El aprendiz de pastelero

A Ernesto le encantaban los dulces que hacía su mamá. Ella era una gran cocinera y él quería ser como ella.
—Mamá, algún día seré capaz de manejar mis manos robóticas como si fueran manos de verdad para hacerte los más ricos pasteles y volverme el pastelero más famoso del mundo
—dijo Ernesto mientras pisaba el acelerador que movía su silla de ruedas.
Ernesto había nacido sin manos y pies, pero un inventor muy famoso había creado pies y manos robóticas para él. Sin embargo, el invento todavía no funcionaba del todo pero le permitía hacer algunas cosas.
Ernesto estaba muy motivado, pues había leído en el periódico una noticia que le daba mucha esperanza.

Recuperado y adaptado de https://elcomercio.pe/tecnologia/ciencias/nina-8-anos-perdio-pierna-gana-competencias-danza-protesis-video-argentina-mexico-colombia-noticia-618898

Cuando la mamá de Ernesto salió a dar un paseo, él se quedó en casa para prepararle una deliciosa sorpresa. Con mucho esfuerzo, Ernesto fue a la cocina y sacó los utensilios. En el proceso, uno que otro cacharro se cayó al suelo, pero Ernesto no se desanimó. Recogió los trozos y siguió con su
tarea. Aunque se le cayeron muchos ingredientes y no podía batir con facilidad, Ernesto logró preparar la mezcla.
Sin perder el ánimo, Ernesto vertió el contenido en un molde y lo metió en el horno. Cuando su mamá llegó, un delicioso aroma a bizcocho recién hecho invadía la casa. La mamá de Ernesto llegó a la cocina, lo vio y le dijo:
—Hijo, ¿qué has hecho?
—He tenido algunas dificultades con los utensilios y los ingredientes, pero terminaré de recogerlo enseguida.
—No, hijo, no es por el estropicio, es por lo que hay en el horno… ¿Lo has hecho tú solo?
—Sí, mamá, aunque he tenido dificultades y todo está sucio…
—No es eso, cariño, eso son solo cosas; la próxima vez lo harás mejor, estoy convencida.
—¿No me vas a reñir? —exclamó Ernesto. —¿Por ser valiente y hacer lo necesario para seguir tu sueño? Eso nunca, Ernesto. Pero la próxima vez hazlo cuando esté en la casa, porque te pudiste haber hecho daño. El inventor aprovechó la hazaña de Ernesto para mejorar los brazos robóticos y para reprogramar algunas funciones del chip. El aspirante a pastelero está cada vez más cerca de  conseguir su sueño. Aunque todavía le queda mucho por practicar, si sigue así, seguro que algún día lo logrará.

Recuperado y adaptado de http://www.cuentoscortos.com/cuentos-originales/el-aprendiz-de-pastelero