¿Cómo elaborar una guía de viajes?
ÍNDICE
1. INTRODUCCIÓN
2. EL VIAJERO. LAS NECESIDADES Y SU INTENCIÓN
3. ASPECTOS DE REDACCIÓN
3.1. Características de redacción
3.2. Organización de la información: cómo facilitarle la lectura al viajero
3.3. Diseño y uso de elementos multimodales
4. BIBLIOGRAFÍA
1. INTRODUCCIÓN
Vivimos en un mundo cada vez más globalizado, donde el turismo es considerado un fenómeno en constante evolución y las personas cada vez viajan más. Estas no lo hacen solo por necesidad, sino para aprovechar el tiempo libre y descubrir nuevos lugares. En definitiva, las personas viajan por motivos diversos y por esto hay que tener en cuenta diferentes maneras de enfocar la actividad turística dependiendo de las intenciones del viajero. La importancia del turismo ha provocado que los países lo interpreten como una actividad trascendental para su desarrollo y como fuente para generar riquezas. En este punto es importante plantearse las diferentes maneras de enfocar la actividad turística dependiendo del tipo de turista que se quiera atraer.
Es por esta razón por la que las guías de viaje deben estructurarse de acuerdo con el prototipo de turista que se quiere atraer. Así, existen guías más comerciales, orientadas hacia un perfil más turístico, mientras que hay otras que se orientan hacia un perfil más viajero y aventurero. Aun así, el objetivo de este tipo de texto suele variar poco: consiste en orientar al viajero o turista mediante consejos y recomendaciones sobre cómo llevar a cabo una programación previa del viaje, además de facilitar su planificación y la estancia en el lugar de destino. También es un recurso que le permite informarse sobre qué lugares visitar y qué actividades pueden hacerse una vez se ha decidido el destino de un nuevo viaje.
En este punto hay que tener en cuenta que una buena guía turística se debe organizar en relación con las características y las necesidades de los viajeros que la utilicen. De esta manera, la información que contengan y el modo en el que la estructuren deben depender de las intenciones y de las características del viajero. De esta manera, una buena guía debe contener aquella información que sea relevante para el prototipo de viajero o turista a quién vaya dirigida y organizarse para ser una herramienta orientativa que facilite la recuperación de los datos que le interesen al lector.
Es por este motivo por lo que este tipo de textos deben tratarse de una forma específica, por lo que una guía orientativa de los puntos que se deben tener en cuenta al redactarlos es un recurso muy útil. En este sentido, este capítulo pretende definir las bases para una buena redacción de una guía de viajes y ser una herramienta para presentar directrices sobre cómo organizar la información al redactar la guía. Sus destinatarios son sobre todo aquellas pequeñas empresas u organismos que se dediquen a la gestión turística ―como por ejemplo hoteles, espacios de protección medioambiental o de interés natural o cultural, ayuntamientos u otros organismos gubernamentales, entre otros elementos, que pretendan redactar una pequeña guía turística para promocionar un determinado destino―.
2. VIAJERO. Las necesidades y su intención
Antes de todo es importante tener en cuenta algunas variables que conciernen al lector para tratar de establecer un estilo de redacción determinado, entre las que cabe destacar:
– -Conocer quién es el lector
– -Tener en cuenta las circunstancias en las que va a leer el texto
– – Prever qué necesidades e intenciones va a tener al hacerlo
– – Prever los posibles problemas con los que el viajero se puede encontrar dependiendo del lugar de destino (diferencias lingüísticas, culturales, de sistema monetario, de sanidad, etc.)
En definitiva, lo primero que nos debemos plantear en el momento de redactar una guía de viajes es a qué tipo de lector va dirigida. De este modo, saber quiénes van a ser nuestros lectores es fundamental para adaptar el texto a sus necesidades. Esto se puede ilustrar con un ejemplo claro.
Ejemplo:
Las necesidades de una persona que no haya planeado el viaje van a ser distintas a las de una familia que sí tiene una programación más detallada y planificada. La diferencia es clara: una persona sola tiene más capacidad de improvisación que una familia con niños. Es en este punto donde uno debe plantearse si todo tipo de información va a ser útil para cualquier tipo de viajero.
Aun así, hay algunas características compartidas, ya que la función de toda guía es la de servir de apoyo al viajero/turista, independientemente de sus necesidades.
