eco tenía muchos amiguitos con los cuales jugaba siempre por todos los espacio de Marte.
Le gustaba jugar a todo, pero adoraba ir a las colinas de arenas rojas para lanzarse rodando por ellas y llenarse de tierra. Así, el tono naranja de su piel se tornaba más intenso. Eso le fascinaba.
Un día estaba Eco jugando con sus amigos y escuchó un sonido extraño y muy fuerte detrás de la colina.
Fueron a ver de qué se trataba y no podían creer lo que vieron: era una nave, una nave ¡extramarciana!
Se asustaron mucho, pero no podían dejar de mirar. De repente la nave emitió un ruido metálico y se abrió una compuerta. Por ella salió un ser que tenía el doble del tamaño de una persona marciana.
Ese ser tenía la piel blanca y la cabeza transparente, la luz de las estrellas se reflejaba en la cabeza de esa criatura. Llevaba puestos unos enormes zapatos y no caminaba, sino que saltaba.
Además, en su espalda parecía cargar con algo que se conectaba a su cabeza.
Eco y sus amigos temblaban del susto y salieron corriendo, cuando vieron que la criatura se acercaba saltando hacia ellos.
Eco llegó muy cansado a su casa y al entrar le dijo a su mamá:
– No me vas a creer mamá: acabo de ver una nave extramarciana y de ella salió algo. Una criatura…- y le contó todo lo que había visto.
– Dame un momento cariño. Enseguida regreso. No te preocupes que aquí estarás a salvo – le dijo su mamá mientras caminaba hacia la cocina.
Ya en la cocina, presionó un botón rojo y se transportó en forma de holograma a la sala de reuniones con su papá y la alcaldesa de la localidad, que se llamaba RQ124.
La madre de Eco contó lo sucedido y la alcaldesa, tras escuchar todo, dijo:
– Tranquilos, vamos a enviar a una comisión para que investigue lo sucedido. Por lo pronto díganle a los niños que se queden en sus casas.
La señora Ratzy, madre de Eco, se desconectó y volvió con su hijo para acompañarlo y distraerlo viendo sus programas favoritos.
Sin embargo, Eco sintió mucha curiosidad y cuando su mama se descuidó fue a llamar a sus amigos para animarlos a investigar qué era lo que pasaba.
Decidieron salir a escondidas al sitio donde vieron a la criatura por primera vez. Una vez en el sitio, notaron que el extramarciano seguía allí, como si los hubiera estado esperando.
Como pudo, el extramarciano les hizo saber que necesitaba ayuda con su nave.
Los niños marcianos, asustados, no le creyeron al principio, pero luego se dieron cuenta de que en verdad tenía problemas, así que decidieron volver a la aldea y encontrar apoyo.
Al contarle a sus padres lo ocurrido, tuvieron que escuchar un regaño por desobedecer y por haberse expuesto sin la compañía de sus padres. Pero después, aceptaron asomarse a ver de qué se trataba.
Al llegar al lugar del “encuentro”, notaron al extramarciano intentando sin éxito reparar la nave y, aunque no dejaban de sentir miedo, lo ayudaron.
Después de un rato de señas, dibujos y trabajo en equipo, lograron dar con el fallo de la nave y repararla. El extramarciano subió a su nave, agradeció la ayuda y se fue.
Todos se quedaron mirando a las alturas del espacio y pensando en cuándo volverían a vivir algo parecido.
Mi querido planeta
GHi2 vivía en Europa, una luna del planeta Júpiter.
Vivía con su familia e iba a la escuela todos los días. De todo lo que le enseñaban allí, lo que más le gustaba era aprender los distintos dialectos que se hablaban en el universo.
Soñaba con poder hablar con seres de distintos planetas.
Le encantaba hablar con los habitantes de Mintaka1, un satélite que orbita una de las estrellas de KitúnP4. Le gustaba cómo sonaban sus palabras y cómo brillaban sus dientes cuando hablaban.
También disfrutaba jugando con los chicos de Centauri. Eran chicos fuertes pero muy caballerosos, valientes y divertidos. Cada vez que podía, se escapaba un rato para jugar con ellos.
Pero su aventura favorita era imaginar que visitaba el planeta azul, un planeta del que siempre le habían hablado maravillas y que le causaba mucha curiosidad.
No entendía por qué ese planeta tenía tantos habitantes y ninguno había ido a visitar Europa nunca.
Así creció; soñando, jugando y aprendiendo mucho. Estudió y se esforzó bastante hasta que un día su sueño se hizo realidad: fue escogida para viajar y explorar el planeta azul.
La tarea tenía que efectuarse en total sigilo. Nadie podía notar su presencia. Así lo hizo durante algunos meses.
En cada visita se enamoraba más de aquel planeta que tenía mucha vida, color, mares, ríos y montañas.
GHi2 respiraba con dificultad cuando se quitaba su casco protector, pero eso no le importaba. Prefería ver el hermoso paisaje sin el cristal de por medio.
No entendía por qué los habitantes de ese planeta no podían ver lo hermoso que era su entorno y siempre que llegaban a un nuevo espacio, lo dejaba menos bello, maltratado y casi muerto.
Un día, mientras contemplaba el paisaje, se le olvidó esconderse y un niño la vio. El pequeño se quedó observándola con mucho detalle y cuando ella lo notó ya era tarde para esconderse.
GHi2 decidió acercase a él, e intentar hablarle pero el niño no entendía lo que decía. Entonces intentó dibujar en la arena lo que ella trataba de decirle. Funcionó.
El niño entendió que ella venía en son de paz desde otro planeta.
Desde ese momento, el par de amigos interplanetarios se las ingenió para comunicarse a través de dibujos y así se contaron muchas cosas.
Con el tiempo, entendieron algunas de las palabras que cada uno usaba y compartieron sus experiencias y sus dudas.
El niño, llamado Jaison, empezó a apreciar más su propio planeta gracias a lo que ella le contaba. Y ella, empezó a creer que los humanos no eran tan primitivos como se creía en su galaxia.
Jaison le pidió a su amiga GHi2, que lo llevara a su planeta, al menos por un rato.
GHi2 pidió autorización a sus superiores, pero ellos se negaron rotundamente.
Sin embargo, ella quería complacer a su amigo, así que lo llevó en su nave espacial, con la única condición de que no saliera de allí para nada y que solamente tenía derecho a mirar.
Jaison obedeció. Desde esa nave conoció el enorme planeta naranja de la chica y estando allí notó lo hermoso que era su propio planeta.
Fue así como Jaison se transformó en uno de los principales defensores del medio ambiente en la tierra, y en embajador del planeta en el Consejo Universal que se formó con el pasar de los años.
Roberto el astronauta
Roberto era un niño muy listo, pero en el colegio se aburría, siempre explicaban las mismas cosas y nunca hablaban de cosas interesantes.
Un día le preguntó a su profesora que porqué no les hablaba de astronautas, y ella le contestó que eso eran cuentos chinos y que nunca nadie había llegado a la Luna. Roberto le dijo que él sería el primero en hacerlo, y toda la clase se rió.
Roberto se puso manos a la obra y se hizo un traje espacial y lo llevó a su colegio. Pero en vez de obtener el efecto de admiración que se esperaba, se rieron de él. Dijeron que con un disfraz no llegaría a la luna.
Así que Roberto se enfrascó en la construcción de una nave espacial. Durante días y días estuvo trabajando fuertemente.
Un día en el colegio les invitó a pasar la tarde en su casa para que vieran como despegaba su nave espacial. Esa tarde Roberto les demostró a todos que sería el primero en llegar a la Luna.
Marix
Marix era un pequeño marcianito del planeta Marte que vagaba por las infinidades del universo. Se encontraba muy solo porque nadie más le había acompañado en su aventura.
Había pensado que pronto encontraría alguien con quien saltar en los anillos de Saturno y visitar las tres lunas de Júpiter.
Se encontraba ya en las proximidades de Alfa Centauri, cuando vio una pequeña nave parecida a la suya. Intentó enviarles un mensaje por radio, pero lo único que obtuvo fue un mensaje ininteligible.
Así que decidió seguirles. Durante días y días estuvo siguiendo la nave a lo largo de la galaxia recibiendo mensajes raros en su radio. Llegaron a un planeta que tenía grandes masas de líquido rosado a su alrededor y la nave aterrizó cerca de una de ellas.
Marix se puso rápidamente su traje espacial y corrió para salir de su nave. Se encontró rápidamente rodeado de un montón de bichitos que hablaban un idioma que él no entendía. Por suerte, uno de ellos trajo un aparato que cuando encendió traducía todas las lenguas de la galaxia.
El sabio que tenía el aparato, le explicó que cuando él era joven había recorrido la galaxia para crear un diccionario de todos los idiomas y que estaba preparando otra expedición, pero que él ya era muy anciano para emprender tan arduo viaje, y le preguntó si él quería seguir con su tarea.
