Me caí del mundo y no sé por dónde se entra (para mayores de 50)

Me caí del mundo y no sé por dónde se entra (para mayores de 50)

Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco. No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales. ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables!

Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo. Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades.

Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. Es más ¡Se compraban para la vida de los que venían después! La gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas.

El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. Tiramos absolutamente todo. Ya no hay zapatero que remiende un zapatero, ni colchonero que sacuda un colchón y lo deje como nuevo, ni afiladores por la calle para los cuchillos. De “por ahí” vengo yo, de cuando todo eso existía y nada se tiraba. Y no es que haya sido mejor, es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el “guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo”, pasarse al “compre y bote que ya se viene el modelo nuevo”. Hay que cambiar el auto cada tres años porque si no, eres un arruinado. Aunque el coche esté en buen estado. ¡Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo! Pero por Dios.

Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre. Me educaron para guardar todo. Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir.

Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso a las tradiciones) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infantes, el primer cabello que le cortaron en la peluquería… ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron?

En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los trapos de cocina, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos…  ¡¡Guardábamos hasta las tapas de los refrescos!! Los corchos de las botellas, las llavecitas que traían las latas de sardinas.  ¡Y las pilas! Las pilas pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil en un par de usos.

Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡Los diarios! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia, para limpiar vidrios, para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne o desenvolviendo los huevos que meticulosamente había envuelto en un periódico el tendero del barrio! Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer adornos de navidad y las páginas de los calendarios para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos reutilizarlos estando encendida otra vela, y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía “éste es un 4 de bastos”.

Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Con el tiempo, aparecía algún pedazo derecho que esperaba a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa. Nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Y hoy, sin embargo, deciden “matarlos” apenas aparentan dejar de servir.

Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de duraznos se volvieron macetas, portalápices y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza y los corchos esperaban pacientemente en un cajón hasta encontrarse con una botella.

Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas.

Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. De la moral que se desecha si de ganar dinero se trata. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne.

No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte en cuanto confunden el nombre de dos de sus nietos, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos en cuanto a uno de ellos se le cae la barriga, o le sale alguna arruga.  Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a mi señora como parte de pago de otra con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que ella me gane de mano y sea yo el entregado.

Origen de los premios Nobel

Origen de los premios Nobel

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ISTOCKPHOTO/THINKSTOCK

Frecuentemente hablamos de los premios Nobel, de los ganadores año tras año, de la importancia que revisten, de los motivos por los que se otorga. Pero, ¿alguna vez nos hemos preguntado cómo es que surgió este galardón? ¿Desde cuándo? ¿Por qué se llaman así?

En esta ocasión vamos a explorar los orígenesdel premio Nobel y vamos a mencionar algunos de sus más ilustres (y no tan ilustres) ganadores.

¿Por qué se llaman premios Nobel?

Para hablar del origen de este prestigioso reconocimiento, es indispensable hablar de la persona que le dio nombre y por la cual se inició esta historia de galardones que, hasta el día de hoy, se continúan otorgando. Y esa persona se llamaba Alfred Nobel.

¿Quién fue Alfred Nobel?

Alfred Bernhard Nobel fue un reconocido científico sueco que, además de haber pasado a la historia por darle nombre al premio, fue el inventor de la dinamita. Y no es casual que haya hecho semejante invento: su padre regentaba una fábrica de armas que finalmente derivó en la quiebra. Es decir, que desde pequeño estuvo en contacto con el mundo armamentístico, contacto que casi le costó la vida.

Alfred Nobel se dedicó mucho al estudio de la nitroglicerina. Estaba abocado a lograr algún sistema que permitiera el uso «seguro» de los éteres nítricos de la glicerina, los cuales son altamente inestables y hacen de su manipulación algo muy peligroso.

El hecho de experimentar con sustancias explosivas le trajo un costo muy alto: uno de sus experimentos derivó en una terrible explosión en la que murió su propio hermano, Emilio Nobel, y otras cuatro personas. Esto le trajo una oleada de críticas en su contra. Pero no cesó en sus experimentos y finalmente logró inventar la dinamita, un explosivo plástico que redujo significativamente el riesgo de accidentes frente a su uso y manipulación.

