El tabaco
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¿Cómo hacen las aves marinas migratorias para volar grandes distancias y llegar a un determinado lugar?
Un grupo de investigadores propone una explicación, publicada por la revista Novedades Científicas: las aves marinas migratorias pueden volar días y noches sobre los océanos sin perderse gracias a que su olfato las orienta.
Mientras que los seres humanos podemos perdernos en dos segundos y a dos pasos de casa, las aves marinas migratorias vuelan sobre los océanos para alcanzar su lugar favorito de alimentación y regresar al nido sin perderse.
Estudios anteriores ya habían señalado la capacidad de estas aves para localizar sus colonias de reproducción, situadas en pequeñas islas perdidas en la inmensidad del mar, gracias a los olores transportados por el viento.
Diversos investigadores dieron un paso más en la solución de este enigma que apasiona a los científicos desde hace décadas: las aves marinas migratorias, como los albatros, petreles y frailecillos, utilizan una amplia gama de olores para orientarse sin referentes visuales. Esto fue posible gracias a que los científicos analizaron los vuelos de 210 aves pertenecientes a tres especies de frailecillos mediante el uso de GPS (sistema que ofrece datos sobre la ubicación en distintas partes del planeta) durante el periodo de incubación y cría de sus pichones.
Los investigadores plantean que las aves marinas se guían por el olfato. Esto les permite viajar sobre los océanos. Los olores transportados por el viento son la información que las aves usan para construir un mapa de olores. Año tras año, durante su migración a nuevas tierras para alimentarse y reproducirse, las aves marinas migratorias repiten su recorrido.
Pero ¿qué las orienta? Por un lado, las guía el sulfuro de dimetilo, una sustancia que proviene fundamentalmente del plancton. Por otro lado, se orientan por el olor característico de un lugar. Las aves pueden memorizar esos olores, lo que les permite orientarse durante sus largos vuelos y recordar una ruta a partir de ciertos aromas. Los olores característicos de cada lugar son la brújula de las aves en sus travesías, que pueden sobrepasar los 7000 kilómetros.
La hidratación es el proceso por el cual el cuerpo restablece la cantidad necesaria de agua para su adecuado y sano funcionamiento. Pero ¿realmente nos preocupamos por estar hidratados?
A continuación, se presentan algunas recomendaciones a tomar en cuenta para una adecuada hidratación:
1. Las personas que transpiran mucho por efecto del calor deben reponer líquidos con frecuencia.
2. Los deportistas no deben olvidar que es muy importante realizar sus actividades bien hidratados. Deben tomar conciencia de que antes, durante y después del ejercicio el cuerpo necesita hidratarse. Además, la hidratación ayuda a un mejor desempeño físico y a la eliminación de toxinas (sustancias tóxicas producidas de manera natural por el organismo).
3. No se debe esperar a decir “tengo sed”, porque eso ya es un signo de deshidratación leve.
4. Si hay alguna persona de la casa, y especialmente si es un niño o niña menor de 5 años, con diarrea aguda, la reposición de los líquidos luego de ir al baño es vital para evitar la deshidratación. En el caso de los pequeños, puede ser muy seria e, incluso, causar la muerte.
5. Si se tiene sed y se puede elegir entre agua pura o algún refresco, es recomendable elegir la primera. El refresco, por su contenido de azúcar, no calma la sed y además origina que consumas más azúcar de la necesaria para el cuerpo.
6. Para las personas que toman vitaminas B y C, la hidratación es fundamental, pues el agua ayuda a que estas vitaminas se diluyan y sean absorbidas por el organismo.
7. La cantidad necesaria de agua está determinada por la cantidad de calorías consumidas en la alimentación diaria. Por cada caloría, se recomienda tomar 1 ml de agua. Si la dieta promedio de una persona es de 2000 calorías, su consumo de agua deberá ser de 2000 ml de agua, es decir, de 2 litros.
¿Por qué duermen tanto los adolescentes? ¿Qué ocasiona su predisposición a entregarse por largas horas al sueño?
