Otras 10 anécdotas curiosas de escritores famosos

Otras 10 anécdotas curiosas de escritores famosos

James Joyce

Después de conocer 10 anécdotas curiosas de escritores famosos, disfrutamos ahora de otras diez divertidas historias de autores de prestigio. ¡Esperamos que os gusten!

 

1Mark Twain, en uno de sus viajes en tren por EE.UU., se topó con el revisor y no encontraba su billete. Tras una larga espera mientras el escritor buscaba por sus bolsillos, el empleado dijo:

—Ya sé que es usted el autor de Tom Sawyer, así que no se moleste, estoy seguro de que ha extraviado el billete.

—El problema es que, si no lo encuentro, no sé dónde debo bajarme —confesó Twain.

 

2Federico García Lorca escuchaba a Rubén Darío, que en un momento dado recitó el siguiente verso: …que púberes canéforas te ofenden al acanto. El poeta granadino se levantó entonces y dijo:

—A ver, otra vez, por favor, que sólo he entendido el “que”.

 

3Haruki Murakami se levanta a las 4 de la mañana y trabaja seis horas. Después de comer corre 10 km. o bien nada 1.500 metros, lee, escucha música y se va a la cama a las 21.00. Trata de seguir esta rutina cada día sin ninguna variación de forma que, según explica, termina sumiéndose en una especie de hipnosis que le permite alcanzar un profundo estado mental.

 

4Jorge Luis Borges se encontraba en el funeral de su madre, Leonor Acevedo de Borges, cuando una mujer se le acercó a dar el pésame:

—Pobre Leonorcita, morirse tan poquito antes de cumplir los 100 años. Si hubiera esperado un poquito más…

—Veo, señora, que es usted devota del sistema decimal —replicó el escritor.

 

5Victor Hugo se encontraba visitando la Suiza germanófona cuando entró en un restaurante. Dado que no sabía alemán, optó por pedir el plato más caro para asegurarse de que sería bueno, así que se decantó por un “Kalaische nach Rheinfall”. El camarero quedó sorprendido al comprobar que el el escritor francés no quería comer, sino que prefería dar un paseo en calesa hasta las cataratas del Rin, también ofertado en la carta.

 

6James Joyce (en la imagen superior) escribía cartas muy explícitas y subidas de tono a su amante y futura mujer, Nora. Lo que no es tan conocido es la inquietante obsesión que tenía con las flatulencias. Este fragmento está extraído de uno de sus manuscritos:

Creo que distinguiría un pedo de Nora en cualquier lugar. Incluso podría distinguirlo en una habitación llena de mujeres tirándose pedos. Es un sonido bastante femenino, no como el pedo fuerte y húmedo que imagino estilarán las mujeres gordas.

 

7Ramón del Valle-Inclán fue citado ante el juez en cierta ocasión con motivo de un alboroto que había armado. Tras declarar su nombre y su oficio, este es el diálogo que mantuvieron:

—¿Sabe leer y escribir?

—No.

—Me extraña la respuesta.

—Más me extraña a mí la pregunta.

 

8Rudyard Kipling se encontró un día con que el periódico que leía había publicado por error su epitafio. Inmediatamente, escribió a uno de los editores pidiéndole que, ya que estaba muerto, no se olvidaran de borrarlo de la lista de suscriptores.

 

Gabriel García Márquez

9Gabriel García Márquez recibió un fuerte puñetazo de Mario Vargas Llosa el 12 de febrero de 1976. Esta foto del escritor colombiano salió a la luz 30 años más tarde. Aunque sólo se puede especular con la causa del desafortunado encuentro, esto es lo que García Márquez declaró varios días después al diario Correo de Bogotá:

Cuando me vi con Mario, me pareció verlo sonreír y que trataba de abrazarme. A esto se debió que cuando me pegó estaba completamente indefenso y con los brazos abiertos, de lo contrario me habría protegido por lo menos la cara. Caí sin conocimiento. Además, Mario tenía un anillo con el que me rompió la nariz.

 

10Aldous Huxley tenía una vista deficiente y, aunque no fuera ciego, decidió aprender braille para poder dar descanso a sus resentidos ojos sin tener que renunciar a la lectura. El escritor decía que el esfuerzo mereció la pena sólo por el placer de leer en la cama en la oscuridad, con el libro y las manos situados cómodamente bajo las sábanas.

