Microaprendizaje: ¿Qué son los organizadores gráficos?
Microaprendizaje: ¿Qué son los organizadores gráficos?
La palabra práctica es definida por Barton y Hamilton como “la relación entre las actividades de lectura y escritura y las estructuras sociales en que ellas están inmersas” (1998: 6). Estas prácticas no son observables directamente, pues son configuradas a partir de las reglas sociales de uso y difusión de los textos. De ahí que se definan como prácticas sociales (en un grupo o comunidad) y no como prácticas individuales de lectura y escritura, con sus rasgos particulares. Por esta razón, debemos distinguir la noción prácticas de la noción eventos y textos. Los eventos hacen referencia a una actividad donde el texto escrito tiene un papel central y “son episodios observables que surgen desde las prácticas y son formados por ellas” (Barton y Hamilton, 1998: 7). Las prácticas letradas pueden ser eventuales o, por el contrario, constituir parte de una rutina, pero siempre tienen al texto como eje, tanto en su producción como en su contexto de uso. Nuestro análisis parte de la noción de las prácticas sociales para llegar a los eventos singulares de lectura y escritura contextualizados y entender el rol de los textos escritos en su contexto de producción y comprensión.
Por otro lado, el término vernáculo nace en el ámbito de la antropología con el sentido “nativo de un lugar o país”. Dicha cultura vernácula se desarrolla en torno a la vida cotidiana local, siendo ajena a las prácticas culturales pertenecientes a la alta cultura (o formales) y aquellas otras con carácter comercial. Del mismo modo, este concepto incorpora aspectos relacionados con las prácticas culturales creativas e innovadoras de desarrollo específicamente local, ajenas a procesos de formación o dependientes de cualquier institución. En el contexto actual, los estudios relacionados con las TIC evidencian un amplio desarrollo de estas prácticas culturales vernáculas, donde el carácter privado inicial de éstas puede transformarse en la red en algo público.
El paradigma investigador de los Nuevos Estudios de Literacidad (New Literacy Studies) ha proporcionado una nueva perspectiva sobre la lectura y la escritura desde los principios de la etnografía de la comunicación. La finalidad de este nuevo paradigma investigador es la descripción y comprensión de las diversas prácticas lectoescritoras actuales en el contexto comunicativo de grupos humanos concretos. En este sentido, los discursos que se abordan y estudian en este paradigma investigador han de pertenecer a intercambios comunicativos reales y pertenecientes a distintos rangos de edad, sexo y grupo social.
A partir de esta perspectiva, Miriam Camitta (1993) y Barton y Hamilton (1998) han acuñado el término “escritura vernácula” (vernacular writing) en oposición a las “prácticas dominantes” (dominant practices) de escritura y lectura. La segunda remite a las formas de lectura y escritura institucionalizadas que deben desarrollar las personas tanto en el ámbito escolar como en el ámbito institucional y son socialmente reconocidas. Por el contrario, la primera hace referencia a nuevas formas de lectura y escritura surgidas al margen de la instrucción académica u oficial y pertenecientes a las nuevas generaciones de lectores y escritores (Lea and Street, 2006; Carlino, 2006). Por esta razón, cuando abordamos el término “prácticas vernáculas” hacemos referencia a distintas formas de lectura y escritura que han sido generadas por los propios lectores y escritores en un entorno propio con una finalidad distinta a las que definen las “prácticas dominantes”. A diferencias de estas últimas, las “prácticas vernáculas” pueden ser tanto públicas (blogs, Facebook o Twiter, entre otros) como privadas (diario, chat o WhatsApp), pero se separarán de la finalidad social y eminentemente comunicativa de las formas lectoescritoras con una finalidad institucional. En este sentido, el desarrollo de Internet y las TIC ha permitido una amplia difusión de estos discursos que comenzaron siendo privados, pero a los que la red les ha posibilitado una difusión extraordinaria a pesar de su carácter personal e íntimo. Por esta razón, Barton y Lee han señalado que “We are interested in revisiting the notion of vernacular literacies at this point because technologies are changing the ways people can act in their everyday lives” (2012: 284).
En consecuencia, las prácticas vernáculas no poseen reglas formales impuestas por las instituciones sociales externas, y su origen debe buscarse en la rutina de la vida diaria (Barton & Hamilton, 1998). Por ello, no debemos identificarlas actualmente con los usos de una baja cultura en oposición de otra alta, propia de las élites culturales o de códigos restringidos. Por el contrario, dichas formas de lectura y escritura tienen en el entorno cotidiano finalidades distintas y contextos de desarrollo diferentes al estrato social y cultural al que pertenezca un sujeto concreto. Las prácticas vernáculas tienen un carácter informal que posibilita que el artefacto de la escritura y la lectura resultante sea híbrida, donde predomina la multimodalidad y la multiliteracidad. Con estas características marcadamente individuales se configuran unas prácticas de lectura y escritura que la sociedad devalúa por no estar reguladas por alguna institución social.
Las prácticas vernáculas de lectura y escritura actuales advierten cómo son transformadas por los nuevos usos y generaciones, cuyas prácticas ligadas a Internet tienen como resultado nuevos hábitos lectoescritores que responden a las formas de vida recientes (Barton & Lee, 2012). Si partimos de las áreas claves de la vida donde la escritura tiene un papel central (Barton y Hamilton, 1998), las prácticas vernáculas de escritura y lectura están presentes en cada una de ellas. No obstante, debemos identificar varias de ellas que son especialmente relevantes en su carácter renovador y dinámico. Nos referimos a las áreas de comunicación personal (Personal communication), actividades de ocio (Leisure activities), la organización de la vida (Organising life) y, en alguna ocasión, documentos de vida (Documenting of life). Éstos poseen rasgos singulares como su carácter voluntario y auto-generado, y son ajenos a las necesidades de escritura requeridas por las instituciones sociales (Barton & Lee, 2012).