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La creación de los premios Nobel

Además de inventar la dinamita y experimentar con nitroglicerina, Alfred Nobel inventó muchos artefactos explosivos como la la gelignita y la balistita. Todos sus inventos fueron, como es de esperarse, muy bien acogidos por la industria bélica, además de la minería, la ingeniería y la construcción.

Además de científico, Nobel tenía buen ojo para las finanzas. Patentó todos sus inventos y a raíz de ello amasó una enorme fortuna. Pero tenía reparos con respecto a ello, porque sabía que sus inventos eran fundamentalmente utilizados para provocar la muerte y la destrucción.

Entonces, intentó reparar un poco sus culpas destinando buena parte de su fortuna a la creación de una fundación filantrópica que otorgaba premios a personas que más hayan trabajado por el beneficio de la humanidad. Es así como estableció ternas no solamente científicas, como física y química, sino también decidió otorgar premios dentro del área de la medicina, la literatura e (irónicamente) la paz. Así lo dejó establecido en su testamento.

Esta fundación – llamada Fundación Nobel – fue creada en el año 1900, 4 años después de su muerte y en consonancia con sus deseos antes de morir.

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Algunos ganadores del premio Nobel

Este es un pantallazo a la historia de los premios Nobel. A lo largo del siglo pasado le han sido otorgados a científicos de la talla de Marie y Pierre CurieAlbert EinsteinNiels Bohr y Severo Ochoa. Pero también han sido galardonadas personas fuera del área de la ciencia, como Gabriel García MárquezPablo NerudaMartin Luther KingRigoberta Menchú y Nelson Mandela.

Todavía se sigue otorgando el premio Nobel aunque en los últimos años ha sido muy discutido, especialmente el premio Nobel de la Paz y el de Economía, que han sido otorgados a personas que en absoluto han contribuido al beneficio de la humanidad, como Milton Friedman (Premio Nobel de Economía) y Jimmy Carter (Premio Nobel de la Paz). Incluso Barack Obama fue galardonado con el Premio Nobel de la Paz en un marco de fuertes críticas debido a su falta de mérito del mismo.

El futuro dirá si el prestigio de esta premiación sigue en pie o va en decadencia. Por lo pronto, es un premio ansiado por muchísimos científicos, dado que en ese terreno se ha mantenido en gran altura. Con respecto a los premios de Economía y Paz, sólo cabe esperar que los próximos les sean otorgados a personas que realmente los merezcan y que mantengan el espíritu con el que originalmente fueron creados.

¿Es común el plagio en la Universidad?

¿Es común el plagio en la Universidad?

A raíz de la nueva investigación de la Universidad de Islas Baleares sobre el plagio en Secundaria, investigamos la realidad del plagio en la Universidad y las publicaciones científicas.

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Autor: Nic McPhee  

Recientemente, la Universitat de les Illes Balears (UIB) divulgó un estudio realizado entre 2.794 alumnos de Educación Secundaria Obligatoria (ESO) y Bachillerato, donde afirma que se trata de una práctica muy extendida y que los más propensos son los que procrastinan, además del hecho de que los hombres plagian significativamente más que las mujeres. Pero, ¿esta realidad se traslada a la Universidad? Echemos un vistazo más profundo:

Plagio en la Universidad

El plagio no escapa a ningún nivel educativo, y si bien ha existido siempre, con la revolución digital se ha acrecentado notoriamente, ya que es más cómodo copiar, el Internet provee grandes cantidades de texto de mejor calidad, y la diversidad de fuentes disponibles dificulta su detección.

David Caldevilla Domínguez, doctor en Ciencias de la Información y profesor de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), explicó que «antes de la revolución digital los universitarios acudían a las bibliotecas para realizar sus trabajos, y aunque evidentemente podían copiar todo el contenido de un libro, era un trabajo mucho más laborioso que pulsar dos botones del teclado de un ordenador (…). Gracias a la tecnología, esto ahora no se consigue, ya que muchos estudiantes ni se molestan en parafrasear, o siquiera leer, lo que obtienen de la Red».