Quienes tienen un hijo adolescente en casa se habrán percatado de las varias horas que estos duermen sin ningún tipo de remordimiento. Para los padres que crean que esta conducta es una señal de flojera, la ciencia tiene una respuesta que los aliviará.
Hasta ahora, el papel que el sueño desempeña en el desarrollo no se conocía como tampoco los mecanismos que lo mantienen. Se creía que la hormona dopamina solo intervenía en la percepción del placer, el deseo y la motivación. Sin embargo, se ha descubierto que también interviene en la regulación del sueño. En condiciones normales, la dopamina contribuye a que se libere la hormona melatonina, que regula el sueño durante la noche. Durante la adolescencia, la producción de dopamina disminuye, lo que ocasiona que la melatonina sea liberada más tarde. Esta demora produce que el adolescente alcance el sueño alrededor de las 11 de la noche.
Esto se manifiesta en su demora para conseguir el sueño y sus ganas de dormir más por las mañanas. No es la pereza, sino el reloj biológico lo que mantiene a los adolescentes en la cama por las mañanas. El sueño durante la adolescencia es importante. Al respecto, un estudio de la Universidad de Pensilvania (Estados Unidos) señala que el tiempo óptimo del sueño adolescente debe ser aproximadamente de 9 horas.
Los adolescentes que cumplen este tiempo de descanso han demostrado tener un mejor rendimiento académico y deportivo. La falta de sueño durante los períodos críticos del desarrollo puede tener consecuencias. Provoca que los adolescentes (o personas de cualquier edad) sean más temperamentales y gruñones.
Puede repercutir en cuadros de obesidad y en un mayor riesgo de depresión. Además, la falta de sueño reduce la capacidad de estar alertas ante el peligro. No se queje si sus adolescentes son dormilones, ya que el sueño es crucial para su desarrollo.
Annie Cohen nació en Letonia en 1870 y creció en Estados Unidos. Annie ha pasado a la historia (y luego ha sido olvidada) por ser la primera mujer en dar la vuelta al mundo en bicicleta. Ella era una mujer menuda de 1,60 metros y 45 kilos. Se dedicaba a conseguir publicidad para periódicos de Boston y su marido era vendedor ambulante. Sobrevivían como podían. Todo cambió cuando dos hombres ricos apostaron 20 000 dólares a que una mujer no podía dar la vuelta al mundo en bicicleta. Una década antes, el inglés Thomas Stevens había tardado treinta y dos meses en recorrer casi 22 000 kilómetros por América, Europa y Asia con una bicicleta de rueda alta y, sin pretenderlo, había inspirado la apuesta. Annie aceptó el reto y sus condiciones: tenía que hacerlo en quince meses, debía demostrar su recorrido con la firma de embajadores, no tendría dinero al salir de Boston, y no podría aceptar propinas y debería recaudar 5000 dólares, además de hacerse cargo de sus gastos durante el recorrido. El premio era 10 000 dólares, pero lo más importante del reto era demostrarse a sí misma y a los demás que una mujer podía hacerlo. Y eso hizo. El 25 de junio de 1894, ante su familia y otras quinientas personas, Annie se subió a una bicicleta frente al edificio de gobierno de Massachusetts, en Boston, y comenzó su recorrido. Desde esa ciudad partió hacia Chicago, y ahí estuvo a punto de quedarse. Su situación no era favorable: había gastado cuatro meses y todas sus fuerzas con una bicicleta Columbia de 20 kilos y ropa poco adecuada para la aventura. Casi había decidido no continuar cuando consiguió una bicicleta Sterling, mucho más ligera, y pantalones deportivos. Entonces, decidió seguir con el viaje. Pedaleó hasta Nueva York y, de ahí, embarcó a Europa. Recorrió Francia de Le Havre a Marsella, donde la recibió una multitud. Viajó a Oriente Medio y pedaleó por Egipto, Jerusalén y Yemen. Volvió a embarcarse y llegó a Colombo (Sri Lanka), y desde ahí recorrió Singapur, Saigón, Hong Kong y China. En este último lugar la sorprendió la primera guerra chino-japonesa. Sorteó las balas, llegó a Japón y desde el puerto de Yokohama se embarcó hacia San Francisco. Aún le faltaba recorrer Estados Unidos de un extremo a otro. Annie logró hacerlo a tiempo, se ganó los 10 000 dólares y una fama que le duró demasiado poco para la proeza que había completado. Luego de su triunfo, se mudó a Nueva York con su familia y comenzó a trabajar en el diario “New York World” con el sobrenombre de “The New Woman”, la nueva mujer. Efectivamente, lo fue.