Un buen ejemplo de las prácticas vernáculas de lectura y escritura lo encontramos en la aplicación de mensajería multiplaforma WhatsApp Messenger. El uso de esta aplicación en teléfonos móviles ha permitido una comunicación entre personas (individual o en grupo) de carácter multimodal (con el envío de textos, imágenes, mensajes de audio y vídeos) sin un coste adicional. Del mismo modo esta aplicación ha generado nuevas posibilidades comunicativas vernáculas como ejemplifican más abajo las ilustraciones.

Ilustración 1. Escritura poética colectiva entre adolescentes (17 años) a través de la aplicación WhatsApp Messenger.
Ilustración 2. Escritura poética colectiva entre adolescentes (17 años) a través de la aplicación WhatsApp Messenger.
Este ejemplo se convierte en un caso concreto de evento letrado vernáculo si seguimos las características que Barton y Hamilton describieron en su libro Local literacies. Reading and writing in one community (1998:247-262). En un sentido amplio, estas prácticas vernáculas de escritura y lectura son, por naturaleza, diversas; y dicha diversidad se debe tanto a sus usuarios como a los propósitos y contextos en los que se desarrolla. De hecho, la mezcla de una expresión literaria se entrelaza con los comentarios coloquiales y el contexto (y medio) en el que se realizan son singulares en un grupo concreto de adolescentes. El texto del ejemplo también muestra la escritura multimodal (a través de la palabra escrita y símbolos) y la mezcla de distintas variedades diafásicas de la lengua, donde son integrados en un mismo discurso los rasgos lingüísticos de la expresión oral y escrita, y el tono formal y su parodia.
El texto resultante presenta entre sus rasgos más evidentes el carácter informal, voluntario y privado de este intercambio comunicativo. Esto lo transforma en un discurso nuevo, aunque no está exento de numerosos hipertextos que lo relaciona también con la educación escritora y lectora formal. Del mismo modo, su invención no persigue ningún reconocimiento de índole social y no permite su clasificación en formas de la alta o baja cultura. Las formas vernáculas son autogeneradas y asistemáticas, dado que entremezclan diversos elementos de índole y procedencia dispar. Por tanto, su flexibilidad tanto en el medio usado como en el resultado obtenido contrasta en gran medida con las prácticas dominantes asociadas a diversas organizaciones.
Por último, estas prácticas vernáculas de escritura y lectura no encuentran un lugar social en el que sean valorados. Ni la escuela ni otra institución dan cabida a los textos vernáculos. Del mismo modo, su mestizaje incomoda también su identificación con otros textos pertenecientes a la cultura popular. La circulación de dichos textos tiene siempre un carácter local y, aunque éstos fueran accesibles a un gran público, difícilmente un lector no avisado contaría con las herramientas necesarias para realizar una completa comprensión del mismo debido a su irregularidad y originalidad como nueva práctica de lectura y escritura (Barton y Lee, 2012).
Desde la perspectiva de los Nuevos Estudios de Literacidad, el análisis de las prácticas vernáculas de lectura y escritura es de vital importancia. La escasa consideración social de los mismos no resta un ápice de interés para quien considera estas formas como elemento generador de una nueva cultura arraigada en la vida cotidiana y personal, nacida en torno a determinadas actividades cotidianas y cuya difusión posee un carácter local y perteneciente a la esfera privada. Del mismo modo, estas prácticas vernáculas interaccionan y contaminan a través del diálogo inevitable aquellas otras prácticas dominantes.
Estas características dibujan un perfil contemporáneo de un escritor/lector nuevo, cuya formación escolar dialoga con la escritura y naturaleza informal. Del mismo modo, dicho individuo ha de generar formas de lectura dinámicas donde pueda adaptarse a géneros literarios novedosos con diversas finalidades (relaciones sociales, configuración de la identidad, etc.). El constante cambio de los constructos textuales genera también nuevas formas de lectura y de escritura a las que se han de adaptar con agilidad los individuos, a riesgo de que pudieran quedarse fuera de un entorno social. De ahí el desarrollo de numerosas comunidades de práctica con escrituras singulares de carácter ideofonemática, multimodal y plurilingüística, donde lo más llamativo es su particular manera de entender la autoría y su forma de interpretar la intertextualidad de la escritura.
En las últimas dos décadas, los nuevos medios de comunicación social han permitido una visibilidad de las prácticas vernáculas desconocida hasta hoy. Esta circunstancia ha posibilitado el desarrollo y la difusión en la Web 2.0 de estas formas autogeneradas, originales y creativas, que cambian regularmente y que encuentran una valoración positiva (a pesar de su aprendizaje informal) en Internet. El carácter local de las prácticas vernáculas posee en la Web 2.0 un público lector, donde intencionalmente se relata a cualquier internauta interesado algo relacionado con la propia experiencia de vivir y de pensar en el mundo (Barton y Lee, 2012). En efecto, las nuevas prácticas vernáculas de lectura y escritura en la Web 2.0 han deslegitimado las líneas divisorias entre las oposiciones dominante/vernáculo y global/local, pues los nuevos géneros de escritura en la Web no parecen ser ni tan locales ni tan privados como disponían las clásicas prácticas vernáculas (como el dietario o la carta personal). La lectura y la escritura se enfrentan en el siglo XXI a nuevos retos desde la perspectiva educativa de la enseñanza de la lengua escrita (Yus, 2010; Crystal, 2011; Barton y Lee, 2013; Perrin, 2013), pues la influencia de estas prácticas vernáculas y su capacidad de crear nuevos géneros y difundirlos ha modificado el equilibrio de poder institucional y su control en los procesos de enseñanza-aprendizaje de la escritura (Davies y Merchant, 2009).
