La cantante calva
(Eugene Ionesco)
(Fragmento)
Otro momento en silencio. El reloj suena siete veces. Silencio. El reloj suena tres veces. Silencio. El reloj no suena ninguna vez. SR. SMITH.— (Siempre absorto en su diario) Mira, aquí dice que Bobby Watson ha muerto. SRA. SMITH.— ¡Oh, Dios mío! ¡Pobre! ¿Cuándo ha muerto? SR. SMITH.— ¿Por qué pones esa cara de asombro? Lo sabías muy bien. Murió hace dos años. Recuerda que asistimos a su entierro hace año y medio.
SRA. SMITH.— Claro está que lo recuerdo. Lo recordé enseguida, pero no comprendo por qué te has mostrado tan sorprendido al ver eso en el diario.
SR. SMITH.— Eso no estaba en el diario. Hace ya tres años que hablaron de su muerte. ¡Lo he recordado por asociación de ideas! SRA. SMITH.— ¡Qué lástima! Se conservaba tan bien. SR. SMITH.— Era el cadáver más lindo de Gran Bretaña. No representaba la edad que tenía. Pobre Bobby, llevaba cuatro años muerto y estaba todavía caliente. Era un verdadero cadáver viviente. ¡Y qué alegre era!