Con respecto a las causas que llevan a los jóvenes al plagio, un estudio de J. Agnes de 2008 afirma que la principal razón es la falta de tiempo (82%), seguido por la comoedidad (81%), el hecho de que todos lo hagan (30%), que no exista riesgo (18%) o que el profesor no note la diferencia (17%).

A nivel internacional, diversos estudios han ahondado en la realidad del plagio en la Universidad. La Universidad Pública de Navarra (UPNA) recoge algunos de los resultados y revela que el interés por el análisis del plagio comienza en 2000. Algunos de los estudios cifran el uso del material ajeno en un 40%-50% y algunos incluso arriban a cifras de hasta el 75%. Asimismo, la mayoría de ellos señalan a los hombres y a los estudiantes de carreras técnicas como los que más plagian, por encima de las mujeres y los estudiantes de humanidades y ciencias sociales.

Una encuesta de la UIB de 2009 a 1.025 alumnos de todos los cursos, en el que un 69,2% afirmó haber copiado fragmentos de textos sin citarlos, un 82,9% no indicó fuentes de gráficos e imágenes, y un 19,5% aseguró nunca referenciar la fuente en la que obtuvo la información.

Universia llevó a cabo una encuesta entre 560 alumnos de diversas titulaciones y universidades en 2008 y algunos de los resultados fueron especialmente alarmantes, como el hecho de que un 24% dijo haber realizado un trabajo para otra persona, un 29% presentó trabajos ajenos de cursos anteriores, un 35% ha compuesto íntegramente un trabajo a partir de fragmentos extraídos de sitios web, y un 27% inventó o falseó datos.

Hoy hay una gran confusión en torno a que es “conocimiento común”, que no requiere atribución o cita, y que no, afirman los expertos

Plagio en las publicaciones científicas

En enero arXiv, el archivo importante de publicaciones científicas digitales perteneciente a la Universidad de Cornell, presentó un informe mundial sobre el plagio en la ciencia, en el que cotejó más de 757.000 publicaciones.

Descubrió que la práctica está más extendida en países emergentes como China, Irán, India o Egipto, mientras que en los países más desarrollados los porcentajes de plagio son menores. Además, indica que 1 de cada 16 autores cae en el autoplagio, copiando frases literales de artículos anteriores.

Asimismo, reconoce la llamada “superposición de texto”, donde no sólo los propios autores plagian sus propios artículos sino que además se utilizan artículos de terceros sin citar. Los resultados revelan que 1 de cada 1.000 autores copia al menos un párrafo de los artículos y no cita o atribuye la información a una fuente.

¿Por qué se ha disparado la presencia del plagio en la Educación?

Recientemente el Pew Research Center de Estados Unidos descubrió que el 55% de los presidentes de las universidades del país piensa que el plagio ha aumentado en los últimos 10 años, y el 89% considera que la tecnología ha sido el factor determinante en este incremento.

“Desconozco cuánto de ello se asocia con la noción de que todo se vale y cuánto se relaciona con una falta total de comprensión”, explica el profesor de Secundaria, Chris Cooper.

Por su parte, la directora del Centro Internacional de Integridad Académica de la Universidad de Clemson, Teddi Fishman considera que existen herramientas para identificar el plagio, como Turnitin.com, que actualmente es utilizada por 10.000 instituciones de 126 países y está disponible en 13 idiomas.

Sin embargo, los estudiantes parecen estar siempre 2 pasos más adelante. “Me preocupa que estemos enseñando a los jóvenes a evadir la detección del plagio en lugar de a citar fuentes y crear a partir de sus propias ideas”, se lamenta.

Entretanto el docente Michael Mazenko no cree que “tengamos una generación de tramposos. Algunos argumentan que a causa de la tecnología se han vuelto mejores en ello, pero no creo que sea peor que en el pasado, aunque puede que tengamos más herramientas para atraparlos hoy gracias a la tecnología”.

