Personificación

¿Qué es?

La personificación es una figura del lenguaje que asigna cualidades humanas a objetos, animales o ideas.

¿Por qué es importante?

La personificación conecta a los lectores con el objeto que es personificado. La personificación puede hacer que las descripciones de entidades que no son humanas sean más vívidas, o puede ayudar a que los lectores mejoren la comprensión, tengan más empatía o reaccionen emocionalmente ante personajes que no son humanos.

¿Cómo lo hago?

Asigna cualidades o emociones humanas a entidades inanimadas o seres que no son humanos.

Ejemplo 1:

«Y las ventanas del centro de reuniones, vacías y desnudas,
Se fijaron en él con una mirada penetrante
Como si hubiesen visto algo horrible.
En un sangriento trabajo que se hubiesen planteado»

—Henry Wadsworth Longfellow, El viaje de Paul Revere

Nota: Longfellow asigna a las ventanas cualidades humanas tales como la vista y el pensamiento para dar un tono siniestro a ese momento.

Ejemplo 2:

«Cuando llega, la tierra escucha,
Las sombras aguantan la respiración»

—Emily Dickinson, Hay una cierta inclinación de luz

Nota: Dickinson asigna cualidades humanas al paisaje y a las sombras (escuchar y aguantar la respiración), para dar vida a los efectos de la luz en el entorno.

Recuperado de: http://udleditions.cast.org/es_craft_ld_personification.html

Canto a Machu Picchu

[Fragmento]
(Martín Adán)

Si no eres nada sino en mí mi sima,
Si no eres nada sino mi peligro,
Si no eres nada allá sino mi paso,
Que vengan todos, con su hedor y siglo
¡Que venga el extranjero que me extraña!
¡Que venga el mal hallado!
¡Que baje el buey subido desde arriba
El del belfo verde, desde humano vacío!
Y que ronca y remira porque nace
De vientre ajeno, que jamás es mío.
¡Aquí estoy muriéndome!
¡Así es toda vida!

¡De buey que rumia y que remira
Y de yo que agoniza, que agonizo!
Tú no eres bello porque no soy bello,
Yo Mismo. Eres apenas profundo estar arriba
De todo un vuelo interminable
Y que bate todavía.
Eres el ala que voló.
Cuando tú mueras, morirá el Hongo
Y morirá el Aire. Y morirá el Día.
¡Pero será la Noche, el otro tiempo
De vivir la vida!
¿Y cuándo volveré a donde nunca estuve?
¿En transporte de orgasmo y alegría?
¿Cuándo será mi ser? ¿Cuándo mi mano
Ha de asir su ventura fortuita?

Pero tú, Machu Picchu,
Te yergues sobre mi, porque vacilas.
Ante esta roca, que te está mirando
Y que te ve;
Y que te ve, tremenda por un solo ojo
De mil pies;
Ante esta roca, huir es imposible
Y hay que desnacer y renacer.
Porque ser es necesario.
No hay otro modo de no ser y renacer.
¿Y si no eres, qué eres, qué serás, qué dios,
Qué intenso ser
Te arrastrará en su furia?
¿Qué es la inteligencia del no saber?
¿Qué sabes tú de lo que no sabes?

Machu Picchu sabe lo de después.

Fragmento recuperado de http://blog.pucp.edu.pe/blog/manuelpiqueras/2011/07/10/canto-a-machu-picchu-por-martin-adan/