Barton, D. (2007). Literacy. An Introduction to the Ecology of Written Language. Oxford: Blackwell.
Barton, D. & Hamilton, M. (1998). Vernacular literacies (pp. 247-262). En Local literacies. Reading and writing in one community. London/New York: Routledge.
Barton, D & Lee, C. (2012). Redefining Vernacular Literacies in the Age of Web 2.0. Applied Linguistics, 33(3), 282-298.
Barton, D. & Lee, C. (2013). Language Online. Investigating Digital Texts and Practices. London/New York: Routledge.
Camitta, M. (1993). Vernacular writing: Varieties of Literacy among Philadelphia High School Student. In B. Street (Ed.). Cross-Cultural Approaches to Literacy. Cambridge: Cambridge University Press, 228-246.
Cassany, D., Sala Quer, J. & Henàndez, C. (2008). Escribir “al margen de la ley”: prácticas letradas vernáculas de adolescentes catalanes (pp. 446-465). En A. Moreno Sandoval (coor.), El valor de la diversidad (meta)lingüística. Disponible en www.lllf.uam.es/clg8/actas/ActasCLG8.pdf (Última consulta: 01/05/2014).
Crystal, D. (2011). Internet Linguistics: A Student Guide. London/New York: Routledge.
Davies, J. y Merchant, G. (2009). Web 2.0 for Schools. Learning and Social Participation. New York: Peter Lang.
Lea & Street (2006). The «Academic Literacies» Model: Theory and Applications. Theory Into Practice, 45(4), 368-377.
Perrin, D. (2013). The linguistics of Newswriting. Amsterdam/Philadelphia: John Benjamins Publishing Company.
Yus, F. (2010). Ciberpragmática. El uso del lenguaje en Internet. Barcelona: Ariel.
Leísmo, laísmo, loísmo son incorrecciones de la la lengua que muchos no entienden del todo bien y que incluso se usan como normales en el habla de ciertos territorios del ámbito hispano, por diferentes motivos. En este artículo trataré de explicar con sencillos ejemplos cuándo los pronombres de tercera persona están mal empleados y por qué.
La norma procede del latín y, en última instancia, hace referencia a los complementos directo e indirecto de la oración en castellano. Si queremos evitar el leísmo, laísmo, loísmo no hay más que entender cómo funcionan los pronombres en tercera persona al sustituir a los citados complementos. Nada mejor que un ejemplo para ilustrarlo:
—Compré un regalo a Marta: (complemento directo: un regalo), (complemento indirecto: a Marta).
En el complemento directo la acción del verbo recae directamente, en tanto recae indirectamente en el indirecto.
Si queremos sustituir el complemento indirecto (a Marta) por un pronombre, tenemos que poner:
—Le compré un regalo (en cambio, «La compré un regalo» es un caso de laísmo).
Leísmo: uso de le/les en funciones de complemento directo (en vez de lo/los y la/las)
Laísmo: uso de la/las en funciones de complemento indirecto (en vez de le/les)
Loísmo: uso de lo/los en funciones de complemento indirecto (en vez de le/les)
Ejemplos:
Vi un camión («un camión» es el complemento directo)
—Le vi (en vez de Lo vi) . Ejemplo de leísmo.
Da el regalo a Marta («a Marta» es el complemento indirecto)
—Dala el regalo (en vez de Dale el regalo) . Ejemplo de laísmo.
Di un regalo a Marta («a Marta» es el complemento indirecto)
—Lo di un regalo (en vez de Le di un regalo) . Ejemplo de loísmo.
Para evitar el leísmo, laísmo, loísmo, lo mejor es atender al siguiente esquema:
Complemento directo: masculino (lo/los), femenino (la/las), neutro (lo).
Complemento indirecto: le/les.
El sistema es muy simple, como puede verse a simple vista, el único inconveniente es que existen multitud de casos excepcionales, así como áreas geográficas donde se dan en el habla (e incluso en la lengua escrita) los fenómenos lingüísticos del leísmo, laísmo, loísmo.
Un caso de leísmo permitido es el que afecta a personas de sexo masculino (aunque solo en singular). Por ejemplo:
Juan saludó a Pedro («a Pedro» es el complemento directo).
Lo saludó / Le saludó (en teoría, esta segunda opción sería incorrecta, pero es un leísmo permitido).
Otra excepción significativa es el llamado «leísmo de cortesía«):
Lo saludé (a usted) /Le saludé (a usted) (en teoría, la segunda opción sería incorrecta, pero de nuevo es un leísmo permitido por las Academias de la Lengua Española.
Para ver si el verbo admite complemento directo o indirecto no hay más que ver la definición en el diccionario de la RAE: si lo pone como transitivo entonces admite complemento directo; en el caso de los intransitivos solo admiten complemento indirecto. Pero como he dicho hay muchas excepciones, por lo tanto el único sistema es estudiar caso por caso en esos supuestos (verbos especiales).