Recuperado de https://www.iberlibro.com/blog/index.php/2014/03/14/otras-10-anecdotas-curiosas-de-escritores-famosos/

Diez curiosas anécdotas de famosos filósofos

Diez curiosas anécdotas de famosos filósofos

La entrada que les traigo hoy son diez curiosas y divertidas anécdotas sobre famosos filósofos de todos los tiempos.

El desparpajo, despiste, ocurrencias o genialidad de todos ellos hace que la historia esté repleta de divertidísimas anécdotas protagonizadas por estos.

Espero que sea de vuestro agrado.

 

Precaución ante los bandidos

El filósofo francés, Ernest Renan andaba con los preparativos de su próximo viaje a Palestina, cuando un buen amigo le advirtió de los peligros del lugar:

– Cuidado Ernest, hay muchos bandidos por allí. Creo que deberías llevar contigo un fusil, por si acaso.

– ¿Para qué? ¡Los bandidos me lo robarían!

 

Valery y las musas

El filósofo y poeta francés, Paul Valery, era una persona bastante desgarbada y que no le prestaba una atención especial a su imagen.

Cierto día, se le acercó una joven que le dijo:

– Su aspecto no hace pensar para nada que usted sea un elegido por las musas

– Tiene usted razón, señorita- replicó en voz baja y con tono misterioso -Es que yo soy de la poesía secreta

 

Diógenes y la hora de comer

Conocido era el desprecio que sentía Diógenes de Sínope por las convenciones sociales. Tanto que, ello le llevó a vivir en el interior de un tonel.

En cierta ocasión, uno de sus discípulos le preguntó:

– Maestro, dinos ¿a qué hora se debe poner uno a comer?

– Depende, si eres rico puedes comer cuando quieras y, si eres pobre, siempre que puedas

 

Accidentada conferencia

El filósofo y matemático británico Bertrand Russel fue invitado a exponer una conferencia política en un club de mujeres conservadoras.
Debido al discurso izquierdista de Bertrand, las damas comenzaron a arrojarle todo lo que caía en sus manos. Para evitar males mayores y rescatar al filósofo, un guardia intentó apaciguar a la masa enfurecida:

– ¡Señoras, pero es un gran matemático!– exclamó.-¡Pero es un gran filósofo!– insistió sin ningún éxito

Finalmente, el guarda gritó:

– ¡Pero su hermano es conde!

La calma volvió a la sala y Bertrand pudo salvar el pellejo.

 

Incredulidad religiosa

Paseaba junto a un amigo por la calle cuando se cruzarón con una procesión precedida por un Cristo crucificado, motivo por el cual Voltaire se quitó el sombrero en señal de respeto.

– Os creía incrédulo en materia de religión– le dijo su acompañante, sorprendido por el gesto

– Y lo soy– matizó Voltaire –Aunque Cristo y yo nos saludamos, no nos hablamos

 

Wittgenstein y el tren

Se cuenta que el filósofo Ludwig Wittgenstein se encontraba en la estación de Cambridge esperando el tren con una colega. Mientras esperaban se enfrascaron en una discusión de tal manera que no se dieron cuenta de la salida del tren. Al ver que el tren comenzaba a alejarse Wittgenstein echó a correr en su persecución y su colega detrás de él. Wittgenstein consiguió subirse al tren pero no así su colega.

Al ver su cara de desconsuelo, un mozo que estaba en el andén le dijo:

– No se preocupe, dentro de diez minutos sale otro.

– Ud. no lo entiende- le contestó ella -él había venido a despedirme.-

 

Los honorarios de Sócrates

Cierto día, un rico ateniense encargó a Sócrates la educación de su hijo. El filósofo le pidió por aquel trabajo quinientos dracmas, pero al hombre le pareció un precio excesivo.

– Por ese dinero puedo comprarme un asno.

– Tiene razón. Le aconsejo que lo compre y así tendrá dos.

 

El hombre según Platón

Tras oír que Platón definía al hombre como “Un animal de dos patas sin plumas”, el filósofo Diógenes le envió a su academia un gallo desplumado comentando:

–  Aquí está el hombre de Platón.