Marix le contestó que llevaba años viajando y que quería encontrar un amigo con el que jugar porque estaba muy aburrido. El sabio le dijo que no habría problema, y que en cuanto encontrase a alguien retomarían la expedición.
A los pocos días el sabio volvió a buscar a Marix y le dijo que había encontrado quien le acompañase. Marix no se lo podía creer, era la criatura más bonita del universo. Y juntos emprendieron el viaje para recuperar todas las lenguas de la galaxia.
El viaje a Marte y la piedra roja
Sara ya no recordaba cuánto tiempo hacía que había salido de la tierra. Debían haber pasado meses, pues su cabello estaba largo, y las provisiones de alimento comenzaban a escasear. No conseguía entender muy bien en qué momento todo había salido mal.
Todo había comenzado como una aventura. Se había sumado a la tripulación del Omega 21, pues quería ser la primera mujer en la historia de la humanidad que encontrase agua en Marte.
Al principio todo había salido bien. Sara era la mejor de su tripulación, superando records históricos en resistencia a la falta de gravedad y condiciones adversas. Con cada triunfo, Sara sentía que su lugar era en el espacio y no en la tierra.
Pasaron meses de preparación. Todo estaba planeado. Despegarían rumbo a Marte para encontrar el precioso recurso que en la tierra faltaba: el agua.
Llegado el día de la partida, cada miembro de la tripulación se ubicó en su cápsula. Este cohete no era como los que tradicionalmente se envían al espacio. Este cohete parecía el cuerpo de una oruga, segmentado y orgánico, lleno de capsulas individuales que buscaban proteger a la tripulación en caso de que algo saliera mal.
Como si dicha prevención se tratase de una maldición, una vez el cohete alcanzó el espacio no soportó el cambio de presión y todas las capsulas volaron en pedazos. Todas menos una: la cápsula de Sara.
Tal vez ya habían pasado meses desde su despegue y en la cabeza de Sara sólo cabían dos opciones: cortar el suministro de oxígeno de la cápsula y acabar con su angustia o gastar el poco combustible que le quedaba tratando de llegar a Marte.
Sin meditarlo demasiado, Sara presionó el temido botón. La nave empezó a moverse a toda velocidad hacia el planeta rojo. Después de horas que parecieron años, la cápsula de Sara se encontraba frente a Marte. Éste parecía menos amenazador de lo que ella creía.
Siguiendo su instinto, realizó el descenso a la superficie marciana. Un poco temerosa, vistió su traje espacial y se aventuró a salir de la cápsula.
Al bajar, agarró una piedrita roja y la empuñó. Tan sólo tuvo que dar tres pasos para ser absorbida por la superficie del planeta y perder la conciencia después de una estrepitosa caída.
Al abrir los ojos, Sara se dio cuenta de que estaba en lo que parecía ser un hospital. Sus compañeros de tripulación, junto a ella sostenían flores. A penas abrió los ojos, estos comenzaron a gritar de alegría.
No sabía exactamente hace cuantos meses estaba en coma, ni cómo había llegado allí. Pero esto parecía no importarle, ya que lo que más la desconcertaba no era saber que jamás había salido de la tierra, sino la razón por la cual mientras yacía en la cama del hospital, continuaba sujetando la piedrita roja en la mano.
XZ-41, el robot que quería ser humano
Desde el momento en el que XZ-41 abrió sus ojos, comprendió que él no era como los demás robots. Había algo en él que le decía todo el tiempo que era diferente, algo que le decía que no era un robot, pero tampoco un humano.
XZ-41 había sido creado por un viejo y controversial científico, el Doctor Allende, quien le había dotado de capacidades analíticas casi humanas y un sistema complejo de emociones.
En pocas palabras, Allende había creado una suerte de humanoide que no encajaba muy bien en ningún orden natural o artificial.
Por más que el Doctor Allende le tratase de explicar a XZ-41 las razones por las que él era diferente, éste seguía sin entender, y solicitaba a su creador que le cambiase, haciéndole más parecido a un robot o más semejante a un humano. Quería ser robot o humano.
Ante la insistencia de XZ-41, Allende no tuvo más remedio que replantear su estructura. El Doctor se sentía orgulloso de su creación, pero a la vez amaba a XZ-41 como si se tratase de un hijo, y no soportaba ver su sufrimiento.
Después de horas que se convirtieron en días, y días que se volvería meses encerrado en su laboratorio, Allende ideó una solución para los problemas de XZ-41: le haría humano, el humano más perfecto que la humanidad hubiera visto.
Por meses XZ-41 fue sometido a largos procedimientos. En un principio indoloros sobre circuitos mecánicos. Posteriormente, estos procedimientos comenzarían a doler, en la medida en la que XZ-41 fuese volviéndose más humano.
El Doctor Allende estaba a punto de terminar su obra, tan solo le faltaba instalar en XZ-41 un corazón, cuando cayó enfermo y murió.
XZ-41 estaba desolado por no haber sido terminado por su creador, decidió el mismo finalizar su transformación. Así que decidió tomar el corazón de Allende para instalarlo en su pecho.
Tomando un bisturí y un alto nivel de precisión, XZ-41 cortó por la mitad el pecho de Allende. Cuando lo abrió, no podía creer lo que sus ojos veían. Allende no era humano, jamás lo había sido. Allende era, como él, un robot al que su creador jamás había dado un corazón.
Santiago y la Luna
Santiago cuestionaba todos los días a su cruel destino. No entendía por qué su amada había muerto de forma tan repentina. No entendía cómo era posible que ese automóvil la hubiese arroyado, acabando de paso con su vida.
Estaba decidido a hacer lo que fuese necesario para traerla de vuelta, para cambiar su destino.
Una noche, sentado en la barra de un bar, un personaje extraño se le acercó. Llevaba puesto un largo abrigo negro, dentro del cual escondía sus manos. De forma inesperada, este personaje se acercó a Santiago.
Al darse cuenta de lo que estaba sucediendo, Santiago se apuró a retirarse del bar. Sin embargo, el hombre del abrigo negro puso sobre su hombro una mano metálica, elegante y robótica. Ante esto, Santiago no pudo ocultar su desconcierto y curiosidad.
El hombre hablaba pausadamente, con una voz grave y melodiosa. Le dijo a Santiago que no tenía nada que temer. Que él era amigo de su esposa. Que no se preocupara, que ella estaba bien.
Santiago no supo qué decir. Ana había muerto hacía meses y ésta era la primera vez que alguien mencionaba su nombre desde el día en el que aquel auto la había arroyado.
No entendía muy bien qué estaba pasando, pues el mismo había llevado a Ana al hospital y se había despedido de ella tras su muerte.
Como si el hombre pudiese leer la mente de Santiago, comenzó a responder sus preguntas una a una, sin que éste las hubiese formulado siquiera. Le explicó que Ana no era un ser humano cualquiera. La madre era una selenita, un ser de otro planeta, y su padre un hombre humano. Le explicó que a los selenitas siempre les da otra oportunidad.
Santiago no sabía si reír o llorar, por lo que permaneció en silencio y dejó que el hombre continuara con su explicación.
Según él, Ana se encontraba en ese momento recuperándose en la Luna. Ella estaría bien, pero jamás podría volver a la Tierra.
El hombre indicó a Santiago que él mismo era un androide amigo de la familia, y que había venido hasta la Tierra enviando por Ana, ya que ella esperaba que Santiago se le uniese en la Luna.
Atónito ante el resto de la explicación e incrédulo ante aquello que le estaba siendo dicho, Santiago solicitó pruebas al hombre de que Ana aún estuviese viva.
El hombre dio a Santiago una pequeña pantalla, indicándole que al día siguiente Ana le llamaría. Si aceptaba contestar esa llamada, sería transportado directamente a la Luna.
Aun no se sabe si aquel hombre dijo la verdad a Santiago. Lo cierto es que, ni su familia ni amigos le volvieron a ver después de ese día.
Burpy
Burpy se disponía a ponerse su mejor traje, el que solo se ponía en los días importantes. Ese día era particularmente importante. Era el día en el que por fin invadiría la Tierra, lugar lleno de abominables criaturas.
Una vez terminó con su rutina solar, aérea y crepuscular, se dispuso a caminar hacia su nave con paso decidido. Encendió motores, y después de emitir un torrencial chorro de espuma, despegó rumbo a la tierra.
Tenía todo fríamente calculado. Sabía que aterrizaría en un lugar desolado y luego se desplazaría hacía una gran urbe, haciéndose pasar por humano. Una vez allí, se haría al poder y convertiría a todos los seres humanos en sus esclavos.
Burpy pensó que el viaje a la Tierra era aburrido, así que aceleró el paso, y en vez de llegar en varios millones de años luz, alcanzó la atmósfera terrestre en dos semanas.
El aterrizaje de su nave fue un poco más difícil que su viaje, y tuvo que recalcular las coordenadas del lugar en el que quería caer varias veces.
Finalmente cayó en lo que él creía era un bosque. Burpy jamás había estado en la Tierra, y por esto lo único que conocía de la misma era lo que su padre, un famoso invasor de planetas, le había contado.