Los peruanos somos afortunados, pues nuestro país cuenta con una inmensa variedad de alimentos sumamente nutritivos, que muchas veces no conocemos o no consumimos.
Uno de estos alimentos está cobrando mucha popularidad por sus numerosas propiedades para la salud. Se trata del sacha inchi, también conocido como “el maní incaico”, una semilla oriunda de la selva amazónica, que ha sido cultivada durante cientos de años por nuestros ancestros.
Esta semilla se caracteriza por ser rica en nutrientes; contiene proteínas, vitamina E y minerales; pero lo que más destaca en su composición nutricional es su alto contenido de ácidos grasos esenciales, como el omega 3, el omega 6 y el omega 9.
Los ácidos grasos antes mencionados son necesarios para el buen funcionamiento del organismo. Por ejemplo, son muy importantes para proteger al corazón, pues su consumo disminuye las grasas nocivas en la sangre y, por lo tanto, el riesgo de sufrir enfermedades cardíacas, como los infartos al corazón.
Además, el omega 3 es indispensable para el desarrollo y funcionamiento del sistema nervioso. Durante el embarazo, este ácido graso también resulta vital para la formación y desarrollo del bebé. Asimismo, en los adultos ayuda a prevenir la artritis y protege las articulaciones.
El sacha inchi, ya sea como semilla o en aceite, ha tenido éxito en los mercados locales e internacionales, pues además se ha demostrado que su consumo refuerza el sistema inmunológico (sistema responsable de defender al organismo de infecciones y enfermedades).
Por lo tanto, el consumo habitual de semillas como el sacha inchi, junto con la práctica de hábitos saludables (tener una alimentación balanceada, practicar actividad física de forma regular, etc.), es una valiosa herramienta para cuidar nuestra salud.
Un texto literario es una obra artística, original y subjetiva, que hace uso de recursos retóricos, posee una función poética y carece de una finalidad práctica. Este tipo de texto no tiene una audiencia definida y es de carácter connotativo, ambiguo y polisémico, por lo que su interpretación tiende a ser abierta.
Un texto no literario es aquel texto que posee una función referencial, tiene una finalidad específica, se dirige a un público determinado y es de carácter objetivo. Este tipo de texto evita la ambigüedad y el uso de recursos retóricos, conectando a la audiencia con una realidad externa al texto en sí.
| Texto literario | Texto no literario | |
|---|---|---|
| Definición | Es una obra artística y original que posee una función poética o estética, con carácter polisémico y que carece de finalidad práctica. | Es un texto que tiene una función referencial y hace uso de un lenguaje denotativo, con el fin de informar sobre un asunto, de persuadir o dirigir la conducta de una audiencia específica. |
| Función de lenguaje | Poética o estética. | Referencial. |
| Características |
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| Ejemplos | Odas, cuentos, villancicos, obras de teatro, novelas, canciones, fábulas, entremeses y autos sacramentales, entre otros. | Conferencias, notas periodísticas, manuales e instructivos, documentos legales, disertaciones, artículos académicos, textos filosóficos, artículos de opinión y mensajes publicitarios, entre otros. |
Un texto literario es aquella obra original, generalmente escrita, que hace uso de elementos retóricos que provocan en el lector una reacción, posee una función poética o estética y carece de finalidad práctica.