Platón tuvo que añadir a su definición: “…con uñas anchas y planas”

 

Única intervención parlamentaria

Desde 1687 a 1690, Isaac Newton fue miembro del Parlamento británico en representación de la Universidad de Cambridge. Durante el tiempo que ostentó el cargo sólo pidió la palabra en una ocasión y fue para decir lo siguiente:

– Propongo cerrar esa ventana porque aquí hace un frío considerable

 

Yo soy el Papa

En cierta ocasión Bertrand Russel estaba especulando sobre enunciados condicionales del tipo :“Si llueve las calles están mojadas” y afirmaba que de un enunciado falso se puede deducir cualquier cosa.

Alguien que le escuchaba le interrumpió con la siguiente pregunta :

– “Quiere usted decir que si 2 + 2 = 5 entonces usted es el Papa”.

Russel contestó afirmativamente y procedió a demostrarlo de la siguiente manera :

– “Si suponemos que 2 + 2 = 5, entonces estará de acuerdo que si restamos 2 de cada lado obtenemos 2 = 3. Invirtiendo la igualdad y restando 1 de cada lado, da 2 = 1. Como el Papa y yo somos dos personas y 2 = 1 entonces el Papa y yo somos uno, luego yo soy el Papa”

Recuperado de https://blogs.20minutos.es/yaestaellistoquetodolosabe/diez-curiosas-anecdotas-de-famosos-filosofos/

Anecdotas y «coincidencias» de la Urología Americana: Hugh Hampton Young

Anecdotas y «coincidencias» de la Urología Americana: Hugh Hampton Young

Hugh Hampton Young (Figura 1), el padre de la urología americana, no tenía ninguna intención de entrar en el campo de la urología en su juventud. De hecho, cuando terminó la escuela de medicina en 1894, nuestra especialidad se llamaba cirugía urogenital y era una subdivisión de la cirugía general.

 

Young nació el 18 de septiembre de 1 870 en San Antonio, Texas. Su padre fue un general del ejército confederado, y su abuelo también había servido como general del ejército. Creció con historias acerca de los encuentros con los indígenas y de las hazañas de su padre en la Guerra Civil. Estaba tan entusiasmado con las historias que escuchó, que él también quería entrar en el ejército, pero su padre y su abuelo no quisieron ni oír hablar de Hugh Hampton yendo a West Point, ya que era totalmente inaceptable para ellos ver al joven con un uniforme yanqui con la Guerra Civil aún tan fresca en la mente de todos.

Su abuelo materno, un ocupado médico y cirujano, vivía en Charlottesville, Virginia, por lo que no es de extrañar que Hugh Young se fuera a comenzar sus estudios en la Universidad de Virginia en 1 890. Él fue el editor del periódico de la universidad y en un viaje de regreso le dijo a su padre que estaba interesado en entrar en el periodismo. Hugh tenía una entrevista con el editor de un periódico local en San Antonio, el cual le propuso escribir dos columnas sobre un tema lo suficientemente importante como para ser publicado. Hugh se volvió loco durante varios días antes de llegar a la conclusión de que no podía encontrar un tema para llenar las columnas. Así que cambió de opinión y en su lugar optó por estudiar medicina, aunque no sabemos la razón de su elección. Acabó sus estudios de licenciatura en 1 893 con una Licenciatura en Artes, recibió su doctorado en 1894.

Feliz de haber terminado sus estudios, Hugh Young regresó a San Antonio para abrir una consulta para la práctica de la cirugía. Enseguida se dió cuenta que no sabía casi nada acerca de la práctica de la cirugía, por lo que decidió continuar su aprendizaje en un nuevo y gran centro para ampliar sus conocimientos en cirugía, y con ese fin eligió Johns Hopkins. Esta institución, sólo llevaba cinco años abierta y se había situado ya en primera fila de las instituciones médicas. Llegó en 1894, pero sufrió una amarga decepción al enterarse de que no había vacantes en el personal quirúrgico, así que empezó a trabajar en pediatría, bacteriología y patología. Estuvo tentado de marcharse con el profesor con quien había trabajado que había sido nombrado jefe de patología en Filadelfia. Afortunadamente, Hugh Young, decidió quedarse en Baltimore. Posteriormente, decidió solicitar una residencia en el Departamento de Cirugía y en su carta al Dr. Halsted expresó su esperanza de empezar a trabajar pronto. Como no recibió respuesta del Dr. Halsted, Young fué a verlo y el Dr. Halsted le dijo: «Oh, sí, Young, recibí su carta, pero no hay ningún sitio para usted.»