Sabía que no necesitaba máscara para respirar, pues en la Tierra, como en su planeta, los seres vivían de oxígeno. Así que, se aventuró a salir, no antes sin revisar que ninguna amenaza fuera detectada.
Cuando tocó el suelo terrícola, Burpy no podía creer lo que sus ojos veían. Lo llenó un sentimiento de alegría inmenso pues la Tierra se parecía bastante a su planeta.
Después de caminar un poco, explorando el área, sintió como un objeto extraño de color rojo le pegaba en la cabeza. Cuando miró hacia arriba, vio a una criatura riéndose, colgada de lo que él creía era un árbol. Esta criatura era bastante parecida a las de su planeta, pero más hermosa.
La criatura bajó del árbol y le empezó a hablar alegremente. Burpy no entendía qué estaba sucediendo, pero no podía dejar de ver a la criatura. Después de varios minutos escuchando a la criatura, consiguió aprender su lengua y comunicarse con ella.
Es así como, Burpy le explicó su misión y ella estalló en risas, mientras se burlaba de sus palabras, su acento y su colorido traje. Burpy no sabía qué sucedía, así que empezó a formular cientos de preguntas que, la criatura con gracia respondía.
Una vez sus preguntas fueron respondidas, Burpy perdió total interés en invadir la Tierra, y entendió que las criaturas allí no eran abominables.
En realidad, se parecían mucho a las de su planeta. En ese momento decidió dar un giro para regresar a su nave. Fue entonces cuando la criatura lo abrazó y le dio las gracias.
Burpy jamás conseguiría entender por qué esta criatura le dio las gracias. Lo cierto es que, gracias a su amabilidad él había decidido cambiar sus planes e ir a invadir otro planeta.
Una mensajera estelar
Era un día caluroso en Marte del año 2030. El Sol quemaba incesante y Gaby, una marciana, no sabía dónde esconderse de sus rayos mientras repartía el correo.
Llevaba apenas unos días en el oficio de cartera y ya le habían asignado la entrega de un paquete espacial con destino a la Tierra.
Según lo indicado por su jefe, Gaby terminó de repartir las cartas a marcianos de Marte y se dirigió a Neptuno a recolectar el paquete que iba para la tierra.
Cuando llegó a Neptuno la embargaba le emoción, pues era la primera vez que pisaba el suelo de ese hermoso planeta.
En este caso, vale aclarar que la palabra suelo es un poco imprecisa, ya que Neptuno era una inmensa esfera llena de agua.
De esta manera, estacionó su nave en un aeropuerto espacial flotante. Desde allí tomó un bote y después de varias horas navegando entre canales y preciosas edificaciones de colores, llegó a su destino: los Laboratorios H2O.
Allí le fue entregado un cubo azul diminuto. Este cubo era hermoso, y parecía importante. Uno de los hombres del laboratorio le indicó a Gaby que de la entrega de ese cubo dependía la supervivencia de la humanidad, por eso era de vital importancia que lo llevara a su destino sano y salvo.
Gaby aceptó su misión con un poco de miedo, pero con bastante emoción, pues era una muy importante. De esta manera volvió a su nave y emprendió camino a la Tierra.
La ruta no era la más agradable, pues desde Neptuno debía pasar por Saturno, y el camino era un poco rocoso. Sin embargo, trató de volar con la mayor precisión para llegar a la tierra a tiempo.
Cuando alcanzó la atmósfera terrestre y observó su superficie, se sintió aturdida y confusa. La Tierra era un globo irregular de color ocre. No había una gota más de agua en su superficie.
En ese momento entendió por qué el pequeño cubo que llevaba en sus manos era tan importante. Éste era la fuente de agua necesaria para reabastecer la Tierra.
Después de múltiples maniobras, y un aterrizaje complicado. Gaby logro llegar a la sede de los laboratorios H2O en la Tierra. Allí entregó su paquete a un sonriente y agradecido equipo de científicos humanos.
Después de entregar el paquete, y mientras se alejaba de la superficie de la Tierra, Gaby veía por la ventana cómo el planeta se tornaba gradualmente azul.
Los androides
Muchos años habían pasado desde que el hombre había confiado su vida en las manos de los androides. Como si se tratase de un nuevo orden esclavista, los seres humanos contaban con numerosos androides para realizar sus tareas diarias.
La relación entre los androides y humanos era tan fuerte que estos dependían completamente de sus robots para subsistir.
A los androides por su parte, no se les reconocían sus derechos. Ya que estos, a todas luces, no eran humanos. Esta situación creaba descontento en ellos, que a su vez temían por su integridad física en caso de que sus amos intentasen desconectarles o dañarles.
Esta situación de los seres humanos sobre los androides continuó por cientos de años. Aquellos androides que lograban ser libres, eran aquellos creados por otros androides de forma clandestina.
Existir plena y libremente era difícil para los androides, quienes gozaban de facultades físicas, mentales y emocionales iguales o superiores a las de los seres humanos, gracias a los avances de la ciencia.
El descontento general llevó a los androides a comenzar a reunirse de manera clandestina. Estos terminarían con sus quehaceres, y en vez de ir a conectarse a sus fuentes de energía domésticas, se reunirían en bancos de energía clandestinos, mientras discutían acerca de su situación.
Sería imposible señalar el día exacto en el que los androides decidieron sublevarse contra el poder de los humanos.
Lo cierto es que, muchos de ellos fueron desconectados y destruidos en el proceso. No obstante, fue este ejercicio de la fuerza lo que al final permitió a los androides ser libres y compartir los mismos derechos que los seres humanos.
Esteban y C2-O2
Cada vez que Esteban y C2-O2 caminaban por la calle agarrados de la mano, todas las personas a su alrededor se escandalizaban. Sin importar que fuera el año 3017, la gente no aceptaba fácilmente que un ser humano y un androide estuviesen juntos.
La familia de Esteban le insistía todos los días que él podía buscarse una novia humana, como él. Sin embargo, él no quería estar con una humana, él quería estar con C2-O2, aunque ella fuera un androide, y a pesar de que la situación fuese difícil entre los dos.
Conforme pasaba el tiempo, las cosas no mejoraban para Esteban y C2-O2. Las leyes sobre este tipo de relaciones fueron endurecidas y se volvió ilegal que un ser humano estuviese con un androide.
Para verse, Esteban y C2-O2 tenían que esconderse y, a pesar de que las condiciones fueran difíciles, ambos se rehusaban a rendirse.
Un día un amigo de Esteban, que conocía toda la situación, le contó que en Marte era legal para los humanos estar con androides. Ese día, Esteban se encontró con C2-O2 y le ofreció irse con él para Marte. Ante esta alternativa C2-O2 no pudo contener su entusiasmo.
Es así como, Esteban y C2-O2 escaparon juntos, para ser felices en Marte.
Lucy y el conejo
Lucy era una niña que vivía en una granja con muchos animales: gatos, gallinas, gansos, cochinos, vacas, caballos. También había conejos. Lucy era amante de los conejos.
Tenía un conejo favorito al que llamaban nubecita. Nubecita era un conejo esponjocito y blanco. Ella lo cuidaba, lo alimentaba y lo mimaba. Lo quería mucho.
Un día Lucy quiso observar más de cerca y decidió seguirlo hasta su cueva. Por alguna razón pudo entrar a través de una de los orificios de su laberíntico hogar.
Adentro descubrió un mundo diferente. Nubecita ya no era como lo conocía; ahora caminaba en dos patas, tenía ropa, un maletín y un auto muy pequeño. Además, hablaba como una persona.
El otro lado de la cueva era como una pequeña gran ciudad. Tenía calles, edificios, autos, casas, etc. De todo, pero en miniatura.
Lucy decidió seguir a Nubecita, que ahora atravesaba apresuradamente una calle. Pero quería hacerlo en silencio, sin que notaran su presencia.
Pero entonces, tropezó con una lata que hizo ruido y Nubecita casi la descubre. Afortunadamente, logró esconderse y seguirla en secreto durante un rato, pero al final Nubecita la descubrió y le gritó:
– Lucy, ¿qué haces aquí? – al tiempo que la agarraba de un brazo y se la llevaba a un callejón para hablarle y pedirle que permaneciera en secreto, porque allí nadie podía enterarse de su llegada.
– Pero ¿por qué Nubecita? Este mundo es asombroso y muy bonito.
– Porque no. En este mundo está prohibido tener humanos. Esta es una dimensión diferente. Hay una dimensión para cada criatura del universo. En esta, los conejos dominamos el mundo. Solo algunos pocos pueden viajar entre las dimensiones. Yo lo hago, pero respetando las reglas. En tu mundo, solo soy tu mascota y adoro serlo.
– ¡Wow eres un conejo viajero! ¿Y por qué yo estoy aquí?
– Eso mismo me pregunto yo –respondió el conejo en tono serio-.
