La carta / Lectura: La botella rebelde

La botella rebelde

Autor: Silvia García
Edades: A partir de 4 años
Valores: respeto por el medio ambiente, aprendizaje

Cuando ese día Lupe bajó a tirar la basura no tenía ni idea de la gran aventura que estaba a punto de vivir. En su casa las tareas domésticas estaban repartidas y las suyas eran bajar la basura cada noche y dar de comer a los peces. Lo que pasa es que Lupe siempre bajaba con prisa a la calle y no se detenía a tirar cada cosa en su contenedor correspondiente.
En casa eran muy cuidadosos y separaban cada residuo de forma adecuada. Los plásticos por un lado, el papel y cartón por otro y el vidrio en una bolsa aparte. A pesar de esta exquisita organización, cuando Lupe bajaba a la calle lo echaba todo al mismo contenedor. Unas veces era el de la basura orgánica, otras el amarillo y a veces incluso al azul iban a parar los vasos de yogur. Lupe era muy despreocupada y no prestaba la más mínima atención al tema del reciclaje. Hasta que un día todo cambió.
Ese día ya por la noche, cuando se disponía a arrojar unas botellas de refresco al contenedor amarillo, una de ellas de rebeló. Se rebeló porque, en cuando la niña la depositó dentro del cubo, la botella misteriosamente saltó fuera. Lupe, extrañada, la volvió a echar dentro. Y así durante 10 minutos.
Lupe arrojaba la botella al contenedor y automáticamente estar saltaba hacia fuera. Cuando la niña tiró la toalla y se dispuso a volver a casa dejando la botella tirada en mitad de la calle, escuchó una vocecilla chillona e insistente. Al principio no tenía ni idea de su procedencia, pero después se dio cuenta de que era la misma botella la que pronunciaba esas palabras:
-Mi sitio es el contenedor verdad, ¿es que no aprendes nada en el colegio?- dijo la botella.
-Tengo prisa, no puedo pararme a hablar contigo, respondió Lupe distante.
La botellita parlante no se dio por vencida y le explicó la situación.
-La botella rebelde Cuando somos adultas y acabamos en el contenedor verde de reciclaje, las botellas de cristal somos transformadas y disfrutamos de una segunda vida. Si me dejas donde no corresponde, nunca voy a poder cumplir mi misión. ¡El vidrio del que estoy hecha tiene que ser reutilizado!- gritó indignada.
Lupe vio que la botella estaba tan enfadada que no tuvo más remedio que escuchar sus palabras y ponerlas en práctica. Lo mismo hizo con los envases de plástico y con el papel. Entendió por fin que el reciclaje es una tarea común a toda la ciudadanía y que es el futuro del planeta lo que está en juego con esos pequeños gestos que todos podemos hacer en nuestro día a día.

Adaptado de: http://www.cuentoscortos.com/cuentos-originales/la-botella-rebelde

La descripción de un animal / Lectura: Dora la oruga buscadora

La descripción de un animal / Lectura: Dora la oruga buscadora

Un cuento para empezar Dora la oruga buscadora Un cuento de Celso Román Esta es la historia de una oruga viajera que venía de muy lejos, recorriendo el follaje. Medía y probaba todas las hojas, enormes, pequeñas, alargadas, redondeadas, acorazonadas y todas las frutas: dulces ácidas, pequeñas, grandes, desde la diminuta cereza hasta la gigantesca papaya. Buscaba un árbol que, según la leyenda, era mágico. En la aldea de las orugas decían que quien probara sus hojas y sus frutos, podría satisfacer todos los deseos, incluidas cosas tan locas como poder volar para visitar todas las flores y escapar del pico de los pájaros.
Un día, al amanecer, lo encontró: estaba en medio del bosque, majestuoso y brillando con el rocío como si estuviera decorado con diamantes, que refulgían con los primeros rayos del sol. Lo encontré! Lo encontré! Es mío! Sólo mío! Decía y comía sus deliciosas hojas, y sus dulces frutos. Comía y comía más y más hojas tiernas, tan sabrosas y apetitosas Comió y comió tantos frutos y retoños, que muy pronto se sintió enferma. Su vientre había crecido al doble del tamaño normal, y a través de la piel brillaban los colores mágicos del árbol. Y lo peor de todo era que pedía deseo tras deseo, pero ninguno se cumplía.
Así, acongojada y presa de malestar, la encontró el tío Morrocoy, la sabia tortuga que recorre la selva ayudando a los demás. Compadecido, le dio una tisana de yerbabuena y le pidió que reflexionara sobre esa ambición que la había movido a querer devorar ella sola el árbol mágico. No sería mejor compartirlo? Piensa en eso, mi querida Dora, le dijo el tío.