Tiene un carácter ambiguo y es polisémico (posee más de un significado), por lo que puede ser interpretado de muchas formas. Se vale de recursos retóricos para expresar la subjetividad del autor y obtener la participación del lector. Es autorreferencial, lo que significa que es una obra completa en sí misma.
Este tipo de texto se caracteriza por ser una creación original. Aun si está inspirado en hechos o personas reales, o describe una realidad física y verificable, cada obra pretende ser una creación única.
En el caso del narrador de la historia, este es la voz que cuenta los acontecimientos. En la mayoría de casos se encuentra separado del autor, aun si puede representar su punto de vista.
El lenguaje que utiliza es primordialmente connotativo (la palabras tienen un significado personal, tanto para el autor como para el lector), normalmente cargado de emoción y subjetividad.
Además, no se limita al tiempo y espacio particular de su creación. Como obra artística, el texto literario tiene la capacidad de ser longevo y leído por una gran variedad de públicos de muchos lugares y épocas.
Su principal función es poética o estética, por lo que se utilizan figuras retóricas para provocar en el receptor algún sentimiento o reacción. Es decir, el texto literario no posee una función referencial, como es el caso con el texto no literario.
El mundo creado dentro del texto es un todo en sí mismo. De esta forma, este tipo de texto no está subordinado a una función informativa, aun si comunica algo sobre la realidad exterior (como en las novelas realistas o naturalistas cargadas de detalles y altamente descriptivas).
La relación entre el autor y el lector es diferida. El lector no es capaz de responder al autor directamente. Por ejemplo, durante el proceso de creación del texto, el autor se encuentra distanciado de la audiencia. No es posible dar respuesta al mensaje que se transmite a través del texto sin modificarlo (lo que crearía una nueva obra).
El lector no está definido, no es una persona concreta. El texto se encuentra abierto para ser leído por una audiencia que puede ir más allá de aquella a la que el autor originalmente se pretendía dirigir. Esto implica que su audiencia no sea fácilmente cuantificable ni identificable.
Sin embargo, el lector participa de un acto comunicativo, aceptando la subjetividad del texto y la carencia de referencialidad del mismo.
El texto literario es una ficción, por lo que no pretende ser una representación real de los hechos. Sin embargo, diferentes tipos de textos pueden ser interpretados como textos literarios, aun si no fueron escritos con esa intención.
En todo caso, tanto autor como lector (generalmente) son conscientes de la naturaleza ficticia del texto literario, que tiene la intención de ser un mundo completo en sí mismo. Es decir, lo que el texto ofrece no es más que una creación subjetiva del autor, no es un recuento de hechos del mundo real.
El texto literario no posee una finalidad específica. Puede existir una intención detrás de la producción del texto, por ejemplo, moral o educativa, pero no es una de sus características definitorias.
Los textos literarios pueden clasificarse según la forma que tomen, la función que el autor desea que tengan, el contenido simbólico y semántico, entre otras particularidades que los diferencian entre sí. Generalmente se consideran tres grandes géneros literarios: el lírico, el narrativo y el dramático. Estos textos tienen primordialmente una función estética o poética, sin embargo, hacen uso de otras funciones, por la forma y contenido que presentan.
| Lírico | Épico o narrativo | Dramático | |
|---|---|---|---|
| Autor | Generalmente muestra la subjetividad del autor, expresando un alto nivel de emotividad. | El autor presenta a un narrador que se encarga de contar la historia. | Los personajes de la obra son quienes hablan y realizan las acciones de la historia. |
| Función principal | Expresiva. | Referencial. | Apelativa o conativa. |
| Subgéneros | Poesía, oda, elegía, epístola, égloga, epigrama, villancico, canción y otros. | Cuento, novela, epopeya, fábula y otros. | Tragedia, comedia, drama, tragicomedia, melodrama, entremés, auto sacramental, y otros. |
Un texto no literario es aquel que tiene una función referencial o informativa, una finalidad específica, posee un carácter objetivo y hace uso de un lenguaje denotativo.