Fishman sostiene que para aclarar las confusiones que muchos jóvenes tienen en torno a qué materiales son de “uso comunitario” y cuáles son de autoría es fundamental “concentrarse en una cultura de integridad, donde seamos capaces de mostrarles a los estudiantes a tomar buenas decisiones y a razonar los problemas éticos que presenta el plagio”.

Los problemas de los otros peruanos

Los problemas de los otros peruanos

Las encuestas dicen que la inseguridad ciudadana es el tema que más preocupa a los peruanos (un problema tan agudo que incluso ha generado una campaña ligada con el fujimorismo y que consiste, para variar, en naturalizar la violencia como antídoto contra la violencia). Cuando esas encuestas hablan de inseguridad ciudadana se refieren a la multiplicación de los asaltos callejeros, los atracos en establecimientos públicos, las modalidades de robo en domicilios y locales comerciales, y al hecho de que incluso los delitos más anodinos se cometan hoy a mano armada. Ese concepto de inseguridad ciudadana está asociado con nuestra idea de que ciudadanos son quienes viven en las ciudades, sujetos a su violencia. El problema, entonces, es el crecimiento de la criminalidad en Lima, donde vive un tercio de los peruanos, y cinco o seis otras ciudades populosas, y la aparición de bandas criminales en urbes medianas donde hasta hace poco la delincuencia no era organizada o era menos violenta. Eso significa que, como lo entendemos, el problema de la inseguridad ciudadana es el más preocupante en un universo que agrupa a la mitad de los peruanos. No es el que más angustia a la otra mi-tad, que vive en ciudades pequeñas o en pueblos o en caseríos, incluyendo al 23% que vive en zonas rurales. Por tanto, además de combatir el problema, que es real, tenemos dos tareas más por delante. La primera es dejar de usar el término inseguridad ciudadana, que parece implicar que los únicos ciudadanos son los de las urbes mayores. El segundo es enterarnos de cuáles son los problemas más angustiantes para la otra mitad de los peruanos, esos a quienes la prensa llama «pobladores» o «habitantes», como si pertenecieran a otra categoría, una tan secundaria que ni siquiera sabemos, los demás, qué cosas entienden ellos como sus peores problemas. Por cierto, algo más que ignoramos es cómo perciben esos peruanos su propia seguridad, porque no sólo en las urbes se tiene derecho a vivir seguro.

COMPRESIÓN LECTURA

COMPRESIÓN LECTURA


En los países capitalistas, la subordinación de la ciencia a los intereses de la ideología, la política y particularmente a la preparación de nuevas guerras sangrientas que ocasionan el exterminio masivo de los hombres, ha llegado tan lejos que un grupo de eminentes científicos soviéticos se vio en la necesidad de enviar una carta abierta a los hombres de ciencia de todo el mundo, exhortándoles a luchar resueltamente por una ciencia que afirme la vida y no por una ciencia que prepare y la destrucción. En esta carta se señala que a los científicos de los países capitalistas se les obliga a perfeccionar en secreto el arma bacteriológica y química de exterminio masivo, a crear nuevos microorganismos y nuevas sustancias sicógenas y excitantes mortales de enorme fuerza.

“Los pueblos de la tierra .- se dice en la carta – han mirado siempre con respeto y esperanza el abnegado trabajo de los científicos para terminar con las enfermedades y el hambre; han salvado los esfuerzos para crear nuevas sustancias y materiales que sirvan para el florecimiento de la cultura y la civilización”.

¿Contagio Latinoamericano?

¿Contagio Latinoamericano?

“En Latinoamérica se han dado grandes períodos de ‘contagio’ político”.

Los disturbios en Ecuador, la probable elección del kirchnerismo en Argentina, la posible re-reelección de Evo Morales en Bolivia y los saqueos en Chile nos hacen preguntar si el Perú estaría en la lista de los próximos países a tener ese tipo de extremismos. La respuesta es que eso es probable si nos atenemos a la historia. Pero que también, como la historia lo dice, es posible que eso no suceda si reaccionamos adecuadamente. Veamos.