A continuación, Nubecita le pidió que esperaran un momento en el que no hubiera tanta gente (o tantos conejos), para ir donde podrían hallar respuestas.
Llegado el momento, se la llevó corriendo cubierta de muchas mantas para que nadie pudiera identificarla.
Al final llegaron con Mionana, una especie de chamana en esa dimensión. Le contaron lo sucedido y ella sin sorprenderse siquiera dijo:
– ¡Esta pasando de nuevo! No se preocupen, lo vamos a resolver.
– Sencillo- sentenció la chamana-. Lucy tendrá que decir las vocales con los ojos cerrados. Al pronunciar la última vocal, vas a sentir un golpecito en la frente.
Está bien- respondió Lucy, quien a su pesar cerró los ojos y se dispuso a comenzar, pero antes preguntó si podría volver.
– Claro que podrás regresar, pero deberás hacerlo en silencio y sin que nadie pueda verte – le dijo Mionana.
Entonces Lucy cerró los ojos y comenzó a decir en voz alta:
A, e, i, o… no había terminado de pronunciar la u, cuando sintió el golpecito en la frente y aun con los ojos cerrados pudo notar un brillo.
Al abrir los ojos ya estaba al frente de la conejera, sentada y algo aturdida.
Creyó por un momento que había sido un sueño, pero al revisar sus bolsillos encontró una pequeñísima foto de su Nubecita y sonrió.
Para el público de habla hispana son desconocidas las más de una treintena de entrevistas que Jules Verne concedió, a periodistas y admiradores, en su casa de Amiens. Celoso de su intimidad y reacio a alterar su ritmo de trabajo y vida, no era fácil convencer al escritor bretón para que se dejara hacer una interviú, como se decía entonces.
Jules Verne y su mujer Ilustracion Josép M. Maya
En el sitio web del insigne verniano Ariel Pérez podemos encontrar seis, traducidas por él, y que amablemente nos ha permitido acceder a la que le mostramos, quizá menos conocida que las concedidas a Robert H. Sherard, que le hizo dos entrevistas, la primera en 1889, en la que se hizo acompañar por la también periodista Nellie Bly (Elizabeth Jane Cochran,1864-1922), intrépida reportera que emulando a Phileas Fogg se lanzó a dar la vuelta al mundo, pero lográndolo en 72 días. O la visita que le hizo Edmondo De Amicis, que luego relató en sus memorias el célebre escritor italiano. Pero aquí les presentamos la última entrevista de Verne, cuando al escritor le quedaban poco más de nueve meses de vida. La entrevista se la hizo el periodista británico Gordon Jones.
Javier Coria.
***
Jules Verne en casa
Por: Gordon Jones
Había escrito desde París solicitándole al veterano novelista el honor de una entrevista y me fue gratificante el hecho de que a mi regreso a Amiens me esperaba una tarjeta con esta simple inscripción “Mañana jueves, a las diez de la mañana”. De acuerdo con la hora fijada, me presenté en su residencia situada en el No. 44 Boulevard Longueville, una casa grande, pero modesta, típicamente francesa con pesadas ventanas. Al darle mi nombre a la sirvienta, fui guiado inmediatamente hacia la sala donde lo esperé.
Unos minutos después el señor Verne entró y después de unas corteses palabras de bienvenida se sentó en un gran sillón y amablemente comenzó la conversación.
Físicamente, el autor de Cinco semanas en globo es un hombre bien forjado, de una estatura un poco por debajo de la media, su mirada zarca y simpática y una corta barba plateada. Siempre viste con un modesto traje negro y cuando está en casa usa una gorra puntiaguda de tela fina, la cual le es necesaria debido a los frecuentes ataques de un viejo enemigo: el reumatismo.
No hay sobre su persona el rastro más ligero de ostentación. Es singularmente reservado en sus palabras y modales y su vida entera -cualquier habitante de la ciudad pudiera contarle- es, calmada y sin pretensiones, la de un hombre retirado del mundo, la de un simple hombre de campo, que raramente hace visitas, en muy pocas ocasiones recibe y sólo se consagra a su familia y sus libros.
Mi primera pregunta fue naturalmente con respecto a su vista, sobre la cual han aparecido, recientemente, noticias contradictorias en los periódicos ingleses.
Sí -dijo, en respuesta a mi pregunta-, es cierto que mi vista se ha dañado considerablemente en los últimos tiempos, pero no tanto como algunas de las noticias sugieren. Todavía puedo ver bien con mi ojo izquierdo, pero en el derecho una catarata se está formando y los doctores recomiendan una operación, a la cual no estoy decidido a someterme tomando en cuenta que a mi edad sería arriesgado.
Por supuesto, bajo tales circunstancias, ¿su trabajo literario se afecta bastante?
Naturalmente, no puedo trabajar como solía hacerlo. Durante muchos años, he producido dos volúmenes anuales y en estos momentos tengo otro libro en preparación. Sin embargo, siento que ha llegado para mí el tiempo en que me tome un descanso. Esta última producción será mi número cien y supongo -continuó él, sonriendo-, que ya, a estas alturas, puedo decir que me he ganado mi derecho a descansar.
¿Cuándo empezó su carrera como autor?
Esa es una pregunta que podría tener dos respuestas. Ya a los doce o catorce años, siempre estaba con una pluma en mi mano y durante mis días de escolar me encontraba continuamente escribiendo, trabajando sobre todo la poesía. Durante toda mi vida he sentido gran pasión por las obras poéticas y dramáticas. Prueba de esto es que, en mi juventud, publiqué un número considerable de obras de teatro, algunas de las cuales tuvieron un cierto éxito. Mi segunda y principal carrera comenzó cuando tenía más de treinta años y fue provocada por un súbito impulso. Se me ocurrió, un buen día, que quizás podría utilizar mis conocimientos científicos para mezclar la ciencia y la novela juntas bajo una forma narrativa que atrajera al público. La idea tomó tanta forma dentro de mí que decidí inmediatamente ejecutarla. El resultado fue Cinco semanas en globo. El libro tuvo un éxito asombroso, y rápidamente sus ediciones se agotaron. Mi editor me consultó sobre la posibilidad de producir más volúmenes con el mismo estilo. Aunque no me agradó totalmente la idea, accedí a sus demandas, y el resultado fue que desde entonces, en lo que concierne a mis publicaciones, he abandonado completamente mi vieja pasión por otra a la cual he consagrado toda mi energía y atención.
(¡Es un hecho afortunado para la juventud de hoy que la inspiración de un momento pueda haber forjado este cambio decisivo en los escritos del señor Verne! ¿Qué muchacho o muchacha de esta generación habría preferido, por un momento, el verso más glorioso a los extraordinarios viajes de hombres tales como el capitán Nemo o Robur y su inigualable Albatros?
El lado poético del carácter del señor Verne es, sin embargo, frecuentemente visible en muchas de sus descripciones. Por ejemplo, tal como ocurre en su encantadora novela, Las indias negras, donde encontramos ese cuadro descriptivo tan encantador de la pequeña Nell quien, después de ser sacada de la prisión subterránea donde había estado toda su vida, ve, por primera vez, desde la montaña cercana a la mina, los esplendores del alba escocesa).
Con su modestia usual, Verne desaprobó completamente la idea de ser considerado un inventor…
Sólo he hecho sugerencias, sugerencias que, después de una debida consideración, debían, según mi juicio, descansar sobre una base práctica, y que trabajaba sobre una forma más o menos imaginaría que respondiera a la perspectiva que me había trazado.
Pero muchas de sus sugerencias que hace veinte años fueron rechazadas y declaradas como imposibles son ahora hechos reales.
Sí, es cierto. Pero estos resultados no son más que el desarrollo natural de la tendencia científica del pensamiento moderno y, como tal, muchas de estas cosas han sido previstas indudablemente por muchos otros además de mí. Su llegada era inevitable, aún si se hubiera o no anticipado, y lo más que puedo decir es que quizás he mirado un poco más lejos en el futuro que la mayoría de los que me han criticado.
Al llegar a este punto de la conversación apareció ante nosotros la señora Verne, una encantadora dama de cabellera plateada, quien disfruta, con el mayor placer los triunfos de su marido. Le pregunté si debido a su ayuda su esposo había podido elaborar alguna novela.
Oh, no, no tomo parte alguna en las creaciones de mi marido; todo lo que hago es leerlas cuando están terminadas y cuando finalmente estén impresas es que llego a conocer algo de ellas. Supongo que habrá notado que los personajes principales de mi esposo son ingleses. Él siente una gran admiración por sus compatriotas y ha declarado que ellos se prestan maravillosamente bien para sus novelas.
Sí -intervino Verne-. Los ingleses, por su carácter independiente y su flema producen personajes admirables; especialmente cuando la naturaleza de los hechos les exige que se enfrenten, en cada instante, con dificultades completamente imprevistas como es el caso de Phileas Fogg.