Esa noche Dora, la oruga buscadora comprendió que ella sola no podría comerse todo el árbol, y decidió volver a su aldea y buscar a todas sus hermanas para que también ellas disfrutaran de aquella prodigiosa planta. Llegaron montadas en el caparazón del tío Morrocoy, y comieron lo suficiente para quedar satisfechas y echar una siesta envueltas en un capullo. Cuando despertaron, todas tenían alas, y podían volar. Eran Mariposas!
Desde el mismo instante en que descubrió la maravilla del vuelo, Dora decidió acompañar al tío Morrocoy en sus caminatas por el bosque, revoloteando con curiosidad alrededor del caparazón de la vieja tortuga. Sintiendo hambre, la mariposa se acercó a las coloridas florecitas de una planta Venturosa, y allí se encontró dos abejas libando el néctar. – Qué rico es alimentarse! Dijo una de ellas. – Dirás qué rico es nutrirse! Respondió la otra. A Dora le quedó la inquietud de lo que oyó, y por eso voló hasta donde su amigo. – Tío Morrocoy, dime La alimentación y la nutrición son la misma cosa? – Interesante pregunta, amiga mía. Podríamos decir que esas dos acciones son muy parecidas, casi como tus dos alas, que te sostienen en el aire para que puedas volar, viajar y disfrutar la vida. Bueno, eso es lo que yo creo, pero vamos a buscar a mi amiga Naty Nutry, la nutricionista.

Emprendieron camino hacia la casa de Naty, sin saber que un sombrío personaje, Malak-om, iba espiándolos desde la penumbra del bosque. Era un ser delgado fantasmagórico, desaseado, y que odiaba a quienes tenían estilos de vida saludables, es decir, detestaba que las personas que amaban tanto la vida que no ponían en riesgo su salud, expresaban su cariño, hacían deporte, y se alimentaban adecuadamente. Era un antiguo enemigo del tío Morrocoy, pues mientras la tortuga amaba la armonía de la vida y cuidaba el bosque, las plantas, la gente, los animales y el agua, Malak-om se empeñaba en engañar con los placeres que hipnotizaban los sentidos transformándose en cosas tan extrañas como la carpa de fritos, la fuente de las bebidas de colores o el dispensador de delicias en llamativos envoltorios, que invitaban a comer y beber sin medida, pues la gente ignoraba las consecuencias de esos excesos. Ya en casa de Naty Nutry, la nutricionista, escucharon su explicación, y entendieron las diferencias: – Ya entiendo! dijo Dora- la alimentación es buscar las cosas que nos gustan, prepararlas y servirlas en el plato para el desayuno, el almuerzo o la cena, mientras que la nutrición es lo que sucede después de comerlas… – Así es, respondió el tío Morrocoy, por eso alimento es todo lo que comemos para poder crecer, jugar, correr, estudiar, trabajar hacer deporte, tener un cuerpo sano y mantenernos con energía. – Claro, exclamó Naty la nutricionista, más adelante vamos a viajar en un maravilloso tren, donde están los diferentes grupos de alimentos, que a lo largo de este viaje aprenderemos a conocer y a consumir para que nuestro cuerpo reciba los nutrientes que necesita. – Y qué son los nutrientes, Dora? Preguntó Morrocoy. – Son las proteínas, las grasas, los carbohidratos, las vitaminas y los minerales, sustancias que se encuentran en los alimentos, y que al ser procesadas por el organismo, son utilizadas para su funcionamiento.
Por ejemplo, las grasas y los carbohidratos nos suministran energía. – Ay, qué pena doctora, yo no entiendo dijo Dora ruborizándose. – No te preocupes, que yo los voy a acompañar a lo largo del viaje por esta cartilla, y con los maestros vamos a conocer el universo maravilloso de la alimentación. Por el momento quiero que vean este cuadro donde aparecen los nutrientes que hemos mencionado: Qué bueno saber todo esto tío! Pero dime Naty, cómo hacer para que la gente sepa qué es lo que se debe comer para lograr una buena nutrición? – Ah, mi querida Dora, eso es algo que se debe enseñar en todos los colegios! Por eso quiero invitar a los maestros y las maestras a viajar en tren – En tren? – Claro en el tren del alimento, que viaja por todo el país enseñando hábitos alimentarios saludables desde la infancia! Dijo Naty emocionada. – Qué bueno, Doctora! Yo también he viajado en ese tren del alimento y sé que enseña a las familias y las comunidades a lograr esos buenos hábitos, exclamó la tortuga. Y así fue como Dora, la mariposa voladora, Naty la nutricionista, y el tío Morrocoy emprendieron viaje hacia la estación.