Leísmo:
Vi a Luis (Lo vi, aunque admitido «Le vi«)
Vi a Marta (La vi; leísmo: Le vi)
Vi a los niños (Los vi; leísmo: Les vi)
Vi a las gatas (Las vi; leísmo: Les vi)
Laísmo:
Di un regalo a Marta (Le di un regalo; laísmo: La di un regalo)
Di un regalo a las niñas (Les di un regalo; laísmo: Las di un regalo)
Loísmo:
Traje un libro a mi sobrino (Le traje un libro; loísmo: Lo traje un libro)
Traje un libro a mis sobrinos (Les traje un libro; loísmo: Los traje un libro)
Como se puede ver claramente, en el caso del laísmo y loísmo se sustituyen los pronombres le/les (para complementos indirectos) con la/las, lo/los (uso incorrecto)
Y en el caso del leísmo se sustituyen los pronombres lo/los por le/les (uso incorrecto, salvo excepciones señaladas).
Para la gran mayoría de verbos ya sirve con lo expuesto anteriormente, pero hay grupos de verbos en los que el uso es distinto, por ejemplo en los llamados verbos de afección (afectar, asustar, asombrar, convencer, divertir, impresionar, molestar, ofender, perjudicar, preocupar, etc.), los verbos de influencia (autorizar, ordenar, invitar, permitir, exhortar, etc.), los verbos hacer y dejar, etc., etc. En estos casos, por distintos motivos el uso de los pronombres varía, de acuerdo a consideraciones sintácticas y gramaticales en general.
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(Muy similar a «tener», se diferencian en el presente de indicativo regular de poner (excepto la primera persona del singular) y el participio irregular: puesto).
doy
Los verbos defectivos son los que carecen de algunas conjugaciones. Por ejemplo, no se dice yo *abolo, ni tampoco yo *abuelo.
Verbos meteorológicos: Por ejemplo anochecer sólo se conjuga en las formas no personales (anochec-ido, -iendo, -er) y en la tercera inflexión (tercera persona del singular): anochece, anocheció, anochecía, anochecería, anochecerá. Pero no podemos decir *anochezco o *anocheces, o *anochecerán.
Algunos verbos tienen la irregularidad exclusivamente en su participio.
tocar >> toqué
delinquir >> delinco
cazar >> cace
mecer >> mezo
proteger >> protejo
averiguar >> averigüe
pegar >> pegue
distinguir >> distingo
El siguiente paso, después de haber recogido y ordenado los datos en una tabla, suele ser la representación gráfica de los mismos, usando alguno de los diversos tipos de gráficos estadísticos. La representación gráfica debe ser lo suficientemente clara y precisa para que de un vistazo obtengamos información relevante acerca de la distribución de los datos.
Existen diversos tipos de gráficos y sería muy prolijo enumerarlos a todos. Vamos a tratar los más usuales y pondremos algún ejemplo de los demás.


También podemos elaborar ambos tipos de gráficos para las frecuencias acumuladas, obteniendo gráficos en escalera, como en el siguiente ejemplo (se llaman en escalera porque al ir acumulando las frecuencias absolutas, cada rectángulo es mayor que el anterior y se obtiene algo parecido a una serie de escalones):
O representar dos histogramas de la misma variable en dos situaciones distintas:



También se pueden presentar sin barras ni rectángulos, en este caso, cada vértice da la línea poligonal corresponde con una frecuencia absoluta:

Los textos argumentativos son aquellos que presentan recursos, justificaciones y alegaciones con el objetivo principal de persuadir el lector sobre un determinado punto de vista
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El texto argumentativo es uno de los tipos más abordados en la escuela, eso porque despierta la capacidad de expresar ideas, opiniones y la posición sobre determinado tema.
Este tipo de texto inncluye diferentes géneros como disertación, artículos de opinión, carta argumentativa, editorial, entre otros.
El texto de caráter argumentativo busca convencer al lector sobre determinado asunto, por eso, es indispensable tener fundamentos y tener una base, o sea, un punto de vista central sobre un determinado asunto. Solamente así será posible convencer al interlocutor sobre tu visión.
En los géneros argumentativos escritos, sobre todo, conviene que el punto de vista sea presentado de forma clara, luego al inicio del texto.
De esta manera, a través de una argumentación objetiva y con diversidad lexical sostenida o defendida, se puede convencer al lector de lo que el emisor está defendiendo.
La estructura general de un texto argumentativo consiste en introducción, desarrollo y conclusión. ¡Ojo que acá el orden debe ser respetado! Cada una de esas partes posee una función diferente dentro de la composición textual.
En la introducción presentamos el asunto que será tratado a lo largo del texto así como la posición que será desarrollada a respecto del asunto.
El desarrollo es el argumento y puede ser considerado como el corazón del texto, por eso, normalmente, cuenta con más de un párrafo. De una forma general, cada argumento en defensa del asunto debe corresponder a un párrafo.
La conclusión es la parte final del texto. Es el momento donde será retoma la tesis central, ahora teniendo como base a con argumentos desarrollados durante el texto.
Conociendo la estructura queda más fácil entender por qué un texto argumentativo precisa tener ciertas características.
Cuando un texto argumentativo es construido a partir de una disertación objetiva, el autor no se identifica al lector, presentado así, argumentos de manera impersonal.