Como en esas familias donde un hermano con paperas contagia a toda la prole, en Latinoamérica se han dado grandes períodos de ‘contagio’ político. Así a todos los virreinatos, casi en las mismas épocas hace 200 años, les llegó el virus de la independencia. Posteriormente, casi todos tuvieron caudillos que los separaron en países autónomos y luego una época de fuerte influencia francesa e inglesa.

Saltando un tiempo, casi toda América Latina tuvo en los años 60 movimientos de guerrillas de influencia comunista, la mayoría tuvo dictaduras militares que cerraron sus fronteras para sustituir importaciones, y a casi todos les llegó la hiperinflación, para después abrir sus fronteras al libre comercio. Aunque cada país piensa que lo suyo fue único (aquí creemos que Velasco Alvarado fue original, que el responsable de la hiperinflación fue Alan García y que la apertura de mercados fue idea de Fujimori), lo cierto es que eso mismo pasó en Argentina, en Brasil y en casi toda la región.

Y por eso hoy a todos nos preocupan los movimientos arriba mencionados como un nuevo “contagio” que podría llevarnos a eso que algunos llaman izquierda, como los de Venezuela y Nicaragua. Felizmente, como habrá notado el lector, en la descripción anterior existe una palabra fundamental, “casi”, pues en todos ellos hubo grandes excepciones.

Así, mientras los virreinatos se separaban en pequeños países, Brasil se mantuvo unido porque necesitaba mantener el esclavismo, que era la base de su economía. Y si todos tuvimos hiperinflación en los 80, Colombia no la tuvo porque su economía tenía otro tipo de ingresos. Y mientras en los setenta todos tuvieron militarismos de izquierda, Chile se fue con Pinochet hacia la derecha, para contrarrestar al gobierno de Allende.

Y por eso ese péndulo regional (ver “12 mitos de una región sin nombre” Edit. Planeta 2019) no debe ser entendido como un karma que deberemos afrontar necesariamente en nuestro país. Entre otros, el Perú, a diferencia de muchos países de la región (incluido Chile), tiene una mayoritaria clase emprendedora que, si está bien informada, defenderá sus fuentes de trabajo frente a cualquier intento de sabotearlas. Pero todos debemos trabajar para que eso ocurra. Que tengan una buena semana.

¿Contagio Latinoamericano?

¿Contagio Latinoamericano?

“En Latinoamérica se han dado grandes períodos de ‘contagio’ político”.

Los disturbios en Ecuador, la probable elección del kirchnerismo en Argentina, la posible re-reelección de Evo Morales en Bolivia y los saqueos en Chile nos hacen preguntar si el Perú estaría en la lista de los próximos países a tener ese tipo de extremismos. La respuesta es que eso es probable si nos atenemos a la historia. Pero que también, como la historia lo dice, es posible que eso no suceda si reaccionamos adecuadamente. Veamos.

Como en esas familias donde un hermano con paperas contagia a toda la prole, en Latinoamérica se han dado grandes períodos de ‘contagio’ político. Así a todos los virreinatos, casi en las mismas épocas hace 200 años, les llegó el virus de la independencia. Posteriormente, casi todos tuvieron caudillos que los separaron en países autónomos y luego una época de fuerte influencia francesa e inglesa.

Saltando un tiempo, casi toda América Latina tuvo en los años 60 movimientos de guerrillas de influencia comunista, la mayoría tuvo dictaduras militares que cerraron sus fronteras para sustituir importaciones, y a casi todos les llegó la hiperinflación, para después abrir sus fronteras al libre comercio. Aunque cada país piensa que lo suyo fue único (aquí creemos que Velasco Alvarado fue original, que el responsable de la hiperinflación fue Alan García y que la apertura de mercados fue idea de Fujimori), lo cierto es que eso mismo pasó en Argentina, en Brasil y en casi toda la región.

Y por eso hoy a todos nos preocupan los movimientos arriba mencionados como un nuevo “contagio” que podría llevarnos a eso que algunos llaman izquierda, como los de Venezuela y Nicaragua. Felizmente, como habrá notado el lector, en la descripción anterior existe una palabra fundamental, “casi”, pues en todos ellos hubo grandes excepciones.