Este tipo de textos no hace uso de recursos retóricos, los cuales son utilizados en los textos literarios para expresar la subjetividad del autor. Está al servicio de una finalidad determinada y pensado para públicos específicos. La información que comunican es externa al texto en sí.
Es referencial, por lo que en esta clase de texto el mensaje se refiere a algo externo. El emisor intenta cumplir un fin con su producción, mientras que el receptor desea obtener información o conocimiento sobre algo específico.
De la misma forma, la transmisión del mensaje es uno de sus objetivos más importantes. Lo que comunica puede ser un hecho, un proceso, normas, descripción de un objeto o persona, etc. Por ejemplo, un manual de mecánica automotriz se refiere al proceso de reparar automóviles.
Esto implica que el texto no literario debe ser objetivo, por lo que se espera que no sea ambiguo y que carezca de la densidad polisémica del texto literario. Es decir, es un texto denotativo (lo escrito se refiere a la realidad),lo que se encuentra escrito en este, generalmente, no deja espacio a la libre interpretación.
Sin embargo, quien produce un texto no literario puede utilizar elementos propios de los textos literarios para comunicar un mensaje o transmitir información. Por ejemplo, al describir o narrar un suceso noticioso en un periódico se pueden emplear recursos retóricos. En este caso, el lector puede encontrar cierto carácter literario que le lleva a sentir empatía o a reaccionar de forma adversa a aquello que se comunica.
Dependiendo del tipo de texto y el fin del mismo, la relación entre el emisor y receptor varía. La audiencia está definida desde el momento en el que va a ser producido.
En textos académicos o científicos, por ejemplo, quien produce el texto es una persona con algún nivel de especialización en un área de conocimiento. Del receptor o la audiencia de este tipo de texto, se espera que pueda ser capaz de comprender los tecnicismos del mismo, con el fin de reducir cualquier ambigüedad.
En otros casos, si es un texto expositivo, el autor puede tener como objetivo informar al receptor sobre algún tema o suceso. En el caso de los textos normativos, quien los emite pretende que la audiencia no solo se informe sobre un asunto particular, sino que actúe de una forma determinada.
Los textos no literarios poseen un fin particular. El fin puede variar según la información a la que se refieran y la naturaleza del texto. Puede tratarse de textos que tienen como fin transmitir conocimiento sobre un tema científico, educar, o comunicar normas y reglas, entre otros.
El fin también es dictado por el público al cual estos textos se dirigen. Si es un texto publicitario, generalmente, se delimita su audiencia ideal primero, y luego se elabora el texto. De la misma forma, si se trata de un texto académico, el contenido técnico de su vocabulario ya considera cuál es su público ideal.
Los textos no literarios pueden clasificarse según su finalidad. Estos pueden tener como objetivo divulgar información, explicar un asunto, comunicar resultados de una investigación o dar a conocer la forma de actuar de una persona. Aun cuando estos textos comparten la función del lenguaje referencial, es posible que tengan otras funciones de acuerdo a sus fines específicos.
| Expositivo o informativo | Normativo o instructivo | Académico o científico | Argumentativo | |
|---|---|---|---|---|
| Objetivo | Informar y facilitar comprensión de algún tema. | Informar y brindar indicaciones u órdenes sobre la forma de actuar de alguien en un contexto específico. | Comunicar o divulgar conocimiento sobre un asunto específico. | Expresar o comunicar un punto de vista u opinión con la intención de persuadir o convencer a alguien. |
| Función del lenguaje principal | Referencial. | Apelativa. | Referencial. | Apelativa. |
| Características |
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| Ejemplos | Conferencias, informes, noticias, ensayos, biografías, y otros. | Recetas de cocina, instructivos, manuales, documentos legislativos y legales, constitución política, y otros. | Disertaciones, tesis, artículos académicos, entradas enciclopédicas, monografías, ensayos científicos, y otros. | Discursos, textos filosóficos, ensayos, artículos de opinión, mensajes publicitarios, y otros. |
Recuperado de: https://www.diferenciador.com/texto-literario-y-texto-no-literario/
La descripción literaria o descripción subjetiva es un tipo de figura retórica o recurso literario que sirve para representar con palabras una imagen. Describir es hablar o especificar –de manera bella o artística– las características, principalmente de ideas y sentimientos pero también de seres, objetos, lugares o paisajes. Es como si se tratara de una reproducción intensa como una fotografía de algo específico para hacer parecer que esa imagen está ante nosotros.