Me aventuré a recordarle al señor Verne que este cumplido hacia nuestra nacionalidad no era ignorado en este lado del canal y que difícilmente existía un joven británico que no hubiera, al menos, pasado algunas horas de deleite en compañía de una u otra de sus maravillosas aventuras.
Estoy orgulloso de saber que es así -contestó Verne-. Nada me da más placer que conocer que mis libros han sido medios para proporcionar interés e instrucción – ya que siempre he tratado de que, en cierto modo, sean educativos- a los jóvenes, que, de otra manera, nunca podría contactar. Durante mi infortunio actual he recibido innumerables telegramas y mensajes de simpatía provenientes de mis lectores ingleses, y hace poco tiempo tuve el placer de recibir un hermoso bastón de uno de mis jóvenes amigos en esa nación.
¿Seguramente ha visitado Inglaterra?
Sí, hace muchos años, cuando era relativamente un hombre joven. Hice el viaje por mar a Southampton en mi yate y después de visitar Londres y la mayor parte de sus monumentos, fui a Brighton, un lugar encantador, con sus malecones y magníficos paseos. Sin embargo, la ciudad que mejor conozco de Inglaterra es Liverpool y allí estuve durante algún tiempo con algunos amigos y tuve la oportunidad de explorarla, sobre todo sus muelles y el Mersey, apariencia esta última que he tratado de reproducir en Una ciudad flotante.
¿Ha hecho alguna visita a Escocia o Irlanda?
Sí, hice un viaje muy agradable a Escocia y entre otras excursiones visité Fingal’s Cave y la isla de Staffa. Esta inmensa caverna, con sus sombras misteriosas, sus cámaras oscuras con sus cubiertas de hierba y sus maravillosos pilares basálticos me produjeron tal impresión, al extremo de que ese fue el origen de mi libro El…, El… Verne hizo una pausa. Realmente olvidé el nombre -dijo-. ¿Lo recuerdas? -preguntó dirigiéndose a su esposa…
¿No es El rayo verde? -sugirió la señora Verne.
Oh sí, ese es, por supuesto, El rayo verde. Uno debe ser perdonado -agregó riéndose- si entre tantos títulos, se le olvida alguno de ellos en un momento determinado.
(Muchos de los libros de Verne deben su origen a la inspiración del momento. Además de Cinco semanas en globo y El rayo verde, la novela Una ciudad flotante, fue completamente ideada cuando el autor viajaba hacia América en el trasatlántico Great Eastern. La idea de La vuelta al mundo en ochenta días, quizás la más célebre de todas sus novelas, se debe a un anuncio turístico visto por casualidad en las páginas de un periódico).
¿Cuál de sus libros es su favorito?
Esa pregunta me la han hecho varias veces. En mi opinión, un autor, al igual que un padre, nunca debe tener favorito. Todos sus trabajos deben tener el mismo valor, puesto que son el producto de lo mejor de uno mismo, y aunque naturalmente cada uno de ellos fueron producidos bajo diferentes condiciones de humor y temperamento, cada uno representa el punto extremo de su pensamiento y energía en el momento de su creación.
Aún -continuó- cuando no tengo preferencia alguna, esto no quiere decir que mis lectores no deban tener una. Indudablemente usted, por ejemplo, puede decirme cuál es el que más le agrada de todos.
(Contesté que Veinte mil leguas de viajesubmarino es la que más me fascina, aunque Miguel Strogoff, que ha sido dramatizada y se está escenificando ahora en el Teatro Châtelet en París, también era mi gran favorito.
Verne se mostró interesado al oír que había estado en el teatro la noche anterior y, levantándose de su silla, me cuestionó con animación).
Ahora pregunta Verne: ¿Fue bien representada?, ¿fue bien recibida?
Le aseguro que sí. De hecho, la inmensa escena del Teatro Châtelet permite la representación de la obra a gran escala y en una oportunidad había más de trescientos actores en escena, muchos de ellos montados sobre caballos.
Desde hace unos años a la fecha, raramente visito París -dijo Verne-, aunque tengo un palco que ocupo frecuentemente. Estoy contento con Amiens; su atmósfera tranquila me conviene admirablemente. He perdido toda la inclinación de viajar fuera de la ciudad para ver nuevas cosas. Hemos estado en esta casa desde hace más de veinte años y es aquí donde he redactado la mayoría de mis libros. Algunos años atrás nos habíamos mudado a otra residencia situada en la esquina de Rue Charles Dubois, pero era demasiado grande para nuestras necesidades, de manera que volvimos aquí.
Supongo que cuando está escribiendo sus ideas no fluyen a menos que esté completamente solo.
Al contrario -intervino la señora Verne-, esa no es una dificultad para mi esposo. No se toman precauciones especiales en ese sentido. Trabaja calladamente arriba en el segundo piso y el ruidos parece no perturbarlo en lo más mínimo y mis hijas y yo podemos hacer lo que queramos sin tener miedo a protestas de su parte.
¿Y cuál es su método de trabajo, señor?
¿Mi método de trabajo? Bien, hasta hace algunos meses atrás, invariablemente me despertaba a las cinco y escribía durante tres horas antes de desayunar. El gran volumen de mi trabajo siempre se hizo a estas horas y, aunque en algunas ocasiones cuando ya el día estaba avanzado volvía a sentarme durante algunas horas, casi todas mis historias han sido escritas cuando la mayoría de las personas duermen. Siempre he sido un lector empedernido, sobre todo de periódicos y revistas y es mi costumbre recortar y conservar para referencia futura cualquier párrafo o artículo que me interese. Es de esta manera que acumulo mis ideas y al mismo tiempo me mantengo completamente actualizado con respecto a las materias del dominio científico. La tarea es laboriosa, es cierto, pero el resultado reembolsa el esfuerzo y si el artículo es cuidadosamente clasificado nunca será un problema encontrar alguno de estos textos, aún después de que hayan transcurrido varios años.
(Sorprenderá a muchos lectores el hecho de que éste es el método adoptado por Charles Reade, el cual ha defendido vigorosamente, siendo el único medio satisfactorio para que un escritor pueda enfrentarse a ese calidoscopio de eventos siempre nuevos).
¿Lee usted, entre otros, los trabajos de muchos escritores ingleses?
He leído una gran cantidad de ellos, de hecho trabajos de sus escritores más conocidos, incluyendo a sus poetas, pero solo por medio de traducciones. Tengo la impresión que he perdido la buena oportunidad que hubiera significado haber aprendido el idioma inglés, pero he dejado pasar el tiempo y ahora es demasiado tarde para empezar.
¿Cuál es su autor favorito?
¿Vivo o muerto?
Bien, digamos muerto.
Solo hay una respuesta a esa pregunta -dijo Verne con entusiasmo-. Para mí las obras de Charles Dickens son únicas en su género, eclipsando a todos los otros por su increíble fuerza y justeza de expresión. ¡Qué humor y qué exquisito sentimiento pueden ser encontrados en sus páginas! ¡De qué forma parecen vivir los personajes de sus novelas y cómo uno sabe entender sus propósitos! He leído y releído sus obras maestras, al igual que mi esposa. David Copperfield, Martin Chuzzlewit, Nicholas Nickleby, La vieja tienda de curiosidades. Todas las hemos leído, ¿no es así?
¡Ah, sí! -contestó la señora Verne-. Tienen una fuerza verdadera.
(Es un hecho agradable el oír a un autor hablando en términos de tal admiración incondicional con respecto a otro, especialmente cuando, como en el caso que nos ocupa, están separados, no solamente por diferentes tipos de estilo, sino también por la barrera de la nacionalidad).
Y entre los escritores vivos, ¿a quién prefiere?
Esa es una pregunta más difícil -dijo Verne reflexivamente-, y debo reflexionar antes de contestarle… Creo que puedo decidir -dijo, después de un minuto. Hay un autor cuyo trabajo me ha atraído muy fuertemente teniendo en cuenta su posición imaginativa y he seguido sus libros con considerable interés. Me refiero al señor Herbert George Wells. Algunos de mis amigos me han dicho que su trabajo se parece mucho al mío, pero creo que se equivocan. Lo considero un escritor puramente imaginativo, digno de los más grandes elogios, pero nuestros métodos son completamente diferentes. En mis novelas siempre he tratado de apoyar mis pretendidas invenciones sobre una base de hechos reales y utilizar, para su puesta en escena, métodos y materiales que no sobrepasen los límites del saber hacer y de los conocimientos técnicos contemporáneos.
Tome, por ejemplo, el caso del Nautilus. Bien considerado, tiene un mecanismo de submarino que no tiene nada de extraordinario y que no pasa más allá de los límites del conocimiento científico actual. Flota o se sumerge según procedimientos enteramente factibles y muy conocidos, los sistemas de mando y de propulsión son perfectamente racionales y comprensibles. Su fuerza motriz ni siquiera es un secreto. El único aspecto novedoso sobre el cual he acudido a la ayuda de la imaginación radica en la aplicación práctica de esta fuerza motriz, y aquí he dejado intencionalmente un espacio en blanco para que el lector arribe a sus propias conclusiones, un mero hiato técnico, por así decir, que una mente práctica y de alto nivel es muy capaz de llenar.