Llegó el tiempo de vacaciones y Young tuvo la suerte de poder ocupar una de las vacantes para trabajar con el Dr. J.M.T. Finney, un cirujano de Hopkins. Las nuevas y radicales intervenciones de Halsted, como la mastectomía radical con linfadenectomía en bloque, probablemente estimularon a Young a conceptos similares cuando el desarrolló sus propias intervenciones años después.

Trabajando con el Dr. Finney, Young preparaba, con frecuencia, instrumentos, apósitos, y equipos de anestesia en grandes cestos, y los dos viajaban en tranvía y a pie a los hogares de sus pacientes, donde se realizaba la cirugía en la cocina o mesa del comedor con Young administrando la anestesia, práctica habitual en un «aprendiz» de cirugía. La bacteriología era un campo nuevo y muy emocionante, aunque la mayoría de los remedios para las enfermedades infecciosas estaban todavía escondidos en el futuro. Young estaba también muy interesado en este campo, y no es de extrañar que su primer artículo, publicado un año después de que comenzara a trabajar en Hopkins, fuera sobre la infección de ántrax. Este fue seguido de varios artículos sobre las infecciones gonocócicas y el tratamiento con diversos agentes. Un año más tarde, en 1896, fue trasladado a un pabellón dedicado a los casos urológicos y comenzó a estudiar la disfunción vesical, demostrando más tarde que la vejiga normal, incluso bajo mayor presión no permite el reflujo. James Brown, que había estado a cargo del pabellón de urología en Hopkins, había muerto repentinamente, y el departamento no tenía ningún supervisor inmediato.

Un día, en octubre de 1897, Young iba corriendo por un pasillo del hospital y, literalmente, chocó con el Dr. Halsted al doblar una esquina, casi derribándole. Aunque Young se deshizo en disculpas Halsted, dijo, «No se disculpe, Young, le estaba buscando para decirle que queremos que se haga cargo del departamento de cirugía urogenital. Young le dijo que no sabía nada acerca de cirugía urogenital, con lo cual Halsted respondió que él y Welch (el famoso patólogo) lo sabían, pero creían que podía aprender. Sucedió entonces que Young desarrolló ictericia poco después y fue a recuperarse en la finca de un amigo en Maryland. Al llevarse con él una serie de libros sobre cirugía urogenital, Young se familiarizó con su futura profesión leyendo y releyendo estos libros durante las dos semanas siguientes. El 29 de noviembre de 1897, justo cuando cumplió 27 años, Hugh Young se hizo cargo del dispensario de enfermedades genitourinarias de las Instituciones Johns Hopkins.

El resto es historia: Young desarrolló la prostatectomía radical, diseñó numerosos instrumentos quirúrgicos para los urólogos, se convirtió en uno de los primeros miembros y, finalmente, en presidente de la Asociación Americana de Urología (AUA), fundó el Journal of Urology (Figura 3), el Instituto Urológico Brady combinando la atención al paciente, con la educación del personal de la casa y la investigación en un edificio (Figura 4). La formación de los residentes de hoy en día se basa en el plan detallado de Young.

 

 

 

Recuperado y adaptado de http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0004-06142010000200003

¿Es una flor o un mono?

¿Es una flor o un mono?