Las figuras retóricas son elementos del lenguaje –de diversos tipos de lenguaje– conocidos también como recursos o tropos, que se usan en la literatura y la publicidad, entre otros para expresar pensamientos y sentimientos de manera más elaborada y bella para lograr lo artístico.
Existen varios tipos de figuras retóricas, a continuación veremos las más básicas:
De pensamiento. Este tipo de recurso retórico se basa en el significado de la palabra, oración o frase para darle mayor potencia a la manera en que se expresa un sentimiento o concepto.
De descripción. Este tipo de figura consiste en realizar una representación o descripción detalla y profunda de ideas o sentimientos del individuo para lograr hacerla muy real o vívida, pero también se refiere a la descripción de objetos, lugares y animales.
De significación. Son aquellas que usan las palabras con un sentido figurado para representar un concepto, objeto o pensamiento.
De dicción. Éstas se refieren a la modificación del sonido o la forma en que se conjuntan las palabras, es decir, se cambia o se juega con la sintaxis de las palabras dentro de las oraciones.
Características de la descripción literaria:
En la descripción literaria se unen diferentes tipos de descripción: la física, la mental o emocional, la de comportamiento y carácter, etcétera.
Permite imaginar aquello de lo que se está hablando. Cuando se describe, casi inmediatamente llega a la mente aquella cosa, persona o lugar que se va a representar por medio de las palabras. Es decir, tenemos una imagen mental de lo que vamos a hablar.
Se basa en la observación o conocimiento previo de lo descrito. Para que se pueda describir algo, es necesario haberlo visto en el mundo real o también, en el imaginario; es decir, haberlo visto y observado ya sea de manera concreta o metafórica.
Crea armonía entre lo descrito y la manera en que se describe. Se crea una armonía entre aquello que vamos a representar y las palabras que elegimos para hablar de ello. No todas las personas describimos igual un objeto. Por ejemplo, si se trata de describir una mesa alguien podría decir que es de color café con cuatro patas y cuadrada; otra persona podrá describirla como un objeto pesado, de mármol blanco con negro, con un cristal y un florero encima, etcétera.
Da importancia a los detalles. Se refiere a que en una descripción literaria, se logra la belleza de los detalles; por ejemplo, al hablar del color, tamaño, volumen, forma, etc., se pueden usar metáforas que acompañen cada pequeño dato de la descripción.
Se utiliza en poesía o en narrativa. Es decir, podemos encontrar descripciones tanto en poemas como en cuentos, leyendas, novelas, etcétera.
Tipos de descripción literaria:
Los recursos retóricos o literarios de descripción son los siguientes:
La etopeya. Ésta se refiere a la descripción del carácter de un ser, en cuanto a sus actitudes y aptitudes o habilidades.
La topografía. Se refiere a la descripción de un lugar indicando el orden espacial entre objetos y su extensión, aspecto y localización.
La prosopografía. Ésta consiste en la descripción física de los rasgos externos de las personas; es decir, su ropa, el perfil de su cara, la complexión de su cuerpo, etc. Puede ser una descripción de rasgos faciales o del cuerpo entero y, también, representa características de animales o cosas.
El retrato. Se refiere a la descripción de una persona o personaje, tanto de sus rasgos externos (físicos) como de los internos (psicológicos, cualidades espirituales, morales o de carácter). Entonces, se puede decir que el retrato vincula o mezcla, de cierta manera, a las figuras anteriores.