Ejemplo:
Una familia suele anteponer la comodidad durante la estancia antes que la improvisación, aunque en ambos contextos los usuarios pueden compartir ciertas necesidades básicas, la ayuda de una guía puede llegar a ser igual de importante en ambos casos.
De este modo, tener en cuenta las características e intenciones del viajero es un punto fundamental que cualquier guía turística debería respetar. En consecuencia, si uno se fija en las mejores guías de viajes como referencia, se puede ver que este es uno de los puntos centrales a partir de los cuales se va configurando la guía. Un ejemplo muy claro es el de las guías Lonely Planet, especialmente dirigidas a “mochileros”[1], que deciden organizar el viaje por sí mismos. Se trata de un caso que refleja la importancia de la especificidad de este tipo de textos. Como se puede ver en la página web de Lonely Planet, la primera del largo listado de guías publicadas surgió a partir de un viaje de una pareja por el Oriente Medio y el Sud-Este Asiático, que posteriormente reflejó su experiencia en un libro ideado para ser una ayuda para aquellos que quisieran viajar con un presupuesto pequeño. La editorial se fue especializando en este tipo de viajes y empezaron a publicar guías de todo el mundo, hasta llegar a convertirse en una de las guías turísticas de referencia para aquellos que buscan emprender un viaje de aventuras. De esta forma, cada guía turística se escribe por diferentes autores, que en general son periodistas, bajo la autoridad de un coordinador que dirige el proyecto.
[1] Persona que viaja a pie con mochila (RAE).
3. ASPECTOS DE REDACCIÓN
3.1. Características de redacción.
En este sentido, nos encontramos ante un tipo de texto que se caracteriza por una serie de particularidades que afectan a su redacción, como podrían ser:
– La organización de la información y de los apartados en función de su destinatario.
– El uso de material multimodal para presentar información.
– El lenguaje es descriptivo.
– El uso de terminología específica (p. ej. geográfica, meteorológica, flora y fauna, sociología, etc.).
– El uso de formas verbales impersonales.
– La densidad de adjetivos.
– El uso de un lenguaje persuasivo.
– El uso recurrente de ejemplos.
De esta manera, se trata de una tipología textual marcada por un uso específico del lenguaje, que como ya se ha dicho con anterioridad, es ampliamente descriptivo. Además, también puede apreciarse el uso de formas verbales impersonales, así como también de adjetivos calificativos.
Otro de los aspectos de redacción más recurrentes en las guías de viajes es el uso de terminología específica. Un ejemplo claro que evidencia este hecho es el que se muestra a continuación en el ejemplo a), Singh & Bindloss et al. (2008: 74), donde se pueden ver algunos términos que designan diversos tipos de danzas nacionales.
a)
Fotografía de Singh & Bindloss et al. (2008: 74).
Además, se trata de una tipología textual marcada por un uso específico del lenguaje, ampliamente descriptivo, como se puede ver en el siguiente ejemplo, en los que podemos apreciar el uso de formas verbales impersonales, así como también de adjetivos calificativos.
Ejemplo:
“El Carnaval de Varadero se celebra durante los meses de enero y febrero. Muy animado y con mucho color, aunque organizado fundamentalmente para turistas, con lo que carece de la espontaneidad de los de La Habana y Santiago. Esta riqueza musical solo es producto del alma cubana, alegre, rítmica, poética y marchosa.” Cabrera & Giles (2015: 214).
Asimismo, este género puede contener ciertos elementos persuasivos, sobre todo en aquellos casos en los que la guía persigue unos fines más comerciales. Un ejemplo que muestra el lenguaje persuasivo es el que se ofrece en la imagen b).
b)
Fotografía de Cabrera & Giles (2015: 204).
Otro de los recursos textuales usados de forma recurrente en la mayoría de las guías de viajes son los ejemplos, con los que se pretende facilitar una comprensión mayor por parte del lector al proporcionar referentes del mundo real, como se puede ver en la imagen c).
c)
Fotografía de Cabrera & Giles (2015: 185).
3.2. Organización de la información.
Otro de los aspectos importantes sobre los cuales se debe reflexionar al redactar una guía de viajes es la organización de los apartados, así como también su estructura interna dentro de cada apartado. En este sentido, la organización de la información debe responder a las necesidades del viajero.