Una de las tantas curiosidades de la naturaleza. El nombre científico de esta orquídea es Drácula simia, pero se le conoce popularmente como orquídea cara de mono, por el parecido de sus flores a la cara de un simio. Proviene de la selva ecuatoriana y los bosques peruanos a una altura de 1000 a 2000 metros, por lo que muchas personas no tiene acceso a ella.
El nombre de Drácula proviene de la extraña característica de los dos espolones largos de los sépalos, que recuerdan los colmillos de un cierto número de habitantes de Transilvania en el cine y la ficción.
La orquídea fue nombrada en el 1978 por el botánico Luer, pero está en una familia que contiene más de 120 especies que en su mayoría se encuentran en el Ecuador. Arriba en las montañas las orquídeas mono pueden florecer en cualquier momento, no es específico de la estación. El aroma se asemeja al de una naranja madura.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

http://www.cubadebate.cu/noticias/2012/06/12/una-extrana-orquidea-con-cara-de-mono-y-olor-a-naranja-fotos/#.XapDRugzaUk

El pez tropical

El pez tropical

Nada en el mar
un pez tropical
que vive en un bonito
arrecife de coral.

Es de todos los colores
verdes, rojos, amarillos,
y según cambia de humor
un color tiene más brillo.

Cuando está muy enfadado
se empieza a poner morado,
pero si está muy nervioso
el que más brilla es el rojo

Si se siente avergonzado
es color anaranjado.
Si se empieza a enamorar,
el azul le brilla más.

Si el pez está muy contento
brilla amarillo al momento,
Y si está desanimado,
su color es plateado.

Si se siente interesante,
todos brillan al instante,
pero si le dan un susto,
blanco queda del disgusto.

Recuperado y adaptado de: https://cuentosentretenidos-marissa.blogspot.com/search?q=el+pez+tropical

Papé, La bolsa de papel

Papé, La bolsa de papel

Papé sabía que en todo el mundo había millones de bolsas de plástico que tras su uso, eran abandonadas por las personas y terminaban flotando en mares y océanos, contaminando sus aguas y causando daños a los seres vivos que vivían cerca.
Así que Papé, no quería que las cosas siguieran igual, por lo que ideó un plan para poner fin al abandono de las bolsas de plástico. Un día fue a visitar un gran supermercado en el que siempre había bolsas de plástico, y fue a hablar con el encargado.
«Hola señor encargado, mi nombre es Papé, como puede ver soy una bolsa de papel, y quería proponerle un plan para evitar la utilización de las bolsas de plástico en las compras«, le dijo Papé.
«¿Qué dice, se ha vuelto loco? ¿dónde llevará la gente entonces la compra?«, le respondió asombrado el encargado del supermercado.
«Pues muy fácil, mi plan consiste en sustituir las actuales bolsas de plásticos, por bolsas como yo, de papel, pues no somos contaminantes. Además, también le propongo otra cosa, y es reutilizar las bolsas tanto de plástico como las de papel«, le dijo Papé con voz entusiasmada.
«Pues no es mala idea, pero ¿por qué es mejor utilizar bolsas de papel y reutilizarlas?«, preguntó el encargado interesado por lo que estaba escuchando.
«En primer lugar, reducimos el número de bolsas de plástico, que son contaminantes, y en segundo lugar ahorramos dinero, pues reutilizamos las bolsas para futuras compras», le explicó Papé.
El encargado del gran supermercado comprendió entonces, que se estaban desperdiciando recursos, y que se podía evitar. Así que, a la semana siguiente de la visita de Papé al supermercado, sólo se daban bolsas de papel y bolsas de plástico para reutilizar.
Papé fue por todo el mundo, supermercado a supermercado, llevando su mensaje para cambiar la costumbre de utilizar sólo bolsas de plástico y no reutilizarlas, fomentando el reciclaje y el cuidado del planeta.

FIN

Recuperado de: http://www.cuentosinfantilescortos.net/cuento-pape-la-bolsa-de-papel/

El oso y las abejas

El oso y las abejas

Cierto día de verano, un oso salió en busca de miel puesto que tenía mucha hambre.

Se encontró con un enjambre y dijo:

– ¡Hola! ¿Me dais un poco de esa rica miel?

– ¡Nooo!, es nuestra, que la llevamos trabajando todo el año.

El oso, enfadado, cogió un palo y empezó a darle golpes hasta que el enjambre cayó. Las abejas, rabiosas, salieron y empezaron a picotearle.

El oso se puso a correr en busca de un río y al llegar se salvo sumergiéndose en el agua.

Fin

Moraleja:  Es más sabio superar una ofensa o lesión en silencio.

 Recuperado y adaptado de: https://www.encuentos.com/fabulas/el-oso-y-las-abejas/