Esto confiere al texto la sensación de imparcialidad, aún cuando la opinión del autor está siendo expresada. Sin dudas, es el tipo de texto argumentativo que más se ve en la web, pero, hay aún una visión subjetiva.
En el caso de esa disertación, se usa la primera persona del singular, de manera que, queda bastante evidente que la opinión es del autor del texto.
Es importante considerar que, al elegir una de las formas de construir el texto argumentativo, es fundamental seguirla hasta el final.
Vamos por las partes: Introducción, Estructura o Desarrollo y Conclusión.
Diferente a la experiencia del estudiante, que con certeza leerá hasta el fin, este es un momento crucial para el productor de contenidos web: ya que es cuando el lector decide si sigue leyendo el texto o no. Y sin una introducción, como mínimo atractiva, el lector no seguirá hasta el final.
Algunas sugerencias que te daremos pueden ayudarte a moldear el principio del texto de una manera más atractiva.
Existe una característica infalible de los buenos textos argumentativos que puede ser aplicada a todos tus publicaciones de blog. ¿Todos? Sí, todos. Y ¿cuál es? ¡Sé claro y objetivo!
Dar claridad y objetividad al texto demuestra conocimiento, seguridad y autoridad sobre el tema.
Por lo tanto, en ese primer momento, es importante usar menciones o citas impactantes, preguntas retóricas o datos y ejemplos que refuercen lo que deseas hablar.
En el marketing de contenidos hay algunas especificidades: contar historias y hacer preguntas que la persona se haría a sí misma, son buenos caminos para atraer a tu lector desde el princípio de tu texto.
Se sugiere que siempre comprendas bien a la persona con la que tu texto va hablar. Ahora, a continuación, presentaremos algunos ejemplos de introducción.
“Johana tiene 18 años y tiene ganas de cursar periodismo en la universidad. Hoy, su vida en la preparatoria, le pide elecciones y ella ya lo sabe: tendrá que estudiar, como mínimo ocho horas todos los días para lograr su sueño. Como Johana, hay millones de jóvenes que ocupan la mayor parte de sus días sobre los libros estudiando. ¿Será que el modelo vigente de enseñanza está funcionando bien en el país?”
Ese es un ejemplo de introducción de un texto argumentativo que presenta la história de un personaje para reforzar la opinión del escritor, en este caso, sobre el modelo tradicional de educación.
Claramente, es posible percibir que hará cuestiones sobre el actual sistema educativo. Eso es positivo porque el lector puede notar que el autor va directo a su punto.
Otra posibilidad para atribuir valor desde el inicio de tu texto es conceptuando el tema sobre el cual vas a escribir. Por ejemplo, en este post, un buen consejo sería empezar así:
“Los textos argumentativos son aquellos que presentan recursos, justificaciones y alegaciones con el objetivo principal de persuadir al lector sobre un determinado punto de vista. Pero, ¿es posible utilizar elementos de ese tipo textual también para escribir blog posts?, ¿es posible recordar esos elementos para construir una buena disertación?”
“La imaginación es más importante que la ciencia, porque la ciencia es limitada, por otro lado, la imaginación alcanza todo el mundo.”
La frase del científico Albert Einsten puede ser una invitación a la reflexión sobre el número de horas que los jóvenes tienen que estudiar en las asignaturas para lograr su ingreso en la educación superior. ¿Es posible decir que el sistema de educación está formando personas?
Traer la idea de otras personas a tu texto puede dar más credibilidad a tu punto de vista. Ese elemento puede convertirse en un valioso punto de conexión con el lector, una vez la cita despierta la atención sobre el tema.
Los textos argumentativos deben presentar 3 elementos:
Quizás estarás pensando que has visto esa división con los nombres de: introducción, nudo y desenlace.
Pero, en el caso de los textos argumentativos, existen muchas estructuras que son posibles. El texto puede comenzar con:
Esa es la estructura tradicional. Este texto inicia con la presentación de la tesis en la introducción, que se defiende a través de los argumentos desarrollados en los párrafos siguientes y, finalmente, retomada en la conclusión.
Empezar por la tesis es una buena manera de construir una introducción sucinta y honesta, que dice para el lector cual es el objetivo del texto.
En ese caso, los argumentos son presentados primero y su desarrollo lógico lleva a la tesis. La idea es conducir el raciocinio del lector, de manera que él coincida con la conclusión del texto a la medida que lo lee.
Esa es una buena estructura para despertar la curiosidad o para presentar opiniones opuestas, que pueden hacer que el lector se cierre a la argumentación si no es compartida desde el inicio.
Un buen ejemplo de formato de texto para la web que suele ser construido siguiendo esa estructura, son aquellos que explican al lector el porqué investir en un CRM (o cualquier otro producto), por ejemplo, que puede ser benéfico para la empresa.
Antes de comenzar específicamente con las estrategias que pueden mejorar tus textos argumentativos, una pregunta: ¿conoces la diferencia entre estratégia y argumento?
Explicando sucintamente, un argumento es toda la información que utilizas para defender tu punto de vista. Y las estrategias son las maneras en que expones, articulas y presentas esa información.
En eso nos acercamos mucho a los campos de la retórica y de la lógica, áreas de estudio de la Filosofía.
Pero, no hace falta coger tu libro de la escuela, porque vamos explicarte sobre algunas estrategias argumentativas que podrás utilizar en tus textos.
La analogía es una figura del lenguaje que consiste en establecer paralelos y semejanzas entre situaciones, inicialmente distintas.
