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El cuy y la comadreja

Un día el cuy vio que la comadreja le quería atrapar. Ya no podía huir. La comadreja era más veloz que él, solo le quedaba inventar algo para escapar.
Saltó al hueco que había escarbado para sacar unas papas y siguió haciéndolo desesperadamente.
La comadreja le preguntó:
– ¿Estas cavando tu propia trampa?
– No me interrumpas. Estoy haciendo mi refugio contra la lluvia de fuego. ¡En unos minutos va a llover fuego! ¿Nadie te ha contado que el Sol dejó escapar  varias candelas? ¿Podrías cubrirme con tierra para que el fuego no me queme?-¿Y tú podrías hacerme el favor de darme tu refugio?
-Le rogó la comadreja.
-Está bien- aceptó el cuy -, te lo regalo.La comadreja se acomodó en el hueco y el cuy lo cubrió con tierra. Luego se escapó desesperadamente.
Luego de unas horas salió del hueco. Y no había llovido fuego. El cuy ya estaba muy lejos.