Así, mientras los virreinatos se separaban en pequeños países, Brasil se mantuvo unido porque necesitaba mantener el esclavismo, que era la base de su economía. Y si todos tuvimos hiperinflación en los 80, Colombia no la tuvo porque su economía tenía otro tipo de ingresos. Y mientras en los setenta todos tuvieron militarismos de izquierda, Chile se fue con Pinochet hacia la derecha, para contrarrestar al gobierno de Allende.

Y por eso ese péndulo regional (ver “12 mitos de una región sin nombre” Edit. Planeta 2019) no debe ser entendido como un karma que deberemos afrontar necesariamente en nuestro país. Entre otros, el Perú, a diferencia de muchos países de la región (incluido Chile), tiene una mayoritaria clase emprendedora que, si está bien informada, defenderá sus fuentes de trabajo frente a cualquier intento de sabotearlas. Pero todos debemos trabajar para que eso ocurra. Que tengan una buena semana.

Mi gato tiene genes de leopardo

Mi gato tiene genes de leopardo

La hibridación del gato leopardo asiático, una especie salvaje, le ha introducido en los hogares de todo el mundo

Todos los gatos domésticos descienden del gato salvaje africano (Felis silvestris lybica), el primero en ser domesticado en Oriente Próximo con el comienzo de la agricultura. Pero hubo un tiempo en que el gato leopardo asiático (Prionailurus bengalensis) también convivía con los humanos en China. Ahora, el felino vuelve a colarse en los hogares a través de su híbrido, el gato de Bengala.

El gato de Bengala.

El gato es la mascota más popular del mundo: cuenta con 500 millones de representantes y todos descienden de la forma africana y próximoriental del gato salvaje Felis silvestris lybica. El interés del hombre por este felino data de lejos. La historia de su domesticación se remonta a hace unos 10.000 años con el comienzo de la agricultura en Próximo Oriente.

Con la producción y almacenamiento de cereales y vegetales, se expandieron varias especies de ratones que pudieron justificar la aparición de gatos en los poblados humanos. «La historia de la domesticación es sin lugar a dudas una obra con tres actores que no ha dejado de interpretarse desde entonces», señalaba en la revista francesa La Recherche Jean-Denis Vigne, del Centro Nacional de Investigación Científica del país galo.

Existen más pruebas del acercamiento de este pequeño felino al ser humano hace unos 5.500 años. Los restos óseos de gato hallados en el año 2001 en la provincia de Shaanxi, al norte de China, generaron controversia: ¿Se trataba de un nuevo ejemplo de domesticación o de una importación de gatos de Oriente Medio a China?

En un estudio publicado recientemente en la revista PLoS ONE científicos de varias nacionalidades han tratado de determinar la especie a la que pertenecían los huesos. Lo han hecho analizando su morfometría geomética, en ausencia de ADN antiguo. Los resultados sorprendieron a todos: los huesos pertenecían al gato leopardo asiático (Prionailurus bengalensis) y no a Felis silvestris lybica.

Este felino salvaje está aún muy extendido en Asia oriental frecuenta las zonas con mucha presencia humana. Hace miles de años, este pariente lejano del gato salvaje occidental pudo sentirse atraído por la proliferación de ratones que se aprovechaban de los excedentes de cereales.

El estatus doméstico del gato leopardo parece haber durado poco, ya que todos los gatos domésticos que viven hoy en China están genéticamente relacionados con Felis silvestris lybica y no con Prionailurus bengalensis, dicen los autores, liderados por Vigne. Pero el gato leopardo sigue muy vinculado al ser humano. Su reciente hibridación le ha vuelto a introducir en los hogares de todo el mundo.

El gato leopardo reconvertido a mascota

El híbrido entre este gato leopardo asiático y el gato doméstico (Felis silvestris catus) –tipo abisinio o birmano– dio lugar al gato de Bengala, «un animal de imponente apariencia con el temperamento de un gato doméstico. Muchos gatos de Bengala encajan en esta descripción», señala a Sinc Leslie A. Lyons, científica que estudia esta raza desde hace 30 años en el departamento de Medicina y Cirugía Veterinarias en la Universidad de Missouri (EE UU).