Recuperado y adaptado de: https://docplayer.es/69371690-Un-cuento-para-empezar-dora-la-oruga-buscadora-un-cuento-de-celso-roman.html

La descripción de personas / Lectura: Las tres Marías

La descripción de personas / Lectura: Las tres Marías

Sentada en el corredor de la casa,Carmen Palacios observa a sus tres hijas jugar con las muñecas…
La mayor de cuatro años es María Luisa siempre callada y muy ordenada, la segunda es María Victoria, extrovertida y con una sonrisa a flor de labios y por último esta María Magdalena pensativa y calculadora: la más inteligente de todas.
Aquellas niñas eran la alegría de la casa tal y como lo expresaba con orgullo Luis Aristimuño, el padre de las menores y quien al regresar del trabajo acostumbraba pararse en la puerta y a plena voz preguntaba:
-¿Dónde esta María…..?. Y ellas corrían a su encuentro ya que siempre les traía regalos en sus bolsillos.
Los amiguitos del colegio las llamaban cariñosamente las tres Marías, ya que siempre se les veía juntas en todas partes.
Estas inseparables hermanas acordaron un día hacer un pacto o juramento el cual cumplirían cuando fueran grandes y se casaran, les pondrían el nombre de María a sus hijas para mantener la tradición.
Con el transcurrir de los años la primera de las hermanas que se caso fue María Luisa y al tener a su hija le puso por nombre María Esperanza.
Paso el tiempo y se caso María Victoria y como al año siguiente tuvo una hija y le puso por nombre María Consuelo.
Continuaron pasando los años y al fin se caso María Magdalena, pero sucedió un problema ya que su primer hijo le nació varón y no podía ponerle por nombre María para continuar la tradición, por lo que decidió esperar, al siguiente año nació su otro hijo, el cual resulto ser otro varón.
María Magdalena lloraba desesperada al punto que decidió llamar a su segundo hijo José María, al enterarse su anciana madre Carmen Palacios le reprocho su actitud diciéndole las siguientes palabras:
-¡Consuélate hija, mira que tienes la esperanza de que uno de tus hijos te dé una nieta y puedes si ellos aceptan, ponerle el nombre de María!.
La pobre María Magdalena vivió hasta los noventa años de edad y casi al final de su vida, a uno de sus hijos le nació una preciosa niña, a la cual decidieron ponerle por nombre María Magdalena, para complacer a la anciana madre y abuela.
FIN

Adaptado de: https://www.conmishijos.com/ocio-en-casa/cuentos/cuentos-infantiles/cuento-las-tres-marias.html

 

La obra maestra

La obra maestra

(Álvaro Yunque)

El mono cogió un tronco de árbol, lo subió hasta el más alto pico de una sierra, lo dejó allí, y, cuando bajó
al llano, explicó a los demás animales:
—¿Ven aquello que está allá? ¡Es una estatua, una obra maestra! La hice yo.
Y los animales, mirando aquello que veían allá en lo alto, sin distinguir bien qué fuere, comenzaron a
repetir que aquello era una obra maestra. Y todos admiraron al mono como a un gran artista. Todos
menos el cóndor, porque él era el único que podía volar hasta el pico de la sierra y ver que aquello solo
era un viejo tronco de árbol. Dijo a muchos animales lo que había visto, pero ninguno creyó
al cóndor, porque es natural que el ser que camina no le crea al que vuela.

Recuperado de: https://ciudadseva.com/texto/la-obra-maestra/