Con esto, es posible acercar la situación en cuestión a las experiencias vividas por tu lector (en marketing de contenidos, por tu persona), simplificando el entendimiento de algo fuera de su realidad.
Cuando es bien aplicada, esta estrategia permite aumentar el apelo emocional del texto. No obstante, para ello, es necesario garantizar que no sea muy simple.
Esta estrategia está relacionada al pathos, palabra que, para los griegos, significaba la pasión y el sentimiento.
La idea es provocar la emoción en tu lector, con la finalidad de conquistar el lado emocional de cualquier opinión, por más racional que parezca.
Para escribir un texto con mucho apelo emocional, es importante conocer las dolencias de tu persona y elegir argumentos próximos a su realidad.
A pesar del nombre “apelo emocional”, lo ideal es no exagerar.
Este es el nombre sofisticado de la estrategia de anticiparte los argumentos de tu interlocutor.
Esta estrategia es facilmente observada en debates políticos, en que un candidato, conociendo los temas de su adversario, deconstruye sus argumentos antes que pueda presentarlos, exigiéndole más esfuerzo para argumentar.
La prolepsis puede ser utilizada, por ejemplo, para estructurar un texto sobre la importancia de mantenerse fisicamente activo.
Puedes empezar tu producción apuntando a las principales objeciones de las actividades físicas y deconstruir cada una de ellas en un intertítulo.
Ahora que conociste algunas estrategias que pueden ayudarte en tu texto, veremos algunos tipos de argumento que puedes utilizar para sostener tu tesis:
Ese argumento presenta la credibilidad de tu fuente, como un instituto de investigación, un investigador o un testigo.
La fuerza de ese argumento viene justo de la fuente, por ello es fundamental incluir links para las investigaciones mencionadas o decir el nombre de la institución donde la información fue colectada.
Decir “las investigaciones apuntan” es lo mismo a no decir nada, porque, cuando haces esto, estás omitiendo la credibilidad del argumento.
Es necesario decir también que, cuando estás escribiendo como un ghost writer, tu propia autoridad no significa nada, porque tu nombre no está relacionada al texto.
No importa si eres phD en el tema sobre el cual estás escribiendo: te será necesario sostener tus argumentos con fuentes confiables.
Aquí se trata de utilizar ejemplos para confirmar que los puntos expuesto son, de hecho, reales.
Es importante mencionar que los ejemplos no necesitan ser solo positivos: si la idea es comprobar, por ejemplo, la necesidad de poner una placa de identificación en tu perrito, puedes mencionar no solo casos en los cuales la presencia de la placa tuvo un final feliz, sino también, situaciones en que, por no tener la identificación, el animal no fue encontrado.
Para comprobar una tesis, puedes buscar las relaciones de causa (motivos, razones) y de consecuencias (efectos, resultados).
Al utilizar argumentos sostenidos en pruebas concretas, buscamos evidenciar la tesis por medio de informaciones concretas, pertenecientes a la realidad. Pueden ser usados datos estadísticos o falsos o hechos importantes de domínio público.
Es el argumento que parte de la hipótesis que se debe tratar algo de manera igual, situaciones iguales.
Las citaciones de jurisprudencia son ejemplos más claros de argumentos por analogía, que es bastante útil porque el juez será, de algun modo, influenciado para decidir de acuerdo con lo resuelto en situaciones anteriores similares.
Es el argumento que contiene una afirmación que presenta consenso general, incontestable. Son más usados cuando se quiere defender un punto de vista, una opinión, un argumento que es masificado.
Así, nadie puede decir nada contra, pues es reconocido mundialmente.
Este argumento tiene como base la intención de querer escaparse de una discusión central, donde sus argumentos no serán válidos (por lo menos, no mantendrán ese carácter). En términos generales, se utiliza la subjetividad.
A parte de estos de argumentos, existen varios otros tipos como por raciocinio lógico y citación. Ahora que ya conoces los tipos de argumentos de esta clase textual, fíjate en algunos ejemplos.
Problabemente, has visto aquellos ejercícios simples de lógica, compuestos de 3 sentencias, como “Todo hombre es mortal. Sócrates es hombre. Luego, Sócrates es mortal”. Esa es la estructura básica de cualquier argumento lógico.
Pero no te hace falta dividir todo tu texto en premisas y conclusiones e intentar comprender el raciocinio lógico entre ellas.
Argumentar por lógica es más simple que eso – relaciones de causa, consecuencia y de condición, son ejemplos de argumentos lógicos.
Aquí va una mención especial a las trampas lógicas.
Las trampas lógicas son intentos de convencer al lector mediante informaciones que no siguen una lógica coherente.
En la practica, por ejemplo, significa utilizar argumentos desconectados para crear un apelo emocional exagerado o deshacer el argumento de una persona para un contraataque más impactante.
Es decir, en realidad, esa es una manera de debilitar tu argumento. Entonces, lo ideal es evitar algunos caminos que nos inducen al uso de esas trampas.
Utilizando el ejemplo mencionado anteriormente, sería algo en ese sentido: “Todo hombre es mortal. Sócrates es hombre. Joana no es hombre. Luego, Joana es imortal”. ¿Perdón?
Por lo tanto, no seas ese redactor que utiliza ese tipo de argumento por lógica utilizando una secuencia non-sense para sostener un punto de vista.
Identifique las trampas lógicas en tu texto, ¡y sácalas!