Aunque existen algunas referencias de finales del siglo XIX y principios del XX sobre los primeros cruces de ambas especies, no es hasta los años 60 cuando Jean Mill, considerada la reina de los gatos de Bengala, cruzó deliberadamente ejemplares de gato doméstico y gato leopardo con un objetivo: detener el tráfico ilegal de gatos salvajes en Asia.

Estos felinos eran perseguidos por su piel y las crías enviadas a tiendas de mascotas de todo el mundo. Pero la mayoría terminaba en zoos o se escapaban. «Al poner un abrigo de leopardo a un gato doméstico, el mercado de mascotas quedaría satisfecho y disminuiría la caza furtiva de especies salvajes», decía Mill en una revista especializada en gatos en 1991.

Pero su atractivo pelaje pardo amarillento con manchas en forma de rosetones negros, tan característico del felino salvaje, no siempre fue la razón de su hibridación. En los años 70, Willard Centerwall, licenciado en la Escuela de Medicina de la Universidad de Yale (EE UU) y apasionado de los felinos, utilizó este híbrido para ampliar sus estudios sobre humanos con un sistema inmune comprometido por enfermedades congénitas, VIH, leucemia y linfoma; ya que la leucemia felina actúa de la misma manera que la humana.

El investigador, especializado en el estudio de estas enfermedades y autor de numerosas publicaciones en la revista Journal of Heredity, crió gatos leopardo asiáticos –que no tienen el virus de la leucemia felina integrado en su sistema– con gatos domésticos –que no presentan resistencia a este virus y trasmiten la enfermedad a sus crías– para comprobar si los híbridos heredarían la resistencia genética a la leucemia felina. Al final no resultaron ser inmunes, pero a esta primera generación de gatos de Bengala se les tuvo que encontrar un hogar. Acabaron siendo acogidos por Mill.

De forma paralela, el zoólogo William Engle, que dedicó parte de su vida a la crianza del gato de Bengala, también contribuyó a la expansión del híbrido. Para él, la única forma de mantener los genes de gatos exóticos era cruzarlos con animales domésticos. Fue el propio Engle quien dio nombre a la raza, cuyo registro fue aceptado en primer lugar en la American Cat Fanciers Association.

En 1983, la raza fue reconocida por la International Cat Association gracias a Jean Mill. Sin embargo, el gato de Bengala sigue sin estar aceptado en uno de los mayores registros de animales domésticos, el Cat Fanciers’ Association, por su antepasado salvaje. ¿Pueden estos animales híbridos considerarse realmente una mascota?

Vivir con un animal medio salvaje

«Esta cuestión inofensiva se puede complicar cuando algunos introducen en sus hogares animales salvajes o cruces entre especies salvajes y domésticas«, explica a Sinc Juan Vicente Delgado Bermejo, investigador en el departamento de Genética de la Universidad de Córdoba.

«Los animales salvajes y en menor medida, sus cruces, están predispuestos a la agresividad y a respuestas imprevisibles a estímulos», afirma Delgado Bermejo. Es lo que ocurre por ejemplo con el perro lobo, un cruce que lleva produciéndose de manera natural desde hace miles de años. Existen evidencias de que estos cruces siguen produciéndose en la actualidad en la península ibérica, lo que podría poner en peligro a las poblaciones naturales, aunque tanto perros como lobos ibéricos forman dos entidades genéticas bien diferenciadas.

Según un estudio publicado en Molecular Biology las dinámicas de hibridación en las poblaciones se producen entre perros y lobas, pero más importante aún es que el equipo, liderado por la Universidad de Oporto (Portugal), observó una población que muestra un caso continuo de clases híbridas en paquetes mixtos.

«Esto indicaría que hemos subestimado la hibridación», sugieren los autores. De confirmarse este patrón, la introgresión (movimientos de genes de una especie a otra) estaría permitiendo que las poblaciones de lobos con genes de perros domésticos se adapten a hábitats altamente humanizados del sur de Europa.