Por otra parte, las creaciones del señor Wells, pertenecen a una edad y grado de conocimiento científico bastante lejano del presente, para no decir que completamente más allá de los límites de lo posible. No sólo elabora sus sistemas a partir del reino de lo imaginario, sino también los elementos que le sirven para construirlas. Por ejemplo, en su novela Los primeros hombres en la luna se recordará que introduce una sustancia antigravitatoria completamente nueva –Nota Javier Coria: la Cavorita, que en la novela Nova de Samuel R. Delany se llamó Ilirión, y en la serie de Buck Rogers, Inertrón. El español Pérez Zúñiga también utiliza una sustancia que sustrae de la gravedad, y Pascual Enguídanos en La Saga de los Aznar la llama Dedona .– de la cual no conocemos ni la pista más ligera acerca de su modo de preparación o su composición química real. Tampoco hace referencia al conocimiento científico actual que nos permita, por un instante, imaginar un método por el cual se pudiera lograr semejante resultado. En La guerra de los mundos, una obra por la cual siento gran admiración, nuevamente nos deja completamente a oscuras en lo que respecta a la naturaleza real de los marcianos, o la forma en que fabrican el maravilloso rayo térmico con el cual provocan gran estrago entre sus atacantes.
Que se tenga en cuenta -continuó Verne-, que al decir esto no estoy cuestionando en modo alguno los métodos del señor Wells; al contrario, siento un gran respeto por su genio imaginativo. Solo estoy exponiendo los contrastes que existen entre nuestros dos estilos y estoy señalando las diferencias fundamentales que existen entre ellos y deseo que se entienda claramente que no expreso ninguna opinión sobre la superioridad de uno sobre el otro. Pero ahora -agregó levantándose de su silla-, me temo que estoy empezando a aburrirlo. Los minutos pasan tan rápidamente en una conversación, y ya ve, hemos estado hablando desde hace más de una hora.
(Le aseguré al señor Verne que pasarían muchas horas antes de que alguien pudiera aburrirse estando en su presencia, pero no queriendo abusar más de su tiempo, y en contra de mi voluntad, puse fin a esta visita. Con una cortesía encantadora y un poco anticuada, Verne y su esposa insistieron en acompañarme hasta la entrada, y una vez afuera, al vislumbrar la puesta del sol, mi último recuerdo del famoso autor fue el de una amable silueta de cabellera blanca de pie en la puerta del vestíbulo, cuyo alegre “Hasta luego” me llegó desde el otro lado de la pavimentada calle, sonando aun agradablemente en mis oídos al tiempo que muchos kilómetros separaban ya la villa de Amiens del expreso de Dieppe).
“Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos” Sir Francis Bacon
Esta primera tipología textual corresponde a aquellos que tienen como propósito explicar y presentar caracterizaciones profundas y organizadas de fenómenos u objetos. Entre sus rasgos distintivos, se impone la presencia una serie recursos recurrentes y modos específicos de ordenar la información que brindan.
Algunos de los recursos más utilizados en estos textos son:
1. La reformulación: consiste en presentar el mismo concepto o idea a través de otras expresiones. Suele introducirse con conectores como: es decir, en otras palabras… 2. La comparación o analogía: establece semejanzas y diferencias entres dos entidades con la finalidad de dar a conocer las características de cada una en relación con la otra. Suele utilizar conectores como: mientras que, al igual que, como… 3. La ejemplificación: es un enunciado que ilustra un concepto abstracto a través de un caso concreto. Se lo introduce con conectores como por ejemplo, así, para ilustrar…
Este tipo de textos tienen como función fundamental transmitir información. El texto expositivo no solo proporciona datos sino que además agrega explicaciones, describe con ejemplos y analogías, con la intención de guiar y facilitar la comprensión de algún tema.
Los textos expositivos están en todas las ciencias (físico-matemáticas, biológicas, sociales, entre otras) ya que como objetivo, la ciencia proporciona explicaciones a los fenómenos característicos de cada uno de sus campos. La forma del texto expositivo variará dependiendo de qué ciencia se trate, así pues un texto sobre la estructura del átomo no presentaría las mismas características que uno sobre la Revolución cubana. Sin embargo, podemos decir que guardan características comunes a este tipo de texto tales como:
Predominancia de oraciones enunciativas.
Utilización de la tercera persona.
Utilización de los verbos de las ideas principales conjugados en modo indicativo
Registro formal.
Recursos textuales más frecuentes y tipos de organización1
En estos tipos de textos, es importante también que reconozcamos diferentes tipos de organización predominante:
A. Descriptiva
Esta estructura es típica de los textos o fragmentos que exponen las características de un determinado objeto o fenómeno. Se puede describir, por ejemplo, un paisaje, un cuadro, un instrumento científico, una persona, etc. En la estructura de descripción son frecuentes los marcadores espaciales: a la izquierda, debajo, a ambos lados, por detrás.
Ejemplo: La casa se ubicaba en Las Cruces, al lado de un gran bosque. Contaba con un gran jardín formado por hermosos claveles y rosas rojas. Las habitaciones, bellamente adornadas, contaban con un gran espacio interior. Su cálida decoración solo era comparable con la belleza del paisaje.
B. Secuencial
Se expone una serie de ideas que comparan y contrastan las diferencias y similitudes de un objeto. Para ello se pueden usar analogías y descripciones utilizando términos como los siguientes:semejante a, diferente de, en oposición a, tal como, en cambio, por el contrario, entre otras. Marcadores textuales típicos de esta estructura son en primer lugar, después, a continuación, por último.
Ejemplo: En la evolución del fútbol nacional se distinguen tres grandes fases. En los años setenta se inicia la influencia alemana en el estilo de juego. El orden táctico y la disciplina se transformaron en uno de los pilares de la selección. Años después, en la década de los ochenta, el juego armónico de Brasil cautivaba el paladar futbolístico de los fanáticos, y fue este estilo de juego el que acaparó el interés del país entero. Ya en los noventas, el estilo defensivo de los italianos llegó a imponerse como nueva tendencia de juego, siendo este el que ha predominado desde entonces.
C. Causal
Esta estructura se da en textos que analizan las causas y consecuencias de un hecho o un fenómeno. Es frecuente, por ejemplo, en textos de carácter histórico o científico en los que se exponen los acontecimientos o las razones que han conducido a una situación o desencadenado un proceso. Entre los marcadores típicos de la estructura de causa-efecto están las propias palabras causa y consecuencia, y algunos conectores como porque, puesto que, de manera que, por consiguiente.
Ejemplo: En los últimos años se ha visto un aumento en la cantidad de aves migratorias que viajan desde América del Norte hacia América del Sur. Ello se debe en parte al cambio climático ocurrido a nivel mundial. Sin embargo, la causa principal de este suceso es la adopción de medidas protectoras de los paises latinoaméricanos que han tomado medidas para conseguir el aumento de la población de aves.
D. Problema – Solución
La estructura de problema-solución es propia de textos en los que se plantea una situación conflictiva y se propone una medida o una serie de medidas que pueden contribuir a resolverla. Son marcadores textuales de esta estructura las propias palabras problema y solución o algunos de sus sinónimos (conflicto, crisis, medidas).
Ejemplo: Todos los inviernos se producen en Chile grandes lluvias que provocan gravísimos problemas: las casas se inundan, los ríos colapsan, el sistema de alcaltarillado falla y las personas quedan expuestas a enfermedades respiratorias. Para frenar de raíz estos problemas se requieren poíticas públicas de protección, prevención y control.
E. Comparativa
La estructura de comparación-contraste caracteriza a los textos en los que se exponen las semejanzas y diferencias entre dos o más objetos o fenómenos. Pertenecería a esta clase, por ejemplo, un texto en el que se comparan el oro y la pirita, explicando las semejanzas y las diferencias entre ellos. En esta estructura se emplean marcadores que expresan la analogía (asimismo, de la misma manera) o el contraste (en cambio, sin embargo, a diferencia de).
Ejemplo: El oro y el bronce tienen un color amarillento y un brillo intenso, que los hacen muy parecidos. Sin embargo, ambos se diferencian, entre otras cosas, por su peso y su dureza: el oro es un material blando pero muy pesado, mientras que el bronce es menos pesado y más dura.
Recuperado de https://unconvos.unc.edu.ar/mod/page/view.php?id=72
Principales características de la exposición oral
¿Qué es una exposición oral?
La exposición oral, es uno de los mecanismos de transmisión de información más utilizados en todo el ámbito educacional. Aquí la información se comunica de forma oral, siguiendo una secuencia lógica y coherente previamente planificada.
Es un método muy eficaz para el desarrollo personal y de oratoria, pues es presentada ante un público seleccionado y adecuado al material a impartir. Potenciando valores como la seguridad en sí mismo, la integridad y el desenvolvimiento personal.