En esta ocasión, vamos a mostrar cuatro ejemplos de argumentos:
“El tabaco es el problema más grave de salud pública en el país. Así como no admitimos que los comerciantes de marihuana, pasta base o heroína hagan campañas publicitarias para nuestros hijos en la televisión, todas las formas de publicidad de cigarrillos deberían ser prohibidas definitivamente. Para los desobedientes, cárcel”.(VARELLA, Dráuzio. In: Folha de São Paulo, 20 de mayo 2000).
“Considerando la afirmación de Bertrand Russel, lo que más seduce al hombre no es tener bienes materiales, sino el prestigio que esos bienes le proporcionan.”.
“La casualidad puede originar grandes descubrimientos. Alexander Flemming, por ejemplo, cultivaba bacterias. Un dia, al acaso, verificó que los hongos que surgen en el frasco mataban a las bacterias presentes en el recipiente. Del estudio hecho con esos hongos, surgió la penicilina”.
“Al admitirse que la vida humana es el bien más preciso del hombre, no se puede aceptar la pena de muerte, una vez que existe siempre la posibilidad de error jurídico que, en este caso, sería definitivo.”
Esta etapa del texto es ideal para recuperar tu punto de vista, reforzarlo y, si posible, acercarlo de la realidad.
En el caso del marketing de contenidos, un buen camino es sugerir a la persona cómo aquel blog post le puede ser útil en su vida.
En general, ese es el momento en que el autor del texto dice al lector: me importas y deseo que aprenda; quiero ofrecerte aún más contenido.
Otro atributo importante de una buena conclusión es incluir el llamado a la acción, en inglés: call to action.
Este debe indicar el siguiente paso que deseas que el lector haga a partir de tu texto, como compartir el contenido en las redes sociales, dejar un comentário o descargar e-book.
Para los casos del texto argumentativo, ese es el momento que tienes para finalizar la charla, presentando una solución y/o sugerencia para el problema en cuestión.
Pero recuerda, que sea de manera sucinta y directa. ¡Sin lío!
Bueno, hablando enserio, ¿te imaginabas que hubiera tantas cosas detrás de la redacción cuando escribías preparándote para tus exámenes?
Es todo por ahora. Ya sabes como hacer tus textos argumentativos y producciones para web coherentes y bien escritas.
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A la hora de escribir nuestras historias, una de las partes más importantes es la de la creación de los personajes, que al fin y al cabo son los que, con sus motivaciones, acciones y reacciones, van a llevar el peso narrativo de nuestra historia.
Si analizamos los personajes más conocidos, esos de los que todos hemos oído hablar, desde la obra Homérica hasta las más recientes novelas para adolescentes (sin entrar a valorar su calidad artística o narrativa), podemos observar una serie de componentes que están presentes en ellos desde hace más de dos mil años. Estos componentes comunes, además de ofrecer un carácter universal a tales personajes, los hace de alguna forma cercanos y comprensibles incluso para los lectores actuales. Y esto es así, porque estos personajes representan lo que Carl Gustav Jung (1875-1961) denominó ARQUETIPOS. Ahora veremos qué son estos arquetipos.
Jung estableció una división de la psique humana en tres partes: el consciente, el inconsciente y el inconsciente colectivo.
En esta última es en donde aparecen los arquetipos. Podemos definir los arquetipos como patrones de comportamiento. Son las formas en las que la consciencia humana experimenta el mundo y se percibe a sí misma. Así, todos, en algún momento, representamos, vivimos, un arquetipo concreto, que nos dota de ciertas características que en ese momento necesitamos para desarrollarnos. No quedarnos “atascados” en un único arquetipo es un punto importantísimo en nuestro crecimiento personal.
Los arquetipos actúan en todos los hombres, son universales y comunes a todos, y están determinados por símbolos que podemos observar en los sueños, el arte, la religión y la mitología…Si observas los arcanos del tarot en un mazo clásico (recomiendo observar el de Marsella, los mazos más modernos pueden ser más estéticos, pero casi todos carecen de valores simbólicos relevantes) verás un motón de símbolos representados no sólo por las figuras, sino por los colores, la posición y gestos, los grupos numéricos… ¡Puede ser un ejercicio muy interesante para fomentar la ensoñación y, con ella, la creatividad! Al fin y al cabo, estaremos “alimentando” el inconsciente con imágenes oníricas.
Algunos de los arquetipos que aparecen comúnmente, además de en nuestros sueños, en las obras narrativas, y muy fuertemente en los cuentos clásicos son:
– El Senex (viejo sabio): Padre sabio, místico, que a veces habla a través de historias y cuentos o nos regala frases confusas similares a las de un profeta o a las de un loco. Puede ser un profesor algo patoso o estrafalario, un extranjero, un hechicero similar al mago Merlín, un médico, un abuelo… ¿Qué tienen todos en común? Son hombres, adultos y dotados de autoridad que ofrecen un guía o una clave al héroe. En los cuentos clásicos pueden ser un animal que aporta una visión, comprensión, buen consejo, etc. a nuestro héroe (cuervos, serpientes, lobos, palomas y cisnes… animales todos ellos muy simbólicos)
– El padre
– La madre
– El niño eterno (puer aeternus): Un claro ejemplo es Peter Pan, el niño que no quiere crecer.
– El héroe
– El guerrero
– La doncella
– El demonio
– Y uno que ha generado muchos trabajos escritos: la sombra.
Vamos a quedarnos con este último.