El caso de los gatos híbridos no produce la misma inquietud que los perros lobos, porque «no son tan agresivos y no harían tanto daño al humano», subraya Leslie Lyons. Sin embargo, cuando se eligen los híbridos para criar, se escogen los gatos con la coloración de pelaje y las marcas más llamativas. Pero «no se dan cuenta de que pueden estar eligiendo los genes del gato de leopardo: se fijan en la imagen (el fenotipo) y no en su genética (el genotipo)», explica la genetista.

A pesar de todo, «hay muchos más genes de gato doméstico que de gato leopardo en el de Bengala, aunque algunas de las asombrosas manchas procedan del felino salvaje», añade la experta. Para ella, la verdadera preocupación llega cuando se manipula al gato leopardo en un entorno que no es el suyo y se cuestiona la posesión legal del animal.

Consecuencias genéticas de la hibridación

Al cruzar especies domésticas y salvajes pueden existir barreras anatómicas que los imposibiliten. «En otros casos son incompatibilidades fisiológicas y también genéticas. No obstante, algunas de estas se pueden vencer con la manipulación genética y reproductiva», aclara Juan Vicente Delgado Bermejo.

La mula, un híbrido entre burro y yegua, es estéril porque burros y caballos tienen distinto complemento cromosómico. «El híbrido tiene un complemento impar que dificulta la meiosis [proceso de división de las células reproductoras], aunque excepcionalmente hay casos de fertilidad mular», admite el experto.

Por la compatibilidad de los complementos cromosómicos entre perros domésticos y cánidos salvajes, los cruces han dado lugar a crías fértiles. En el caso de la hibridación artificial entre ambas especies, como el perro lobo checoslovaco, «la primera generación presenta unos caracteres intermedios entre perro y lobo, y si en el futuro los animales van apareándose solo con perros, los caracteres salvajes se van diluyendo generación a generación hasta desaparecer», recalca el científico de la UCO.

En otras especies puede darse la misma incompatibilidad. «Los primeros cruces entre gatos domésticos y gatos leopardo produjeron gatitos de los que los machos eran estériles y la hembras no. Y esto ocurre con la mayoría de los híbridos», confiesa Lyons.

Una vez que la raza se afianza generación tras generación, los animales mitad domésticos y mitad salvajes entran en los hogares, y pocos dueños se cuestionan las limitaciones éticas que su adquisición plantea.

«Yo entiendo que los cruces espontáneos como el perro lobo o el cerdo jabalí son éticos en sí mismos, ya que los permite la naturaleza. También los cruces con fines zootécnicos como el mulo», confiesa Delgado Bermejo. Pero los cruces indiscriminados que exigen manipulación genética y reproductiva siguen planteando dudas.

En el caso del gato de Bengala, la Cat Fanciers’ Association ya ha empezado el proceso de reconocimiento de la raza y permitirá en el próximo espectáculo del 30 de abril de 2016 exhibir y examinar a los ejemplares, aunque aún no podrán ganar premios.

Un desastre que viene

Un desastre que viene

Reducir las horas de traslado y reducir el consumo de energía que ello implica es obviamente unabuena idea. Pero dicho objetivo debería lograrse mejorando el sistema de transporte público oprocurando que los lugares de trabajo estén ubicados cerca de donde vive la gente. La ambiciosaidea de que el trabajo a distancia debería ser parte de la vida de toda la gente sólo lograría que laspersonas se volvieran cada vez más ensimismadas. ¿Realmente queremos que nuestro sentido deser parte de una comunidad se deteriore aún más?

Ricardo

El camino del futuro

El camino del futuro

«¡Imagínate lo maravilloso que sería trabajar a distancia», desplazándote a través de la carreteraelectrónica con todo tu trabajo hecho en un computador o por teléfono! Ya no tendrías que viajar en buses o trenes llenos de gente o pasar horas y horas trasladándote desde y hacia el trabajo. Podrías trabajar cuando lo desees; ¡sólo piensa en todas las oportunidades de trabajo que tendrías!

Mariana