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Principales características de la exposición oral
Un lenguaje adecuado
Este es el factor de mayor importancia, pues el lenguaje es el mecanismo de entendimiento entre iguales, un fallo en este punto, podría impedir que el mensaje llegue con absoluta claridad a los receptores. El exponente debe cumplir con las siguientes características: Buena dicción, fluidez, espontaneidad y un ritmo adecuado al hablar.
Debe ser natural
La naturalidad es un factor importante y se gana una vez que haya existido un entendimiento completo y real de la información. La naturalidad es un elemento que percibe el receptor y le genera confianza en la información. Un buen dominio del tema, impedirá los llamados mensajes robóticos, las pausas por el olvido de la información y las trabas al hablar.
Debe ser participativa
El dinamismo es algo importante al momento de exponer, pues le da a la exposición carácter y motivación, algo que a los receptores entusiasma y aumentan su atención en la ponencia. Este aspecto, al igual que el anterior está íntimamente relacionado con el dominio del tema, pues al poseer seguridad, permite jugar con la dinámica de la exposición, abriendo ciclos de preguntas, ejemplos cotidianos o comentarios acerca de la temática.
Alcanzar unos objetivos
Tener objetivos claros permitirá alcanzar las metas propuestas. Sabemos que la exposición parte de una planificación dónde se definen los propósitos que se quieren alcanzar con la exposición, dónde se tome en consideración, el público, el material audiovisual y el grueso de la información.
Tener los objetivos claros desde los inicios, le permitirá al expositor seguir el procedimiento establecido, paso por paso, sin dejar por fuera algún punto de importancia. Además, la improvisación y la desorganización es la madre de todas las desgracias y es captado de manera fugaz por el público.
Para evitar esto, los exponentes realizan simulaciones y prácticas previas para poder familiarizarse con la planificación, la exposición oral es un símil de una dramatización, dónde se elabora un guión y se práctica hasta que salga bien.
Planificación por etapas
Todas las exposiciones deben cumplir de forma sistemática con la planificación, es decir, sin saltar ningún paso deben cumplir con el objetivo dividiendo para una mayor claridad del público su locución en una breve introducción, un desarrollo mas amplio así como un cierre que repase de forma breve todos los conceptos tratados a modo de resumen.
Estas son tres etapas, dónde el expositor involucra y atraer al público, luego desarrollar paso a paso todos los temas de forma dinámica y finalmente llegar a una conclusión que manifieste la trascendencia del tema.
Utiliza material de apoyo
En todas las exposiciones orales se cuenta con un material de apoyo, pues como su nombre lo refleja, da los tips de apoyo y plasma el orden establecido en la planificación para que el ponente pueda cumplir con los objetivos. Es importante, que el expositor practique previamente con este material antes de realizar la exposición para que no de la sensación de improvisación, ademas de conocer el material con el que se esta trabajando.
dos puntos. Signo de puntuación (:) que representa una pausa mayor que la de la coma y menor que la del punto. Detienen el discurso para llamar la atención sobre lo que sigue, que siempre está en estrecha relación con el texto precedente. Se escriben pegados a la palabra o el signo que los antecede, y separados por un espacio de la palabra o el signo que los sigue.
1. Usos lingüísticos
1.1. Preceden a una enumeración de carácter explicativo: Ayer me compré dos libros: uno de Carlos Fuentes y otro de Cortázar.
1.2. Cuando, por interés, se anticipan los elementos de la enumeración, los dos puntos sirven para cerrarla y dar paso al concepto que los engloba: Natural, sana y equilibrada: así debe ser una buena alimentación.
1.3. Preceden a la reproducción de citas o palabras textuales, que deben escribirse entre comillas e iniciarse con mayúscula (→ mayúsculas, 3.3c): Ya lo dijo Ortega y Gasset: «La claridad es la cortesía del filósofo».
1.4. Se emplean tras las fórmulas de saludo en el encabezamiento de cartas y documentos. En este caso, la palabra que sigue a los dos puntos, y que inicia el cuerpo de la carta, se escribe con inicial mayúscula y en renglón aparte (→ mayúsculas, 3.3a): Muy señor mío: / Le agradeceré que en el plazo más breve posible… Es costumbre anglosajona, que debe evitarse en español, utilizar la coma en lugar de los dos puntos: Querido amigo, / Te escribo esta carta para comunicarte…
1.5. Sirven para separar una ejemplificación del resto de la oración: De vez en cuando tiene algunos comportamientos inexplicables: hoy ha venido a la oficina en zapatillas.
1.6. En textos jurídicos y administrativos, como decretos, sentencias, bandos, edictos, certificados o instancias, se colocan después del verbo que presenta el objetivo fundamental del documento y que va escrito con todas sus letras en mayúscula (→ mayúsculas, 2.2d). La primera palabra que sigue a dicho verbo se escribe con inicial mayúscula y en párrafo aparte (→ mayúsculas, 3.3b): CERTIFICA: / Que D. José Álvarez García ha seguido con aprovechamiento el Curso… Solamente en este caso los dos puntos son compatibles con la conjunción subordinante que.
1.7. Sirven para marcar una pausa enfática tras locuciones de carácter introductorio como a saber, ahora bien, pues bien, esto es, dicho de otro modo, en otras palabras, más aún…, y no precisan que la oración que los sigue se inicie con mayúscula: Nunca me ha molestado colaborar. Dicho de otro modo: me gusta ayudar a los demás; ¿Recuerdas lo que te conté de Ramiro? Pues bien: ha vuelto a hacerlo. En la mayoría de estos casos los dos puntos son sustituibles por la coma. La diferencia entre el uso de uno u otro signo está en que con la coma el énfasis desaparece y la expectación creada en el lector con respecto a lo que se va a decir es menor.
1.8. Se usan también para conectar oraciones relacionadas entre sí sin necesidad de emplear otro nexo. Son varias las relaciones que pueden expresar:
a) Causa-efecto: Se ha quedado sin trabajo: no podrá ir de vacaciones este verano.
b) Conclusión, consecuencia o resumen de la oración anterior: El arbitraje fue injusto y se cometieron demasiados errores: al final se perdió el partido. En este caso se usa también el punto y coma (→ punto y coma, 3b).
c) Verificación o explicación de la oración anterior, que suele tener un sentido más general: La paella es un plato muy completo y nutritivo: tiene la fécula del arroz, las proteínas de sus carnes y pescados, y la fibra de sus verduras. En este caso se usa también el punto y coma (→ punto y coma, 3b).
1.9. En títulos y epígrafes es frecuente su uso para separar el concepto general del aspecto parcial del que va a tratarse: La literatura medieval: estudio comparativo de los principales motivos recurrentes.
1.10. Separan los epígrafes internos de un libro del texto que los sigue, cuando este comienza en la misma línea: La Revolución industrial: Su origen hay que situarlo en Gran Bretaña, alrededor de 1780, cuando… Para ello se usa también la raya precedida de un punto (→ raya, 2.8a).
1.11. Es incorrecto escribir dos puntos entre una preposición y el sustantivo o sustantivos que esta introduce: En la reunión había representantes de: Bélgica, Holanda y Luxemburgo; La obra estuvo coordinada por: Antonio Sánchez.
2. Usos no lingüísticos
2.1. Se emplean para separar las horas de los minutos en la expresión de la hora. No debe dejarse espacio de separación entre los dos puntos y las cifras colindantes: 15:30 h (para esto se usa también el punto; → punto, 4.1).
2.2. Indican división en expresiones matemáticas. En este caso, se escriben con espacio de separación respecto de las cifras colindantes: 8 : 2 = 4. En este uso alternan con la barra (→ barra, 1i) y con el símbolo ÷.
Cuando hablamos de adjetivos pensamos en aquellas palabras capaces de atribuir una características concreta -o abstracta- a los sustantivos. Las mismas deberán concordar en número y género, encontrándose vigentes diversas clases de adjetivos que serán detalladas a continuación.Veamos cuáles son.
Tipos de adjetivos
ADJETIVOS DEMOSTRATIVOS. Se atribuye esta clase de adjetivos a aquellas palabras capaces de indicar la situación que atraviesas los objetos, así como las cosas en el espacio en relación a la persona que habla. Ejemplo: este, ese, aquel.
ADJETIVOS NUMERALES. Útiles para cuantificar al sustantivo. Ejemplo: primero, segundo, tercero, etc.
ADJETIVOS CALIFICATIVOS. Califican al sustantivo. Ejemplo: alto, bajo, bonito, grande, «el», «la», etc.
ADJETIVOS DETERMINATIVOS. Aquellos que, en presencia de algún otro adjetivo, están antepuestos. Ejemplo: mi casa, esa vez, dos cajas.
ADJETIVOS EXCLAMATIVOS. Ideales para acompañar en expresiones exclamativas al sustantivo. Ejemplo: ¡cuántas casas hay en este barrio!
ADJETIVOS INTERROGATIVOS. Como los anteriores, acompañan a los sustantivos en expresiones interrogativas. Ejemplo: ¿cuál es el número de chicos?