La manera en la que se organiza la guía debe quedar bien definida en el índice y es imprescindible que sea transparente y fácil de interpretar. En el caso de una guía de viajes de aventura, por ejemplo, la organización primaria más frecuente comprende los puntos siguientes:
– La preparación del viaje
– La información burocrática o imprescindible para convivir con la cultura del país
– La información sobre itinerarios, reseñas y listados de consejos para conocer el lugar de destino, que, en general se organizan por regiones
– La información para contextualizar las visitas, dónde se ofrecen datos sobre la historia, la cultura o la actualidad, entre otros
– Datos prácticos a tener en cuenta a la hora de desplazarse o conseguir habitación, entre otras cosas.
3.3. Diseño y usos multimodales.
El uso de elementos multimodales es otra de las principales características de las guías de viajes. Mediante este recurso se organiza la información para facilitar su interpretación por parte de los lectores:
1. El uso de imágenes ayuda a que la lectura sea más amena y menos densa, y permite que los lectores recuperen, con mayor facilidad, el referente sobre el que se está hablando.
2. La presentación de la información en formatos esquemáticos permite al lector recuperar más fácilmente aquella que necesite de una forma más rápida y sencilla, como podemos ver en la imagen d).
d)
Fotografía de Singh & Bindloss et al. (2008: 147).
Así, podemos encontrar diferentes ejemplos de elementos multimodales en una guía de viajes, que como hemos comentado en apartados anteriores, estarán también sujetos a las necesidades y exigencias de los turistas para los que se elabora la guía. Entre los principales elementos multimodales podemos encontrarnos con imágenes, gráficos, mapas o esquemas para sintetizar la información, entre otros recursos.
Ejemplo:
Un gráfico en una guía de viajes podría usarse para explicitar las temperaturas dependiendo de los meses de año. De esta manera, el lector puede ver de forma rápida y concisa la información relevante para su situación. Un ejemplo es el que podemos ver en la imagen e).
e)
Fotografía de Bainbridge & Bing et al. (2012: 245).
Aun así, cabe mencionar que no todas las guías de viajes hacen un uso similar de este tipo de recursos para facilitar la información a los lectores. En este sentido, aquellas guías con una perspectiva más comercial contienen:
– Un mayor número de imágenes como recurso de persuasión del lector, como por ejemplo la Guía Total de Cuba, de Cabrera & Giles (2015) (véase imagen f)).
– No contienen cuadros de síntesis de información.
– Tienen menor densidad de texto escrito, en la mayor parte de los casos, redactado para que sea persuasivo.
f)
Fotografía de Singh & Bindloss et al. (2008: 138).
En cambio, otras guías más encaradas a viajes de aventuras se sirven de diferentes recursos como:
– -Mapas y cuadros de síntesis.
– -Pocas imágenes, en la mayoría de casos, para ahorrar espacio.
– -El texto escrito ocupa un papel más importante.
Ejemplo de este tipo de guías (véanse imágenes g) y h)):
La Guía de la Índia, de Singh & Bindloss et al. (2008), o la Guía de Marruecos de Bainbridge & Bing et al. (2012), ambas de la editorial Planeta.
g)
Fotografía de Singh & Bindloss et al. (2008: 136).
h)
Fotografía de Singh & Bindloss et al. (2008: 482).
4. BIBLIOGRAFÍA
Cabe destacar que no se han encontrado fuentes bibliográficas sobre cómo redactar y organizar las guías de viaje. Por este motivo se ha considerado oportuno redactar un capítulo sobre este tema basándonos en el análisis de textos paralelos que se han sometido a comparación. De esta manera, se han consultado unas cuantas guías de viajes como ejemplos:
Bainbridge & Bing et al. (2012) Guía de Marruecos, Melbourne: Editorial Planeta, 6a edición en español.
Cabrera & Giles. (2015). Guía Total de Cuba, Madrid: Grupo Anaya.
Singh & Bindloss et al. (2008) Guía de la India, Melbourne: Editorial Planeta, 3a edición en español.
Lonely Planet. (2016). About Lonely Planet: The Lonely Planet Story. Junio 14, 2016, de Lonely Planet. Sitio web: http://www.lonelyplanet.com/about/
Wikipedia. (2016). Lonely Planet. Junio 14, 2016, de Wikipedia: The Free Encyclopedia. Sitio web: https://en.wikipedia.org/wiki/Lonely_Planet
Recuperado de: https://sites.google.com/site/redacespecializada/-como-elaborar-una-guia-de-viajes