15 Ejemplos de descripción literaria:
“Imaginábase el pobre ya coronado por el valor de su brazo por lo menos del mperio de Trapisonda: y así con estos tan agradables pensamientos, llevado del estraño gusto que en ellos sentía, se dió priesa a poner en efecto lo que deseaba. Y lo primero que hizo, fue limpiar unas armas, que habían sido de sus bisabuelos, que, tomadas de orín y llenas de moho, luengos siglos había que estaban puestas y olvidadas en un rincón. Limpiólas y aderezólas lo mejor que pudo; pero vió que tenían una gran falta, y era que no tenía celada de encaje, sino morrión simple; mas a esto suplió su industria, porque de cartones hizo un modo de media celada, que encajada con el morrión, hacía una apariencia de celada entera (…)”.
“El nuevo, que se había quedado en el rincón, detrás de la puerta, de tal modo que apenas se le veía, era un chico de campo, de unos quince años, y más alto de estatura que cualquiera de nosotros. Llevaba el pelo cortado recto sobre la frente, como un chantre de pueblo, y parecía formal y muy azorado. Aunque no fuera ancho de hombros, su casaca de paño verde con botones negros debía de molestarle en las sisas y dejaba ver, por las vueltas de las bocamangas, unas muñecas rojas habituadas a ir descubiertas. Sus piernas, con medias azules, salían de un pantalón amarillento muy tensado por los tirantes. Calzaba unos recios zapatos mal lustrados y guarnecidos de clavos”.
En las aguas profundas que acunan las estrellas,
blanca y cándida, Ofelia flota como un gran lirio,
flota tan lentamente, recostada en sus velos…
cuando tocan a muerte en el bosque lejano.
Hace ya miles de años que la pálida Ofelia
pasa, fantasma blanco por el gran río negro;
más de mil años ya que su suave locura
murmura su tonada en el aire nocturno”.
Soy suave y triste si idolatro, puedo
bajar el cielo hasta mi mano cuando
el alma de otro al alma mía enredo.
Plumón alguno no hallarás más blando.
Muero sobre los ojos, si los siento
como pájaros vivos, un momento,
aletear bajo mis dedos blancos.
Sé la frase que encanta y que comprende
y sé callar cuando la luna asciende
enorme y roja sobre los barrancos.
“Buen mozo, petulante, de los que hacen resonar las espuelas, con unas patillas unidas al bigote, los dedos siempre cubiertos de sortijas y vestido de llamativos colores, tenía trazas de bravucón y la animación fácil de un viajante de comercio. Una vez casado, vivió dos o tres años de la fortuna de su mujer, cenando bien, levantándose tarde, fumando en grandes pipas de porcelana, no volviendo a casa por las noches hasta después del teatro y frecuentando los cafés”.
“Desgarrada la nube; el arco iris
brillando ya en el cielo,
y en un fanal de lluvia
y sol el campo envuelto.
Desperté”
“¡El limonar florido,
el cipresal del huerto,
el prado verde, el sol, el agua, el iris!
¡el agua en tus cabellos!…
Y todo en la memoria se perdía
como una pompa de jabón al viento”.
“Esta mujer extraordinaria servía a un amo que era su polo opuesto. Vivía enfrente de casa; era un señor silencioso y limpio; se acompañaba siempre de dos grandes perros; le gustaba plantar muchos árboles…Todos los días, a una hora fija, se sentaba en el jardín del casino, un poco triste, un poco cansado; luego tocaba un pequeño silbo”.
“Y era tan esbelto
fugitivo, el que mima a las mujeres.
Dulce y ardiente, cálido como tu pensamiento,
cubriendo con su sombra tu flanco juvenil
e inclinado como tus cejas”.
“Aquel hombre de perfil griego, de lunares color marrón tenues y discretos, miraba a su alrededor como un águila; intentaba con su mirada penetrante, lograr adivinar cada secreto en las mentes de los transeúntes. Ese hombre tenía el rostro triste, una mirada perdida de amores lejanos y una sonrisa ahogada por aquella carcajada que nunca pudo soltar”.