ADJETIVOS INDEFINIDOS. Sirven para calificar indefinidamente al sustantivo. Ejemplo: muchos, pocos, algunos, etc.
ADJETIVOS RELACIONALES. Relacionan al objeto del sustantivo con otro objeto. Ejemplo: el aceite del carro, aquí se relaciona el “aceite” (objeto) con el “carro” (el otro objeto).
ADJETIVOS POSESIVOS. Indican la posesión de a quién pertenece. Ejemplo: mi cama, nuestra cama, tu cama.
Aquí se puede ver que son nueve las distintas clases de adjetivos, de los cuales existen dos grandes clasificaciones que se dividen en adjetivos calificativos y determinativos, ya explicados. En esta última categoría se incluyen todos los demás ejemplos que redactamos líneas más arriba.
En general el artículo científico se define como un informe escrito y publicado que describe resultados originales de una investigación: se escribe para otros no para mí.
El articulo científico, no es un escrito que el autor guarda para sí, sino que debe ser lo suficientemente claro como para que terceras personas capten el mensaje concreto que realmente se quiere trasmitir. En otras palabras podemos resumir que, el artículo científico:
– Es un informe sobre resultados de una investigación científica,
– Se refieren a un problema científico.
– Los resultados de la investigación deben ser validos y fidedignos.
– Comunica por primera vez los resultados de una investigación
En la Guía para la redacción de artículos científicos publicados por la UNESCO, se señala, que la finalidad esencial de un artículo científico es comunicar los resultados de investigaciones, ideas y debates de una manera clara, concisa y fidedigna. Es por ello que para escribir un buen artículo científico hay que aprender y aplicar los tres principios fundamentales de la redacción científica:
– Precisión
– Claridad
– Brevedad.
Escribir un artículo científico no significa tener dones especiales, sino requiere de destrezas y habilidades creativas que puede aprender cualquier investigador.
¿Cómo se organiza un artículo científico?
Existen diferentes criterios sobre la organización del artículo científico y que el investigador puede tener en cuenta en el momento de redactarlo:
Sistema IMRYD
Esquema 1
Esquema 2
– Introducción
– Metodología
– Resultados
– Discusión
– Introducción
– Material y métodos
– Resultados
– Discusión
– Resumen (Abstract): resume el contenido del artículo.
– Introducción: informa el propósito y la importancia del trabajo.
– Materiales y métodos: explica cómo se hizo la investigación.
– Resultados: presenta los datos experimentales.
– Discusión: explica los resultados y los compara con el conocimiento previo del tema.
– Literatura citada: enumera las referencias citadas en el texto.
Algunos autores desagregan el apartado Conclusiones, mientras que otros lo consideran dentro de la Discusión.
¿Cuáles son las reglas a tener en cuenta para elaborar un artículo científico?
– Título: debe quedar expresado en 15 palabras que describan el contenido del artículo en forma clara, exacta y concisa.
– Anotar hasta un máximo de seis autores según el orden de importancia de su contribución material y significativa a la investigación.
– Identificar la institución o instituciones donde se realizó la investigación
– Incluir un resumen estructurado, que entre 150 y 300 palabras identifique de forma rápida y exacta el contenido básico del artículo.
– Introducción: debe explicar el problema general, el de investigación, lo que otros escribieron sobre el mismo y los objetivos e hipótesis del estudio.
– Métodos: describir el diseño de la investigación y explicar cómo se llevó a la práctica, justificando la elección de métodos y técnicas de forma tal que un lector competente pueda repetir el estudio.
– Presentar la descripción según la secuencia que siguió la investigación: diseño, población y muestra, variables, recogida de datos, análisis, etc.
– Presentar los resultados del estudio mencionando los hallazgos relevantes (incluso los contrarios a la hipótesis), incluyendo detalles suficientes para justificar las conclusiones.
– Utilizar el medio de presentación más adecuado, claro y económico: preferiblemente el texto (en tiempo pasado), tablas y gráficos (auto explicativos) e ilustraciones (sólo las esenciales).
– En la discusión mostrar las relaciones entre los hechos observados.
– Establecer conclusiones infiriendo o deduciendo una verdad, respondiendo a la pregunta de investigación planteada en la introducción.
– En la sección de agradecimientos, reconocer la colaboración de personas o instituciones que ayudaron realmente en la investigación, que colaboraron en la redacción del artículo o revisaron el manuscrito.
– Enumerar las referencias bibliográficas según orden de mención en el texto y sólo obras importantes y publicaciones recientes (salvo clásicos).
– Excluir referencias no consultadas por el autor. Adoptar el estilo de Vancouver.
– Incluir en forma de Apéndices la información relevante que por su extensión o configuración no encuadra dentro del texto.
En el artículo científico podemos encontrar varias secciones principales:
El titulo
El título debe ser corto, conciso y claro. Es aconsejable que el título sea escrito después de redactar el núcleo del manuscrito (introducción, material-métodos, resultados y discusión).
Los títulos pueden ser informativos («Alta incidencia de infartos de miocardio en fumadores») o indicativos («Incidencia del infarto de miocardio en fumadores»).
¿Cómo elaborar un resumen?
Un buen resumen debe permitir al lector identificar, en forma rápida y precisa, el contenido básico del trabajo; no debe tener más de 250 palabras y debe redactarse en pasado, exceptuando el último párrafo o frase concluyente. No debe aportar información o conclusión que no está presente en el texto, así como tampoco debe citar referencias bibliográficas. Debe quedar claro el problema que se investiga y el objetivo del mismo.
En general, el Resumen debe:
– Plantear los principales objetivos y el alcance de la investigación.
– Describir la metodología empleada.
– Resumir los resultados
– Generalizar con las principales conclusiones.
Los errores más frecuentes en la redacción del resumen son:
– No plantear claramente la pregunta
– Ser demasiado largo
– Ser demasiado detallado
Introducción
– La Introducción es pues la presentación de una pregunta
– Porqué se ha hecho este trabajo
– El interés que tiene en el contexto científico
– Trabajos previos sobre el tema y qué aspectos no dejan claros, que constituyen el objeto de nuestra investigación.
– El último párrafo de la introducción se utilice para resumir el objetivo del estudio.
Material y métodos
Responde a la pregunta de «cómo se ha hecho el estudio».
La sección de material y métodos se organiza en cinco áreas:
1) Diseño: se describe el diseño del experimento (aleatorio, controlado, casos y controles, ensayo clínico, prospectivo, etc.)
2) Población sobre la que se ha hecho el estudio. Describe el marco de la muestra y cómo se ha hecho su selección
3) Entorno: indica dónde se ha hecho el estudio (hospital, asistencia primaria, escuela, etc.).
4) Intervenciones: se describen las técnicas, tratamientos (utilizar nombres genéricos siempre), mediciones y unidades, pruebas piloto, aparatos y tecnología, etc.
5) Análisis estadístico: señala los métodos estadísticos utilizados y cómo se han analizado los datos.
Resultados
Incluye las tablas y figuras que expresen de forma clara los resultados del estudio realizado por el investigador.
Los resultados deben cumplir dos funciones:
1) Expresar los resultados de los experimentos descritos en el Material y Métodos.
2) Presentar las pruebas que apoyan tales resultados, sea en forma de figuras, tablas o en el mismo texto.
El primer párrafo de este texto debe ser utilizado para resumir en una frase concisa, clara y directa, el hallazgo principal del estudio. Esta sección debe ser escrita utilizando los verbos en pasado.
Discusión
La mayoría de los lectores irán después de leer el resumen (a pesar de que los expertos recomiendan que, tras leer el título, lo primero que hay que leer es el material y métodos) y la sección más compleja de elaborar y organizar.
Algunas sugerencias pueden ayudar
– Comience la Discusión con la respuesta a la pregunta de la Introducción, seguida inmediatamente con las pruebas expuestas en los resultados que la corroboran.
– Escriba esta sección en presente («estos datos indican que»), porque los hallazgos del trabajo se consideran ya evidencia científica.
– Saque a la luz y comente claramente, en lugar de ocultarlos, los resultados anómalos, dándoles una explicación lo más coherente posible o simplemente diciendo que esto es lo que ha encontrado, aunque por el momento no se vea explicación. Si no lo hace el autor, a buen seguro lo hará el editor.
– Especule y teorice con imaginación y lógica. Esto puede avivar el interés de los lectores.
– Incluya las recomendaciones que crea oportunas, si es apropiado.
– Y, por encima de todo, evite sacar más conclusiones de las que sus resultados permitan, por mucho que esas conclusiones sean menos espectaculares que las esperadas o deseadas.
Bibliografía
La bibliografía se citará según la normativa exigida por la revista elegida o la Editorial científica, por ello existen diferentes normas reconocidas internacionalmente y que deben ser tenidas en cuenta por el investigador.
El nivel de actualización del artículo científico, se determinará atendiendo a las bibliografías consultadas y que se encuentren en los últimos 5 años de publicación.