La Sombra es el arquetipo que personifica los rasgos personales que nos hemos negado o que ignoramos de nosotros mismos. Es decir, si nos consideramos generosos, no nos consideramos egoístas, ¿verdad? Pues ese rasgo egoísta, que indudablemente tenemos y rechazamos porque es claramente deplorable, va a parar a la sombra. Así, vamos construyendo un negativo de nosotros mismos, una imagen especular que almacena todas aquellas cosas monstruosas que no nos gustan y que rechazamos. Y cuanto mejores nos creemos, más horrible es nuestro opuesto, pues ya se dice que, cuanto más fuerte es la luz, más oscura es la sombra. En un primer estadio, esta sombra puede aparecer como un ser monstruoso que nos acecha para hacernos daño (los dragones, gigantes, bestias marinas etc. de los cuentos) pero, una vez que nos percatamos de su existencia y la vamos aceptando se convierte en algo más cercano a un ser humano y cada vez se va pareciendo más a nosotros mismos, a quienes somos en realidad.
En la literatura, el antagonista arquetípico del héroe sería la sombra.
Pero vamos con un ejemplo que todos entenderemos.
En la Guerra de las Galaxias (Starwars), tenemos un claro protagonista sobre el que cae la tarea arquetípica del héroe: Luke skywalker
Luke comienza siendo un “niño”, un personaje sin desarrollar, con un sueño, pero sin haber dado un primer paso. Está a cargo de unos adultos, sus tíos, pero es joven, no tiene pareja… es un adolescente psicológico.
Este joven conoce a su Senex, Obi Wan Kenobi, un anciano sabio, pero ermitaño, que tan sólo entra en su vida cuando Luke da un paso hacia el cambio: desafía las órdenes de su tío y sale en busca de un robot algo rebelde. Al emprender una primera búsqueda manifiesta su intención de independencia, por lo que muestra que está preparado para el primer momento del cambio. Y es entonces cuando aparece la figura del Senex: El Maestro sólo aparece cuando el Discípulo está preparado para su llegada.
El inicio real del viaje surge cuando sus tíos son asesinados. Así, el héroe se ve libre de sus ataduras, las figuras arquetípicas del padre y la madre (sobre todo del padre) desaparecen y nuestro héroe emprende el viaje que le conducirá a su destino, aún desconocido, acompañado del anciano sabio.
Para éxito de este primer viaje, se necesitan la fuerza y el valor, el motor de empuje del arquetipo del Guerrero, encarnado por Han Solo y su nave, el Halcón Milenario.
El siguiente encuentro que se va a producir, es con la sombra: el malvado (y completamente negro, desde el casco hasta las botas) Darth Vader, que tiene un gran poder y una gran maldad. Luke no está suficientemente preparado, no es un héroe aún, por lo que debe huir. En este momento, Obi Wan “muere” para pasar a otro estado, que no es físico. El que produce este cambio es el propio Darth Vader, el “reverso oscuro” de Luke, como ya veremos.
Sin maestro, el héroe debe proseguir su búsqueda interior, ha de convertirse en su propio maestro. A lo largo de la trilogía vemos cómo el enfrentamiento entre Vader y Luke se va haciendo más y más personal, ambos se buscan y se complementan, pero Vader es aún más fuerte que el joven héroe. Por ello aparece un nuevo maestro: Yoda. Yoda y Obi Wan representan la misma figura, aunque este último es algo más paternal. Finalizado el entrenamiento, el héroe es forzado a enfrentarse, definitivamente, con su reflejo especular: Vader, complementado por el malvado Emperador.
Al final del enfrentamiento, descubrimos porqué Luke y Vader están tan unidos, tan predestinados: son padre e hijo. Vader se ha dejado arrastrar por “el lado oscuro” y pretende llevarse a su hijo con él, pero éste lucha y, aunque está a punto de morir, Vader se descubre a sí mismo en su joven contrincante y, finalmente, en un momento de redención magnífico, destruye al emperador. Antes de morir, Vader le pide a su hijo que le despoje de su máscara negra para poder verle con sus verdaderos ojos. Entonces comprendemos que el malvado Vader, esa sombra negrísima, impersonal, tan poco humana, tiene un rostro real, un rostro que podría pertenecer a cualquiera. En ese momento, el arquetipo de la sombra se convierte en el del padre, se redime y complementa definitivamente a Luke, que ahora llega al final de su viaje convertido en el gran héroe salvador del universo.
Un malvado poderoso y atractivo es aquel que complementa perfectamente a su héroe. La sabiduría tradicional dice que podemos medirnos por la calidad de nuestros enemigos, y es verdad. El universo literario está lleno de parejas fantásticas de héroes y villanos: Luke y Vader, Sherlock Holmes y Moriarty, Jekyll y Hide, Yago y Otelo, incluso en la reciente película El Caballero Oscuro vemos algo parecido, con Batman enfrentándose a un Joker puramente caótico, representante de todo aquello que Batman no puede ser.
En resumen: si quieres engrandecer a un héroe, debes poner a su lado o, mejor, frente a él, a un villano en su justa medida, que le ponga las cosas difíciles, a través del cual pueda definirse y crecer, una imagen especular o en negativo del propio héroe, aquello en lo que él mismo se convertiría si se dejara llevar… por el lado oscuro de la Fuerza.
Como tampoco quiero subir una entrada demasiado larga ni tediosa, si por cualquier motivo, aunque sea personal, deseas que profundice en algún arquetipo o quieres comentarme si alguno de ellos sale redundantemente en tus sueños o te interesa algo más de información, déjame un comentario. Estaré encantada de responderte.