“Ésta es mi ciudad, esa que puedes ver. Tan llena de gente despierta y sonriente. Plena y lista para encontrarse con el calor del sol sofocante desde las 7 de la mañana. Es una ciudad viva que siempre se llena de gritos tempranos, de música que deshace el dolor con sonidos armónicos de llanto de bebés y llamadas de atención de padres a hijos traviesos que ríen sin freno”.
“El almohadón parece hecho de tela de seda. Sus plumas deben ser de ganso, pues su precio fue elevado. Sin embargo, la tremenda comodidad que brinda bien vale la pena. En ese almohadón antiguo caben dos o tres cabezas más o menos juntas –si se quiere pensar en una noche de tres–. Mi abuela lo compró en la subasta pasada de Alameda, y ella dijo que nunca había visto un almohadón semejante; uno que te invitara a nunca despertar”.
“Vaya niña más grosera que era ella. De esa pequeña y rosada boca procedían insultos a perros, personas y objetos por igual. Ella fruncía el entrecejo al referirse a los perros de raza pequeña, y al explicarle a sus padres cómo le gustaba la comida para el desayuno. No tenía paciencia para tratar a los adultos y ancianos. Con otros niños siempre fue dominante y vengativa”.
“La tía Lula era una mujer culta y decente, con grandes aspiraciones en la vida. Era una persona que prefería pasar un sábado en familia cerca de la chimenea, acompañados todos los miembros, de un buen vino, un chocolate o una sopa caliente. Ella privilegiaba la compañía y simpatía de los suyos a salir a encontrarse con algún desconocido en quien ella seguramente jamás confiaría.
“Lleno de verde, todo alrededor es de madera de roble. El jardín es grande y está repleto de la dicha de la infancia. Corren los cachorros y los niños inundando mi jardín de dicha y paz. Florecen en mi jardín, azucenas, amapolas, girasoles y rosas blancas”.
Recuperado de: https://www.ejemplosde.com/41-literatura/2057-descripcion_literaria.html
La descripción es poder observar un entorno o un determinado objeto y trasladar esa observación al papel. Es una capacidad propia del ser humano que se va desarrollando desde la infancia.
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1 Ejemplo de descripción literaria de paisajes
2 Texto descriptivo sobre un río
3 Texto descriptivo sobre la noche
En la edad escolar, es importante que el estudiante aprende a redactar descripciones, como una manera de practicar a identificar su propio entorno.
En este caso, sin embargo, trataremos la descripción más avanzada y es la que implica provocar en el lector una serie de sentimientos, de poder trasladarlo a las mismas sensaciones o pensamientos del redactor. Estamos hablando de la descripción literaria.
Ejemplo de descripción literaria de paisajes
Texto descriptivo sobre un río
El Paraná corre allí en el fondo de una inmensa hoya, cuyas paredes, altas de cien metros, encajonan fúnebremente el río. Desde las orillas bordeadas de negros bloques de basalto, asciende el bosque, negro también. Adelante, a los costados, atrás, la eterna muralla lúgubre, en cuyo fondo el río arremolinado se precipita en incesantes borbollones de agua fangosa. El paisaje es agresivo, y reina en él un silencio de muerte. Al atardecer, sin embargo, su belleza sombría y calma cobra una majestad única.
Horacio Quiroga. “A la deriva”
Texto descriptivo sobre la noche
La noche estaba serena y hermosa; la luna brillaba en toda su plenitud en lo más alto del cielo, y el viento suspiraba con un rumor dulcísimo entre las hojas de los árboles.
Gustavo A. B. El rayo de Luna
El sol moría tras los altos picachos de la mina. Sin transición de crepúsculo, como ocurre en las altas cordilleras, la noche venía encima. El primer fuego encendido chisporroteaba con los quiscos secos mezclados a las ramas de espino. De abajo, en medio del alto silencio de la montaña subía el tintineo de una tropa de mulas retardada en el camino
Joaquín Díaz Garcés
Recuperado de: https://ortografia.com.es/ejemplo-de-descripcion-literaria-de-paisajes/